Consumir alimentos criollos asegura una mayor cantidad de nutrientes

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miércoles, septiembre 19, 2018
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Consumir alimentos criollos asegura una mayor cantidad de nutrientes

La tradicional olla de carne y los picadillos son una muestra de esa creatividad de las familias.

Nutricionistas alarmados por alto consumo de bebidas azucaradas y exceso de grasa en costarricenses

Consumir más alimentos criollos y menos productos procesados es una de las mejores decisiones que la población costarricense puede tomar para mejorar su salud y bienestar. Así lo afirma el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN), que aprovecha el mes patrio para promover el consumo de alimentos tradicionales en el país.

Aunque de acuerdo con investigaciones, en Costa Rica se ha definido al tacaco como el único producto endémico, es decir, que se consumía antes de la llegada de los europeos en lo que hoy es nuestro territorio; existe una gran cantidad de alimentos criollos que llegaron a “naturalizarse” lo suficiente como para poderse reproducir de una muy buena calidad en el país y llegaron a formar parte de lo cotidiano costarricense.

De acuerdo con los Drs. Marcela Dumani, Patricia Sedó y Romano González, voceros del  CPN “los alimentos criollos aportan nutrientes esenciales y  muchos de ellos contienen una cantidad importante de sustancias antioxidantes. Al ser de origen local, y no requerir largo tiempo de transporte ni traslados, ni ser sometidos a refrigeración para traslado, se pueden adquirir con mayor frescura y por tanto con un mayor contenido de nutrientes que otros alimentos menos frescos”.

Tomando en cuenta las costumbres alimentarias de la población costarricense, existe una tradición, que se debe mantener y fortalecer,  en cuanto al consumo de  alimentos criollos, con preparaciones que resaltan por la combinación de “olores”   y “sabores”.

Alimentos autóctonos en los tiempos de comida

Los voceros del CPN recomiendan incluir alimentos autóctonos en todos los tiempos de comida, “pues su amplia variedad  nos ofrece frutas, vegetales, raíces y tubérculos, cereales, leguminosas, especias y olores, bebidas, endulzantes, permitiéndonos la posibilidad de una gran versatilidad en su uso. A partir de ellos podemos preparar platillos tradicionales, pero también hacer volar la imaginación y generar ricas combinaciones que permitan innovar en nuestras cocinas y nuestros paladares”.

La tradicional olla de carne y  los picadillos son una muestra de esa creatividad de las familias para utilizar los productos disponibles, caracterizados por el agradable colorido y resultado del uso de hasta más de cuatro ingredientes en un mismo platillo.

El universo de alimentos nativos incluye el  chile dulce y picante, el chiverre, el aguacate, el ayote, el camote, el frijol, el maíz  en sus variedades blancas, amarillas y moradas, el cacao, la papaya, el achiote, las vainicas, el amaranto, el tiquizque, el chicasquil y la chaya, el pejibaye, la vainilla, la pimienta, el zapote, la mora, la frambuesa, la guanábana, el caimito, la guayaba, el jocote, la flor de itabo, el chayote, la pitahaya, el mamón criollo, el mozote, el nance, el cas y el culantro coyote, entre otros.

Los profesionales en Nutrición agregan que del intercambio de alimentos con las culturas de América del Sur, nuestra dieta se enriqueció con las papas, el arracache, la anona, la naranjilla y  el sagú. También los europeos aportaron una importante variedad de vegetales como berenjenas, apio, zapallitos, hinojo, remolacha, cebolla, ajo, nabos, coliflor, brócoli, rábanos, espinacas, berros, lechuga, zanahoria, brócoli, etc,.

La tradicional olla de carne y los picadillos son una muestra de esa creatividad de las familias.

De la población afrodescendiente heredamos también una diversidad de alimentos: gandul o frijol de palo, ñame, malanga, plátanos, guineos, fruta de pan, castaña, Jack fruit, okra, el akí o seso vegetal, entre otros, señalan los nutricionistas.

Los voceros del CPN reconocen que la población costarricense, desde el punto de vista de consumo de productos alimenticios, no escapa a los problemas derivados de la  globalización; se consume más grasa, más azúcares, más carbohidratos refinados,  más sal de lo recomendado, que aportan menos nutrientes y menos fibra.

Además afirma que el exceso de grasa en algunas preparaciones a las que no se les ha hecho las modificaciones nutricionales necesarias para que sean más saludables como tamales con chicharrón molido o picadillos con pellejo de cerdo, son prácticas que se pueden mejorar.

Mayor consumo fuera del hogar

Si bien la base de la alimentación del costarricense se mantiene (desayuno de pinto con huevo, almuerzo tipo casado y cena más liviana), se observa un mayor consumo de alimentos fuera del hogar, y la preferencia de alimentos ultraprocesados con alto contenido de grasas, sodio y azúcares.

De acuerdo con datos presentados por Ivannia Caravaca del Ministerio de Salud, con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, comparando los años 2012-2013 con los años 2004-2005, la disponibilidad de alimentos por persona en el país ha aumentado, conllevando a un aumento en la ingesta calórica, lo cual guarda relación con mayores índices de sobrepeso y obesidad en la población.

“Gracias a espacios como las Ferias del Agricultor que hay en muchos lugares del país, los costarricenses tenemos disponible una gran variedad de vegetales y de frutas, que muchas veces no valoramos ni aprovechamos. Debemos hacer el esfuerzo por comer más de estos alimentos tan valiosos para nuestra salud y nutrición”, concluyó la representante del CPN.

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