Sostenibilidad, una mejor forma de hacer negocios

Revistas de Economía y Negocios en América Central

Destacadas

Sostenibilidad, una mejor forma de hacer negocios

Sostenibilidad es hacerse responsable por los impactos negativos que genera un país u organización en los temas ambientales, sociales y económicos.

Generar valor social y ambiental forma parte de los objetivos de esta tendencia que impulsa un mundo próspero pero responsable, y en el cual las empresas trabajan para mitigar los impactos derivados de sus actividades.

La sostenibilidad ha sido el elemento clave para darle un giro positivo y muy efectivo a la forma tradicional de hacer negocios, pues busca que las empresas y los grupos involucrados no solo generen empleos y dinero, sino que contribuyan de manera permanente a enfrentar los desafíos sociales, ambientales y económicos que presenta el mundo en que vivimos.

De ahí que especialistas aseguran que el tema debe ser visto como un área medular dentro de la estrategia de cualquier compañía (pequeña, mediana o grande) y no solo como un proyecto con fecha de
vencimiento.

A pesar del interés por el desarrollo sustentable, un gran desafío que enfrentan las compañías, tanto mundiales como regionales, es obtener conocimiento y herramientas prácticas, amigables y sencillas que les ayuden a tener claros los impactos que generan y que les permitan fortalecer una estrategia de negocio a largo plazo.

“Hasta ahora la sostenibilidad pareciera un asunto exclusivo para empresas muy grandes porque la mayoría aún no sabe cómo ‘comerse’ el tema, ni cómo desarrollar una estrategia de negocio responsable, por diferentes situaciones. Es difícil ver a pequeñas o medianas empresas trabajando el tema porque lo ven muy lejano para su giro de negocio y, además, lo consideran algo sumamente caro. El desafío es cómo generar escala sobre este tema y que no se mantenga dentro de un pequeño grupo”, afirma Manfred Kopper, director de la Dimensión Ambiental de la Asociación Empresarial para el Desarrollo (AED), la cual asesora a compañías en toda la región.captura-de-pantalla-2016-11-22-a-las-14-29-44

De acuerdo con Kopper, hay avances y, paulatinamente, se percibe mayor interés y evolución hacia las iniciativas sustentables, teniendo claro que deben ser vistas como un estilo de operación en el cual las empresas mitigan, evitan o compensan todos los impactos derivados de sus actividades.

Un buen ejemplo de esfuerzo por ser competitivos de manera responsable lo desarrolla InterContinental Hotels Group (IHG), compañía mundial que opera varias marcas hoteleras en la región.

“Tan importante es el tópico de la sostenibilidad para IHG, que tenemos un programa dirigido a los hoteles nuevos, los no tan nuevos y los viejos. Todos los hoteles nuevos que pretenden ser parte de nuestras marcas, desde la conceptualización misma hasta la construcción, están pensados de una manera inteligente; deben ofrecer equipos ahorradores de energía, iluminación basada en focos LED y trabajar el reciclaje de agua, en especial las jabonosas para volverlas a utilizar en lavandería”, destaca Gerardo Murray, vicepresidente de Distribución y Comercialización Mkt-México, América Latina y el Caribe de InterContinental Hotels Group.

Los cambios de ese último sector son muy significativos. Datos recientes de la industria hotelera señalan que los procesos de lavandería pueden llegar a representar entre un 5% y 30% de su consumo total de agua.

Frente a esos números, la empresa de origen costarricense Florex, dedicada a la producción y comercialización de productos de limpieza amigables con el ambiente, está por impulsar su nueva campaña “Huella Durmiente”, cuyo bjetivo es que hoteles y restaurantes reduzcan la huella ecológica que producen para mantener limpias las toallas, mantelería, uniformes y el sinfín de artículos utilizados
en la atención de los clientes.

Este tipo de acciones evidencia el afán de las empresas de comprender qué es lo que está pasando y cómo
pueden contribuir desde su giro de negocio. Y, para que logren un efecto sostenido a largo plazo, los especialistas apelan a mayor educación y orientación, para que los actores tengan claro por dónde pueden empezar, pues en todas las áreas y todos los segmentos de mercado hay oportunidades para reducir los impactos.

Metas para 2030

Cuando se habla de sostenibilidad, mucha gente lo asocia de inmediato con el tema ambiental, sin embargo, en realidad incluye tres ejes: el social, el ambiental y el económico.

“Ahora, algo importante que está pasando es que tenemos un plan deacción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. Esto a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que forman parte del acuerdo más grande logrado a nivel mundial entre sector privado, público, academia y sociedad civil; y que viene desde Naciones Unidas, con las metas que debemos cumplir de aquí al 2030”, afirma Kopper.

La nueva agenda de desarrollo sostenible incluye 17 objetivos globales como fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género, agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminable, trabajo decente y crecimiento económico, industria, innovación e infraestructura.

A la lista se suman reducción de las desigualdades, ciudades y comunidades sostenibles, producción y
consumo responsables, acción por el clima, vida submarina, vida de ecosistemas terrestres, alianzas para lograr objetivos, paz, justicia e instituciones sólidas.captura-de-pantalla-2016-11-22-a-las-14-29-18

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible fue aprobada por los dirigentes mundiales en septiembre de 2015, en una cumbre histórica de las Naciones Unidas y entraron en vigor oficialmente el 1 de enero de 2016.

Se espera que con estos nuevos objetivos de aplicación universal, en los próximos 15 años los países intensifiquen los esfuerzos para poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir la desigualdad y luchar contra el cambio climático, garantizando, al mismo tiempo, que nadie se quede atrás.

“Yo diría que en el caso de la región, particularmente en Costa Rica, las energías renovables (hidroléctrica, geotérmica, eólico y solar) son el camino. Aquí en Centroamérica tenemos el tremendo potencial de montar programas de ahorro energético que podrían ser financiados por los vendedores de energía y apostar por la generación solar, una gran oportunidad con la cual podríamos bajar el costo de la energía para las casas o para negocios”, detalla José María Figueres, presidente del Carbon War Room y exmandatario de Costa Rica.

Según Figueres, lo que hay que buscar es la manera de ayudarle a la familia o la empresa a financiar la inversión inicial, porque después la generación de energía renovable no tiene costo, es gratis.

Los ODS presentan la singularidad de instar a todos los países, ya sean ricos, pobres o de ingresos medianos, a adoptar medidas para promover la prosperidad, al tiempo que protegen el planeta. A pesar de que no son jurídicamente obligatorios, se espera que los gobiernos y las empresas los adopten como propios y establezcan marcos nacionales para su el logro.

Un buen ejemplo de interés por cumplir con algunos de ellos lo refleja la empresa Kimberly-Clark. Su Estrategia de Inversión Social en Centroamérica & Caribe se fundamenta en tres pilares: salud y calidad de vida, ambiente y educación. Además, trabaja continuamente en reducir de forma consistente los indicadores de consumo de agua, energía, residuos y emisiones de carbono en todas sus plantas.

Un gran desafío vigente es cambiar la visión cortoplacista de cumplimiento de metas que tienen la mayoría de las empresas, que se han acostumbrado a resultados inmediatos. La idea, según los expertos, es que se empiecen a incorporar temas sociales y ambientales, cuyos resultados requieren mayor plazo para apreciarse.

A eso suman la necesidad urgente de capacitar a los tomadores de decisiones que tenemos hoy en día, ya
que muchos de esos líderes no fueron formados sobre la nueva manera de hacer negocios.

Karla Echavarría

Deja una respuesta