• 16 abril, 2026

Ronny Vindas Arroyo, entre herencia e innovación

Ronny Vindas Arroyo, entre herencia e innovación

Director de operaciones de Grupo Arena, impulsa el crecimiento de Neutral y una nueva etapa dentro de la industria textil costarricense.

Por Milagros Sánchez Pinell

Correr maratones en ciudades como Nueva York, San Diego y Chicago le permitió a Ronny Vindas Arroyo acercarse a un universo que terminaría transformando una de sus principales apuestas dentro del negocio familiar.

Neutral, una marca que nació con prendas casuales, encontró un nuevo rumbo al expandirse hacia el segmento deportivo, línea que hoy impulsa una de las etapas de mayor crecimiento dentro de la empresa.

La propuesta surgió como una iniciativa personal del empresario costarricense enfocada en prendas básicas de alta calidad e inspiradas en hábitos de consumo cotidianos.

Ese enfoque tomó una nueva dimensión a partir de su incursión en el running, ya que al participar en maratones internacionales, comenzó a observar con mayor detalle el comportamiento de las prendas en condiciones reales, llevándolo a trasladar ese aprendizaje al desarrollo de una línea deportiva.

“Soy productor, pero también soy cliente. Sé lo que pasa cuando corro, lo que una prenda debe tener y viceversa”, explica, al referirse a una combinación que le ha permitido diseñar productos desde la experiencia directa. 

A través de la retroalimentación de corredores, equipos deportivos y personas cercanas, ha ido ajustando cada colección en un proceso que combina conocimiento textil con un contacto constante con el usuario.

Paralelamente impulsa otros modelo de negocio en Grupo Arena enfocado en el desarrollo de productos para empresas y organizaciones.

Dentro de Grupo Arena

La empresa, fundada en 1996 por sus padres, evolucinó de un emprendimiento familiar a una operación consolidada dentro del sector textil costarricense.

Vindas forma parte de la tercera generación vinculada al mundo textil, una historia que se remonta a su abuelo, quien se dedicaba a la sastrería.

Desde su rol en la operación, explica que desarrolla un estilo de liderazgo cercano, influenciado en gran medida por la forma en que su padre ha gestionado el negocio durante casi tres décadas.

Asegura que de él aprendió la importancia de estar presente, de conocer de primera mano lo que ocurre en cada área y de mantener un contacto constante con el equipo.

Esa dinámica se refleja en su rutina diaria, donde prioriza recorrer la planta, involucrarse en procesos de producción, diseño y desarrollo de proyectos y mantener una comunicación directa con las distintas áreas.

“Me gusta estar presente, más que estar dentro de la oficina. Camino por toda la planta viendo los procesos y trato de estar empapado del día a día. Independientemente de que me reúna con algunas personas, procuro saludar a todos y estar enterado de lo que se está haciendo”, comenta. 

Esa visión se construyó desde temprano, al estar expuesto desde niño a la dinámica de la empresa y participar en tareas básicas durante sus vacaciones, desde doblar camisetas hasta apoyar en procesos sencillos, permitiéndole, con el tiempo, desarrollar una comprensión más profunda del negocio.

Su cercanía también estuvo marcada por la admiración hacia la forma en que sus padres levantaron la empresa a lo largo de los años, enfrentando distintos desafíos en el camino.

“Somos una familia muy creyente de Dios, siempre ponemos en manos de Él lo que hacemos en el día a día. He visto en ellos eso de esforzarse, trabajar y trabajar. Los he visto pasar por muchos contratiempos, incluso llorar, pero seguir adelante, y eso me llega mucho”, expresa. 

A partir de esa experiencia, señala que el trabajo constante, hacer las cosas bien y buscar una diferenciación han sido claves en su manera de asumir responsabilidades dentro de la empresa.

Destaca que uno de los aprendizajes más importantes ha sido generar impacto más allá de lo económico, al reconocer que la organización contribuye al bienestar de muchas familias.

Entre dos visiones

El proceso de asumir un rol cada vez más activo dentro de la empresa también ha implicado encontrar un equilibrio entre su forma de ver el negocio y la de sus padres, quienes construyeron la compañía desde cero.

Desde temprano, tuvo claro que su camino estaría ligado al negocio familiar. Estudió Administración de Empresas y, tras graduarse, se incorporó de lleno a la operación hace casi una década.

Recuerda que, durante sus primeros años dentro de la compañía, atravesó un proceso de búsqueda en el que intentó encontrar su lugar dentro de la organización, una etapa que le permitió definir su enfoque dentro del grupo.

Vindas admite que este tipo de dinámicas dentro de una empresa familiar puede representar un reto, especialmente cuando una nueva generación busca introducir cambios sobre una estructura que ha funcionado durante años.

“Cuando se está en una empresa familiar es un poco complicado porque la nueva generación viene con ideas frescas y ganas de cambiar las cosas y choca contra el papá que tiene su forma o estilo, que le generó éxito”, comenta. 

Sin embargo, asegura que lograron llevar a cabo un proceso en el que aprendió a ajustar las ideas que propone, mientras sus padres mostraron apertura para incorporar cambios, permitiéndoles construir en conjunto y mantener una relación sólida tanto dentro como fuera del entorno laboral.

En cuanto al futuro, proyecta nuevas oportunidades de crecimiento para Grupo Arena, entre ellas la incursión en el sector turístico y la expansión hacia mercados internacionales, una posibilidad que comienza a tomar forma a partir del interés de clientes fuera del país.

También mantiene una visión enfocada en la adaptabilidad, consciente de que el entorno cambia constantemente y exige a las empresas evolucionar junto con él, en un contexto donde la competencia se vuelve cada vez más global. 

Fuera del ámbito empresarial, el deporte continúa siendo una parte importante de su vida. Además del running, disfruta del fútbol y de actividades al aire libre, como caminar en la naturaleza o bucear.

Asegura que encuentra en lugares como San Carlos, de donde son originarios sus padres, un espacio para compartir con su familia y reconectar con sus raíces.

Más allá del reto personal, el deporte le ha permitido ampliar su perspectiva, generar nuevas ideas y conectar con personas que influyen tanto en su desarrollo personal como profesional.

Etiquetas: Costa Rica / deporte / emprendedor / empresarios / entre herencia e innovación / Innovación / maratones / Ronny Vindas Arroyo / Ropa

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