• 26 enero, 2023

El estilo clásico de Alelí

El estilo clásico de Alelí

Beatriz Torbay Mendoza decidió navegar en la aventura de tener su propio negocio en el ramo de la joyería desde el 2018.

Por Milagros Sánchez Pinell

Alelí es una flor pequeña y delicada como las joyas para niñas, niños, bebés y mamás que vende Alelí Jewelry, un emprendimiento que impulsa la venezolana Beatriz Torbay de Mendoza.

Beatriz junto a su socia, Valentina Morao de Acquavella, decidió convertir su inspiración y pasión por la joyería en un negocio en línea que responde a sus deseos de ofrecer un producto de calidad y a precios accesibles a las mamás en los Estados Unidos.

“Alelí Jewelry nace porque mi socia y yo queríamos hacer algo novedoso y diferente. Valentina tiene una hija pequeña y a ella le costaba mucho conseguir zarcillos de oro para niña acá en Estados Unidos, y siempre terminaba consiguiéndolos en Venezuela. De ahí surge la idea”, relató.

Las piezas son elaboradas en oro sólido de 14 y 18 kilates con un estilo clásico, cómodas y fáciles de usar. También ofrecen joyas con piedras preciosas como: diamantes, esmeraldas, rubí, safiros, tsavorite, perlas, entre otros.

“Nada de lo nuestro es baño de oro. La idea de la marca es ofrecer a nuestros clientes joyería fina con precios accesibles ya que las niñas pierden muy fácilmente los zarcillos y queremos que sea asequible reponerlo. Un punto importante es que nuestra idea es ofrecer productos de buena calidad, que jamás provoquen alergia a la piel delicada de los niños”, señaló.

A través de Alelí, sus propietarias ofrecen la facilidad de conseguir el regalo perfecto para ocasiones especiales como nacimientos, bautizos, primeras comuniones y cumpleaños. Su catálogo incluye zarcillos, medallas, dijes, cadenas, id bracelets (pulseras de identificación) etc.

“Son cosas tradicionales de nuestros países de Latinoamérica que en Estados Unidos son difíciles de encontrar, pese a que hay una gran población latina. Eso nos pareció que era un buen nicho para emprender” dijo Beatriz.

Así que si una persona busca una medalla de bautizo personalizada con su nombre o iniciales o los primeros zarcillos para una recién nacida, Alelí es el sitio ideal para encontrarlos.

Además, explicó que las piezas son elaboradas a mano y seleccionadas cuidadosamentepara garantizar que cumplan con los más altos estándares de calidad.

“Me encantan los productos que vendemos.  Cada uno de los diseños existen en Alelí porque a mí socia y a mi nos enamoran. Somos madres y todo lo que tiene que ver con niños nos apasiona”, dijo.

De la equitación al diseño de joyas

Beatriz Torbay de Mendoza, nació en Venezuela y se caracteriza por ser una persona optimista, positiva, familiar y muy tradicional.

Hace siete años se mudó de Caracas a Miami con su esposo Eugenio Mendoza y sus tres hijos: Eugenio, Felipe y Simón de 8, 6 y 3 años respectivamente.

Cursó Estudios Liberales en la Universidad Metropolitana, junto con un diplomado en Política Internacional.

Dedicó muchos años de su vida a la equitación, específicamente a la doma clásica y salto. Participó en Juegos Bolivarianos, Suramericanos y Panamericanos.

“La equitación fue prácticamente mi carrera durante 20 años Dedicaba mi vida a eso y me formó para ser la persona que soy hoy en día. Es un deporte que depende del binomio que conformas con tu caballo que es otro ser vivo como uno. Te da mucha responsabilidad ya que tienes que ocuparte de tu caballo, además de otras cosas”, expresó.

Al mudarse a los Estados Unidos, dejó la equitación y decidió dedicarse a su familia hasta que se presentó la oportunidad de emprender con su amiga y socia Valentina, con quién se divide el trabajo.

“Somos amigas desde la universidad. Ella es la madrina de uno de mis hijos y yo soy la madrina de uno de sus hijos. Todo lo hacemos juntas. Valentina se enfoca más en la publicidad y las comunicaciones. Yo estoy más enfocada en las ventas”, señaló.

En cuanto al diseño y la escogencia de las piezas suelen hacerlo juntas. “Creo que ese es el éxito de Alelí, todo lo que tenemos es porque a las dos nos enamora”.

Beatriz recuerda que la joyería la atrapó desde niña, una época en que le gustaba lucir sus zarcillos, collares y pulseras. A lo largo de su vida siempre ha disfrutado ver las grandes marcas de joyas en revistas y en las vitrinas.

Tener su propio negocio para Beatriz significa la oportunidad de administrar su tiempo, poner sus prioridades en orden y desarrollar al ritmo que quiere. Aunque, reconoce que es un reto lograr un equilibrio entre su emprendimiento y la familia.

Para el 2023, asegura que tanto ella como su socia Valentina estarán enfocadas en globalizar más la marca y así poder llegarles a más personas. Además, continuarán sacando colecciones por temporada, manteniendo el estilo clásico de cada una de sus joyas.

Etiquetas: Emprendedores / Estados Unidos / Joyas / latinos / Personaje de la semana

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