Entre emprendimientos, pasantías y una pasión familiar por la aviación, continúa explorando nuevas oportunidades personales y profesionales.
Por Milagros Sánchez Pinell
Mucho antes de graduarse de Bentley University en Finanzas, Emprendimiento y Administración de Empresas, Diego Gutiérrez ya buscaba maneras de construir proyectos propios y ponerse a prueba fuera de las aulas.
Durante la universidad lanzó un emprendimiento de comercio electrónico enfocado en dropshipping, modelo en el que vendía productos sin necesidad de mantener inventario físico, y que terminó convirtiéndose en uno de sus mayores aprendizajes personales y profesionales.
Para iniciar el negocio, el joven salvadoreño incluso decidió gestionar por su cuenta el capital necesario para ponerlo en marcha, asumiendo personalmente la responsabilidad financiera de hacerlo funcionar.
“Había días en los que pensaba que tenía que lograr pagar ese préstamo porque sabía que dependía completamente de mí”, recuerda sobre una etapa que decidió cerrar al darse cuenta de que los márgenes de ganancia eran mínimos, después de haber asumido el riesgo de impulsarla pese a la advertencia sobre su rentabilidad.
“Creo que ahí aprendí bastante de responsabilidad y toma de decisiones importantes”, añade.
Emprendedor desde niño
Nuestro roaring 20, de 22 años, asegura que desde pequeño siempre se consideró una persona madura para su edad, característica que, según explica, también influyó en la manera en que empezó a asumir responsabilidades.
“Mis amigos usualmente eran mayores y hasta el día de hoy cuando voy a las casas de mis amigos termino platicando más con los papás que con ellos”, comenta entre risas.
Su interés por emprender y generar sus propios ingresos apareció durante su adolescencia, buscando constantemente maneras de vender productos, probar ideas y encontrar oportunidades de negocio, primero elaborando pulseras inspiradas en kits de supervivencia, luego comercializando fidget spinners y más adelante zapatos deportivos.
“Desde pequeño siempre he sido bien inquieto. Me gustaba vender cosas, probar ideas y ver cómo podía generar dinero. Siempre existía en mí esa curiosidad por crear algo y moverme”, relata.
Ese interés por construir proyectos y entender cómo funcionan los negocios también estuvo influenciado por el entorno familiar, ya que creció viendo de cerca el mundo empresarial a través de su padre.
A la hora de decidir su formación universitaria, las finanzas llamaron su atención por considerarlas fundamentales dentro de cualquier empresa, mientras que el emprendimiento y la administración de empresas conectaban naturalmente con su interés por construir proyectos propios.
“Siempre sentí que si uno quiere llegar a ser empresario tiene que entender bien las finanzas. Tal vez es la parte menos emocionante para algunas personas, pero sí una de las más fundamentales dentro de cualquier negocio”, sostiene.
Aprendizajes fuera del aula
Entre las experiencias que marcaron su etapa universitaria, destaca su trabajo en COS, una marca enfocada en moda y experiencia al cliente, oportunidad que surgió después de decidir que quería demostrarse que era capaz de asumir responsabilidades laborales mientras estudiaba en Boston.
Con esa idea en mente, recorrió personalmente distintas tiendas de una calle comercial preguntando si estaban contratando hasta recibir una respuesta positiva, proceso que, asegura, terminó enseñándole mucho más que procesos operativos o ventas.
Fue así como, entre clases universitarias y jornadas laborales de casi tiempo completo, aprendió a organizar mejor su tiempo, asumir responsabilidades y desenvolverse con personas completamente desconocidas.
“Salía de la universidad directo al trabajo y me quedaba muy poco tiempo para divertirme, pero me ayudó muchísimo a crecer”, comenta.
Durante esos años también realizó pasantías en compañías como Hugo, donde buscó involucrarse en distintas áreas del negocio, llegando incluso a realizar deliveries en motocicleta para conocer de primera mano el funcionamiento operativo de la empresa.
Señala que uno de los aspectos que más llamó su atención fue la capacidad de los fundadores para transmitir su visión al resto del equipo y lograr que cientos de personas trabajaran alineadas hacia un mismo objetivo.
“Siento que el liderazgo es algo que sigue siendo completamente humano y difícil de reemplazar. Me enfocaba mucho en observar cómo lograban transmitirle esa visión a toda la compañía”, dice.
En N1CO, por su parte, se involucró más directamente en el área financiera y operativa, participando en análisis, proyecciones y procesos internos mientras observaba de cerca cómo una empresa joven debía adaptarse constantemente a los cambios del mercado.
Según explica, una de las principales enseñanzas que obtuvo de esas etapas fue entender que muchas compañías necesitan reestructurarse rápidamente para seguir creciendo y evitar pérdidas importantes.
“Uno puede empezar con una idea, pero el mundo va cambiando. Lo importante es saber adaptarse rápido y entender cuándo hay que cambiar cosas para seguir avanzando”, afirma.
Durante su paso por Bentley University también realizó un semestre de intercambio en Madrid, donde conoció nuevas personas, aprendió a desenvolverse en ambientes distintos y continuó ampliando su perspectiva personal y profesional.
Asimismo, llegó a desempeñarse como vicepresidente de la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos de Bentley University, participando en actividades y espacios dirigidos a la comunidad estudiantil latina.
Actualmente forma parte de LUDI Construction Inc., empresa basada en California donde trabaja de manera remota en el área de desarrollo de negocios y operaciones de crecimiento, identificando nuevas oportunidades y participando en procesos orientados a optimizar operaciones internas.
Pasión familiar por la aviación
Fuera de los negocios y el emprendimiento, mantiene desde pequeño una conexión especial con la aviación, interés que nació dentro de su propia familia y lo llevó a obtener una licencia privada de piloto.
Explica que su bisabuelo obtuvo la primera licencia comercial de piloto en El Salvador y que tanto su abuelo como otros miembros de su familia también han estado ligados al mundo de la aviación durante muchos años.
Actualmente puede pilotear aeronaves de una hélice, y espera continuar sumando nuevas habilitaciones dentro del mundo de la aviación.
Además, asegura que volar representa una de las actividades que más disfruta cuando regresa a El Salvador, especialmente porque siente que de alguna manera lo conecta con su abuelo fallecido.
“Es algo que se maneja con mucha responsabilidad y mucho criterio porque un error te puede costar la vida”, advierte Diego, a quien también le apasionan las motocicletas.
Mirando hacia el futuro
Mientras continúa trabajando en LUDI Construction Inc., se prepara para iniciar una nueva pasantía profesional. A largo plazo, indica que le gustaría regresar a El Salvador para involucrarse en la empresa familiar y, más adelante, construir un proyecto propio relacionado con fintech en Centroamérica.
Considera que la región todavía presenta muchas oportunidades de innovación dentro del sistema financiero, especialmente en soluciones tecnológicas capaces de generar valor desde necesidades cotidianas.
“Siento que el sistema financiero en Centroamérica todavía está bien rezagado y eso también crea oportunidades para construir cosas nuevas”, dice.
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