Su trabajo combina técnica, criterio y una relación cercana con clientes a lo largo del tiempo.
Por Milagros Sánchez Pinell
Hace 40 años, el estilista Jorge Reyes llegó de Cuba a Estados Unidos sin un rumbo claro, como muchos inmigrantes que comienzan desde cero, con una afinidad marcada hacia el arte.
En medio de ese inicio incierto, decidió estudiar cosmetología en el Aveda Institute en Minneapolis durante 19 meses, una formación que permitió su desarrollo profesional en Miami.
Actualmente, cuenta con su propio estudio en Coral Gables, Jorge Reyes Signature, un espacio privado donde trabaja por cita, brindando un servicio personalizado.
Su estilo de trabajo se caracteriza por la honestidad y la comunicación directa. Prefiere ser claro desde el inicio, orientando al cliente según sus características físicas reales y evitando crear expectativas alejadas de lo que realmente puede lograrse.
Define su sello personal a partir de esa misma línea, centrado en la calidad del servicio, la dedicación y un trato cercano, donde la actitud forma parte esencial del proceso, procurando que cada cliente se sienta cómodo en un ambiente cuidado.
“Cada cliente es diferente y requiere una atención profesional. Soy muy honesto y bien directo para que ambos estemos en la misma página. Me gusta realzar la belleza, por lo tanto, la imagen del cliente es mi prioridad”, dice, y añade, con un toque de humor, el refrán “soy tan feo como tan franco”.
Dentro de su práctica, encuentra satisfacción en el antes y después que transforma la imagen del cliente, particularmente en servicios como iluminaciones, coloraciones y cortes asimétricos, donde el resultado permite resaltar rasgos y generar un impacto más visible.
Más allá de lo técnico, su trabajo parte de la visión de que cada persona tiene una belleza propia que puede ser resaltada. Desde esa perspectiva, orienta cada decisión con criterio profesional, convencido de que el valor de su oficio radica en generar confianza y en lograr que cada cliente se sienta seguro con su imagen.
“Mi objetivo es que el cliente siempre regrese, porque si lo hace es porque está satisfecho con lo que le hiciste. Trato de ofrecer siempre lo mejor, porque al final del día una sonrisa es lo que vale”, comenta.
Cabe destacar que, a lo largo de los años, ha construido una relación cercana con sus clientes, muchos de los cuales lo han acompañado durante décadas.
Con el tiempo, esa conexión ha trascendido generaciones, atendiendo a madres, hijas, nietas e incluso bisnietas, en una dinámica que describe como especialmente significativa.
Relata que recientemente trabajó con la bisnieta de una clienta a la que ha atendido por más de 30 años, un vínculo que refleja la continuidad y la confianza que ha logrado construir durante su trayectoria.
Inicios en la industria
Reyes recuerda que sus primeros pasos en la industria implicaron abrirse camino en un entorno donde la experiencia y la clientela suelen definir las oportunidades.
“Vine a tocar puertas. Es una industria donde los comienzos son más difíciles, porque cuando buscas trabajo lo primero que te preguntan es cuánto tiempo llevas como peluquero y cuánta clientela tienes. Cuando ven que eres novato, te la pasas tocando puertas, puertas… pero soy una persona con paciencia y sabía que, poco a poco, lo iba a lograr”, relata.
Esa constancia le abrió camino en la industria, iniciando en un salón por un corto periodo y luego en la cadena nacional Supercuts, donde fortaleció su técnica y comenzó a construir su base de clientes.
Posteriormente, durante varios años formó parte como socio de un salón de la línea Aveda en Coral Gables, una etapa que marcó un punto importante en su trayectoria.
Tras esa experiencia, decidió retirarse de la sociedad y continuó trabajando de forma independiente, rentando espacios durante varios años, hasta que en 2022 abrió su propio estudio, definiéndolo como privado y acogedor.
Durante su carrera, trabajó diez años en la cadena Telemundo, donde estuvo a cargo de la imagen de figuras reconocidas de la televisión hispana como María Celeste Arrarás, Carlos Ponce y Ximena Duque.
Asimismo, participó en eventos de gran visibilidad como los Latin Billboards y los Latin Grammys, conociendo el mundo de la belleza desde una perspectiva más dinámica y exigente.
En paralelo, ha desarrollado la fotografía como una extensión de su mirada estética, formándose durante dos años en el New York Institute of Photography, disciplina que hoy aplica en proyectos vinculados a hotelería, turismo y bienes raíces.
En sus viajes, procura tomarse el tiempo para capturar paisajes y arquitectura, una sensibilidad que también conecta con su interés por la pintura.
A futuro, planea ejercer su oficio hasta los 65 años y luego retirarse, con la intención de mudarse al Pacífico noroeste de Estados Unidos, cerca de Vancouver, Canadá, viajar y disfrutar una nueva etapa de vida, sin descartar seguir vinculado al estilismo de forma más flexible.
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