Prácticas agrícolas sostenibles son vitales para asegurar alimentos

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martes, agosto 14, 2018
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Prácticas agrícolas sostenibles son vitales para asegurar alimentos

El aumento poblacional trae consigo una mayor demanda de alimentos que puede solventarse si se emplean procesos sostenibles para minimizar el impacto al medio ambiente.

Prácticas que garanticen la sostenibilidad para minimizar impactos en el medio ambiente y la innovación aplicada en la agricultura son elementos vitales para asegurar el alimento ante una mayor demanda que trae consigo el aumento poblacional que se registra en la región y en el mundo.

Esa exigencia de consumo implica una amenaza para los recursos naturales como el agua y la tierra, por ello es indispensable crear estrategias para su protección y lograr así un balance sostenible que permita la obtención de alimento y la conservación del medio.

“De acuerdo al contexto mundial actual se espera que la agricultura alimente a una población en aumento que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alcanzará los 10.000 millones de habitantes en 2050”, indica Antonio Hidalgo, secretario general del Instituto Internacional San Telmo.

Según Hidalgo, ese incremento provocará una reducción del área cultivable por persona, lo que generará mayor presión sobre el uso de los recursos, como el agua, fundamentalmente en áreas geográficas con altas tasas de población.

Además, el experto estima que solo el 10% de las necesidades alimentarias de la población para 2050 se podrán obtener incrementado el área cultivable y que, por ello, muchos expertos auguran que el 90% restante habrá que logarlo con el aumento de la producción por hectáreas.

“En zonas como Centroamérica, muy vulnerables a circunstancias medioambientales adversas, como puede ser el fenómeno climático de “El Niño”, es aún más importante la innovación en la agricultura. Con el objetivo de aumentar la productividad, iniciativas como el empleo de fertilizantes orgánicos, biotecnología, Big Data para predecir cosechas y fenómenos meteorológicos, soluciones que desafían la sequía, se hacen cada vez más necesarias”, afirma Hidalgo.

Más demanda

Pilar Santacoloma, oficial de Sistemas Agroalimentarios de la FAO, comenta que el aumento poblacional trae consigo el incremento en la demanda de alimentos, al igual que con el incremento de los ingresos se genera una mayor demanda de productos de origen animal, que requieren más insumos: agua, suelo, capital y conocimientos, para su producción.

“En general se estima que habría disponibilidad de alimentos suficiente para satisfacer la mayor demanda, al menos en este momento, y que el problema es de acceso, originado principalmente en la distribución desigual de ingresos y bienes productivos. Frente al aumento de la demanda y el cambio de dietas en un contexto de deterioro de recursos productivos, se requiere repensar los sistemas alimentarios para promover la sostenibilidad de dichos sistemas y continuar avanzando en la lucha contra el hambre y todas las formas de malnutrición”, detalla.

Para Víctor Umaña, director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) de INCAE Business School, el principal reto en el mundo es garantizar la seguridad alimentaria, y a nivel centroamericano los retos tienen que ver con la provisión de alimentos, pero también de productos que sean competitivos en el mercado mundial, pero sobre todo, la capacidad de la agricultura de darle empleo a la población.

“Tenemos que estar conscientes de cuáles son los retos de sostenibilidad que implica ganancias económicas, sociales y ambientales”, destaca. Umaña.

Los principales problemas alimentarios tienen que ver con la provisión de alimentos seguros, inocuos y en todo momento. “Es una ecuación en la que no solo interviene la producción doméstica, sino también la importación de alimentos que es vital para la seguridad alimentaria”, señala.

Cambios

De acuerdo con Umaña, lograr la sostenibilidad en la producción agrícola depende de la conciencia de lo que estamos haciendo y tener una visión sistémica. “Se necesita mucha educación, pero al mismo tiempo necesitamos que el mercado dé señales claras de lo que quieren los consumidores y ahí juegan un papel importante los intermediarios, que son los que compran y venden: los supermercados y las grandes cadenas que definen, muchas veces, los estándares a los que son sometidos los consumidores”.

Santacoloma, de la FAO, considera que, para lograr sistemas alimentarios sostenibles, se requieren transformaciones importantes en las condiciones de producción y consumo, así como en los procesos intermediarios en la cadena de suministro.

Cada vez es más necesario que los agroquímicos tengan un menor impacto ambiental.

Ella afirma que los pequeños y los grandes productores tienen un rol trascendental en la adopción y la adaptación de prácticas agrícolas sostenibles, teniendo en cuenta la calidad de sus recursos productivos y los impactos del cambio climático.

Para Hidalgo, del Instituto Internacional San Telmo, antes el precio era un factor determinante al momento de elegir entre un producto u otro, hoy el consumidor está más preocupado por su salud y bienestar y por la sostenibilidad y cuido del medio ambiente, por lo que considera vital tener en cuenta sus preocupaciones e intereses y adaptarse continuamente a sus necesidades.

Por eso, las empresas deben ofrecer productos de calidad que hayan pasado por un proceso de elaboración sostenible para así cumplir con las exigencias actuales del consumidor.

Capacidad

Hidalgo asevera que la cadena agroalimentaria en Centroamérica y en el mundo enfrenta retos como la internalización, la eficiencia y una mayor preocupación por el efecto que tienen las operaciones en el medio ambiente.

Añade que la región es una zona con buenas materias primas y una rica cultura de alimentación, admirada en el mundo entero. Por ello, considera, deben apostar decididamente por la innovación que, aunque exige asumir riesgos es una garantía para triunfar dentro y fuera de sus fronteras.

Según Santacoloma, América Latina y el Caribe tienen una gran capacidad productiva, que la posiciona como proveedor de alimentos a nivel global. Sin embargo, agrega, esta situación difiere entre países y subregiones.

Comenta que en Mesoamérica la producción de hortalizas y frutas es suficiente para satisfacer la oferta nacional, situación que no se observa en el resto de los productos.

“Varios de los países de Centroamérica y República Dominicana son importadores netos de alimentos, donde la producción local no logra abastecer su demanda -aunque hay diferencias por grupos de alimentos y por tanto sus divisas deben ser usadas para comprar alimentos, además del riesgo de inseguridad alimentaria, cuando por razones políticas o económicas se reduzca el acceso a alimentos”, asegura.

Angie López
el autorAngie López

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