Líderes fuertes en tiempos difíciles

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Líderes fuertes en tiempos difíciles

Un poco de esperanza en medio de este caos y por ello, les compartimos la experiencia de cáncer de Karla Icaza. ¿Pero qué tiene que ver el cáncer con el liderazgo?

Por Karla Icaza, Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

Tengo varios días de andar estas ideas en la mente y por las circunstancias que estamos viviendo, no había podido sentarme en quietud a escribirlas. Es muy fácil en situaciones como estas estar pegados a las noticias mundiales, pues la información aunque nos provoca intranquilidad, también nos da tranquilidad. No voy a hablarles del coronavirus. Lo que quiero es traerles un poco de esperanza en medio de este caos y por ello, decidí compartirles sobre mi experiencia de cáncer. ¿Pero qué tiene que ver el cáncer con el liderazgo?

Karla Icaza, Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno
Corporativo de Grupo Promerica.

El 7 de Febrero del 2015 fui diagnosticada con cáncer de seno. Un mes después, me sometí a una doble mastectomía y reconstrucción. Nunca olvidaré aquel día saliendo del consultorio del médico con el resultado. Gracias a Dios mi esposo estaba conmigo, y su fe atrevida me sacó del hoyo donde sentí que me estaba yendo: “todo es para bien a los que amamos al Señor”, me dijo. Espero no ofender a nadie con esta columna, pero no puedo hablar de fortaleza sin mencionar mi fuente de vida y paz – Jesús. El liderazgo lo ejercemos por medio de distintos roles y en mi caso, lo primero que pensé fue en mis hijos. ¿Qué les digo? Dos de ellos estaban en la universidad, el mayor se graduaba en mayo de ese mismo año. Muchas cosas corrieron por mi mente más allá de la muerte – la realidad es que no le tengo miedo – pero mi mayor preocupación era que ellos y mis padres no sufrieran. Mi naturaleza práctica me ayudó, pues tan pronto llegue a mi oficina después de recibir la noticia, comencé a hacer un plan para definir tareas, recursos y personas que podían ayudarme. No le avisé a nadie más que a mi hermana, hasta que tuve claro el panorama de cuáles serían los siguientes pasos.

En las crisis es muy importante tener un equipo de apoyo y la comunicación con ellos es vital. Como líder de esta situación difícil en mi familia, yo tenía que ser fuerte porque lo último que quería era que se derrumbaran, y sabía que mi actitud sería clave. El otro día escuchando una charla, John C. Maxwell daba algunos elementos que los líderes deben tomar en cuenta durante una crisis. A continuación se los comparto haciendo una analogía con lo que yo hice para sobrellevar mi batalla:

  1. Hay que definir la realidad: por más que la reacción natural cuando uno se enfrenta con un diagnóstico adverso sea negarlo, o buscar todas las razones del por qué no creerlo, hay que aceptar la realidad. Definirla tal y como es para poder enfrentarla. Mi filosofía fue, “al toro por los cuernos”.
  2. Hay que educarse: busqué la información necesaria de las fuentes correctas para tomar las mejores decisiones. No me metí en el internet a leer cosas que yo no pudiera entender, porque no quería alimentar el temor. Cuando el médico me entregó los panfletos que indicaban los efectos colaterales de los medicamentos que me aplicarían para la quimioterapia, ni los leí. Se los entregué a mi prima, uno de los miembros de mi equipo, para que ella estuviera clara cuando había que correr a emergencias.
  3. Hay que ser flexibles: en una situación con tanta incertidumbre como la que trae un diagnóstico adverso, hay que estar preparados para enfrentar cualquier acción que tengamos que tomar. Según yo, no iba a necesitar quimioterapia por haber actuado a tiempo. Ese era mi deseo, pero tanto el médico en Nicaragua como en los Estados Unidos me lo confirmaron. Por segunda vez, tuve que agarrar fuerzas para poder decirle a mi familia que teníamos que enfrentarnos a “ese gigante”, con todo lo que eso conllevaba.
  4. Hay que mantener al equipo unido: para poder enfrentar la batalla con fe, para mí fue importante mantenerme “conectada” a Dios, y tener un equipo lleno de amor que me apoyó durante todo el proceso. Cada uno jugó un rol distinto y como humanos tuvieron sus momentos de debilidad igual que yo, pero juntos lo logramos.
  5. Hay que comunicarse suficiente: ni demasiado ni muy poco. A mis hijos y a mis padres traté de no darles detalles para no ponerlos más nerviosos, en cambio, con mi esposo y con mi hermana podía hablar con la amplitud que fuera necesaria.
  6. Hay que ser auténticos: si bien los líderes deben ser fuertes, son humanos. En mi caso, cada día, tantas veces lo necesitara buscaba momentos a solas con Dios para “agarrar aire”, pero más de una vez tuve que “botar la máscara de Mujer Maravilla” y desahogarme o admitir que mis emociones estaban descontroladas.

Los líderes debemos transmitir seguridad, aliento y esperanza. Después de la tormenta viene la calma y de toda circunstancia difícil salen cosas buenas. Les dejo una estrofa de la canción “You´re Gonna Be Ok” de Jenn Johnson:

When the night, is closing in

Don’t give up, and don’t give in

This won’t last, it’s not the end, it’s not the end

You’re gonna be ok.

el autorRedaccion
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