Los verdaderos líderes no dejan de crecer

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Los verdaderos líderes no dejan de crecer

Karla Icaza.

"Este inicio de año, mientras ordenaba mis pensamientos, me dispuse a hacer un ejercicio para poner sobre la mesa cosas negativas de mi personalidad que debo cambiar".

Por Karla Icaza M., vicepresidenta ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

El primero de enero muchos amanecemos “con los patines puestos” haciendo planes para el año. Para algunos la primera meta es bajar de peso después de la comilona de diciembre; no sé cuántos memes he visto pasar por las redes sociales sobre este tema.  Mi esposo, nuestros hijos y yo, desde hace tiempo, tenemos la costumbre de escribir nuestras metas del año. Algunos hasta ponemos en agenda de una vez las tareas que nos hemos propuesto, para así asegurarnos que bloqueamos tiempo suficiente y no nos enredamos con los imprevistos que surgen a diario.

Karla Icaza M., vicepresidenta ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

Hoy comencé a leer un libro de John C. Maxwell titulado Leadershift, en Español es Los cambios en el liderazgo, y en el primer capítulo habla sobre la importancia del crecimiento personal. Durante mi vida profesional, he invertido bastante tiempo y dinero aprendiendo y entrenándome en los temas que he necesitado desarrollar conocimiento para desempeñarme mejor, pero hasta en los últimos dos años es que comencé a valorar lo importante que es el crecimiento personal. No es fácil porque para crecer, primero tenemos que ser honestos con nosotros mismos y reconocer los rasgos negativos de carácter que tenemos.

Este inicio de año, mientras ordenaba mis pensamientos, me dispuse a hacer un ejercicio para poner sobre la mesa cosas negativas de mi personalidad que debo cambiar y lo primero que saltó en mi autoanálisis fue la impaciencia. He sido impaciente toda mi vida; lógicamente con la madurez uno aprende a dominar algunas debilidades, pero si dejamos que esto suceda por “inercia”, nos iremos de este mundo y no las habremos superado. Por eso es importante ser intencionales en nuestro crecimiento personal.

Los que me conocen saben que si no tengo nada que decir no voy a hablar por hablar, y cuando lo hago soy concisa, precisa y al punto. Pero hay personas que necesitan dar varias vueltas para decir algo y ahí es donde yo me impaciento. Bajo ningún punto estoy diciendo que una forma de ser es mejor que la otra, simplemente el cerebro nos funciona diferente. Me he dado cuenta que a veces mi lenguaje corporal delata mi impaciencia y peor aún, en ocasiones, puedo hacer un comentario para tratar de que la otra persona se apure y termino siendo grosera. Tengo que crecer en esa área y esta es una de mis metas de este año.

Algunos invertimos tiempo y dinero para prepararnos académicamente, “afilamos el hacha” en el conocimiento técnico que nos ayudará a lograr una mejor posición o para ganar más dinero. ¿Pero cuánto tiempo invertimos en nuestro crecimiento personal?

¡Los verdaderos líderes no dejan de crecer!

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