El mundial dejó una gran lección para las empresas: atraer visitantes ya de jó de sersuficiente. La posibilidad de activar consumo, interpretar datos y responder en tiempo real se está convirtiendo en el principal motor de valor.
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Durante décadas, el impacto económico de los grandes eventos se evaluó principalmente por la cantidad de turistas, la ocupación hotelera y la asistencia presencial. Sin embargo, el análisis realizado por Deloitte tras la Copa Mundial de la FIFA 2026 muestra que esa lógica está cambiando. Hoy, una parte cada vez más relevante del valor económico se genera a través de la activación del consumo, las plataformas digitales y la capacidad de las empresas para responder con rapidez a cambios en la demanda, incluso en ciudades que no son sede.
Un análisis realizado por Deloitte sobre el impacto económico del Mundial 2026 identificó que una parte significativa de los beneficios generados por el torneo provino del consumo activado alrededor del evento. Restaurantes, comercios, plataformas digitales, servicios de entrega a domicilio y espacios de entretenimiento lograron capitalizar la atención generada por la competencia, ampliando el efecto económico más allá de las ciudades sede y de los asistentes a los partidos.
En Guatemala, donde el consumo interno representa uno de los principales motores de la economía y donde eventos deportivos, conciertos, festividades y temporadas comerciales generan importantes picos de demanda, estos hallazgos ofrecen aprendizajes concretos para empresas que buscan crecer mediante una mejor comprensión del comportamiento del consumidor.
«La gran lección es que los grandes eventos ya no generan beneficios automáticos. Las empresas que obtienen mejores resultados son aquellas capaces de identificar oportunidades de consumo, conectar con sus audiencias y reaccionar con rapidez a los cambios en la demanda«, señaló Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America.
Cuatro lecciones que deja el Mundial a las empresas:
1. El consumo puede ser más importante que el turismo. Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que el impacto económico no dependió exclusivamente de la llegada de visitantes. Una parte importante del valor se generó a través de consumidores que siguieron el evento desde bares, restaurantes, hogares, centros comerciales y plataformas digitales, impulsando la actividad de sectores vinculados al consumo cotidiano.
2. Los momentos importan más que la duración del evento. El análisis identificó que las mayores oportunidades comerciales se concentraron en momentos específicos de alta activación del consumidor, más que durante todo el desarrollo del torneo. Para las empresas, la principal lección es que capturar valor depende cada vez menos de la duración de un evento y más de la capacidad para identificar esos picos de demanda y responder con rapidez mediante decisiones basadas en datos.
3. Los datos se convierten en una ventaja competitiva. Para comprender el comportamiento de los consumidores, Deloitte incorporó análisis de señales digitales e inteligencia artificial que permitieron identificar cambios de interés y patrones de intención de compra en tiempo real. En este contexto, interpretar información de alta frecuencia se está convirtiendo en una herramienta clave para la toma de decisiones empresariales.
4. La experiencia del consumidor ya ocurre en múltiples canales. El Mundial confirmó que las audiencias ya no viven los grandes eventos de una sola manera. La experiencia del consumidor se distribuye entre televisión, streaming, redes sociales, comercio electrónico y espacios físicos, obligando a las empresas a desarrollar estrategias integradas que respondan a esta nueva realidad.
«Los datos se han convertido en una ventaja competitiva. Las organizaciones que logran transformar información en decisiones comerciales pueden identificar oportunidades que aparecen durante horas o incluso minutos. Esa capacidad de reacción será cada vez más importante para competir en mercados dinámicos», finalizó Zaga.
Más allá del deporte, Deloitte considera que estos aprendizajes son aplicables a múltiples sectores de la economía costarricense. Desde temporadas turísticas y festividades locales hasta conciertos, ferias comerciales o campañas promocionales, la ventaja de interpretar señales del mercado y responder con agilidad se está convirtiendo en un factor cada vez más importante para capturar valor y generar crecimiento.
Finalmente, la firma concluye que el legado más importante de los grandes eventos ya no radica únicamente en la infraestructura construida o en la cantidad de visitantes que atraen. El verdadero valor surge de la capacidad de las organizaciones para transformar información en decisiones estratégicas, identificar nuevas oportunidades de consumo y responder con rapidez a las necesidades de consumidores cada vez más conectados y exigentes.
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