• 13 agosto, 2026

La inteligencia artificial acelera los ciberataques y obliga a revisar las defensas empresariales

La inteligencia artificial acelera los ciberataques y obliga a revisar las defensas empresariales

Costa Rica recibió 313 millones de intentos de ciberataques durante la primera mitad de 2026. La adopción de inteligencia artificial exige controles sobre gobernanza, accesos, riesgos y responsabilidades.

La inteligencia artificial está reduciendo el tiempo que requieren los ciberdelincuentes para preparar un ataque. Tareas que antes demandaban equipos especializados ahora pueden automatizarse, mientras herramientas generativas facilitan la creación de mensajes fraudulentos, código y campañas adaptadas a cada víctima.

Costa Rica registró 313 millones de intentos de ciberataques durante la primera mitad de 2026, según datos de FortiGuard Labs de Fortinet. La misma tecnología que amplía las capacidades de los atacantes también permite a las empresas procesar grandes volúmenes de información, detectar comportamientos extraños y responder con mayor rapidez.

El tema fue analizado durante el CyberSec Summit 2026, realizado en Costa Rica, por Jim Richberg, Head of Cyber Policy y Global Field CISO de Fortinet. El encuentro reunió a especialistas, líderes empresariales y representantes del sector público para discutir los cambios que enfrenta la seguridad digital.

“Pueden hacer más con el mismo nivel de esfuerzo o realizar en mucho menos tiempo tareas que antes requerían equipos humanos”, explicó Richberg al referirse al uso de inteligencia artificial por parte de los atacantes.

Correos más creíbles y ataques más rápidos

La inteligencia artificial predictiva lleva años dentro de las plataformas de ciberseguridad. Su función incluye revisar grandes cantidades de datos, reconocer patrones y alertar sobre actividades fuera de lo habitual.

La IA generativa agrega otro tipo de riesgo. Su capacidad para producir textos fluidos permite crear correos, mensajes y solicitudes falsas ajustadas al idioma, contexto o perfil de una persona. Esto puede aumentar la efectividad de la ingeniería social, una técnica que busca obtener información o accesos mediante engaños.

Estas herramientas también facilitan la generación de código. Actores con experiencia técnica limitada pueden utilizarlas para realizar actividades que antes quedaban fuera de su alcance. En el campo defensivo, la IA puede resumir incidentes, encontrar anomalías y automatizar determinadas respuestas.

El riesgo crece en cadenas empresariales formadas por compañías, proveedores e instituciones públicas conectadas entre sí. Un sistema con controles débiles puede convertirse en la puerta de entrada hacia organizaciones con mejores defensas.

Las capacidades de análisis permiten identificar con mayor rapidez a la empresa, proveedor o plataforma con menor protección. Esto obliga a evaluar la seguridad de toda la cadena y evita concentrar la atención únicamente en los sistemas internos.

Cuatro áreas que las empresas deben revisar

Richberg plantea cuatro prioridades para las organizaciones que incorporan inteligencia artificial: gobernanza, responsabilidades, gestión del riesgo y administración de identidades y accesos.

La gobernanza debe establecer cómo se utilizará la tecnología, qué información podrá procesar y quién supervisará sus funciones. También debe asignar responsables para cada decisión o acción ejecutada mediante sistemas de IA.

El modelo puede comenzar con reglas básicas y evolucionar conforme aumente el uso de estas herramientas. Esperar una estructura perfecta puede retrasar medidas necesarias mientras los equipos ya experimentan con plataformas generativas, asistentes y agentes automatizados.

La segunda prioridad consiste en aclarar las obligaciones de las empresas y sus proveedores. Richberg compara esta tarea con el modelo de responsabilidad compartida desarrollado para los servicios en la nube, donde cada parte debe conocer qué controles le corresponden.

La gestión del riesgo adquiere mayor complejidad con los agentes de IA. Estos sistemas pueden consultar distintas fuentes, conectar aplicaciones y ejecutar acciones con cierto grado de autonomía. Antes de autorizarlos, las organizaciones deben definir quién responde por sus decisiones y cuáles actividades requieren aprobación humana.

La cuarta área corresponde a las identidades y los accesos. Las aplicaciones, cuentas de servicio, dispositivos y agentes automatizados deben mantenerse dentro de un inventario. Cada identidad debe recibir únicamente los permisos requeridos para cumplir su función.

Un agente diseñado para consultar información, por ejemplo, puede operar con acceso de lectura. Otorgarle facultades para editar o eliminar datos ampliaría el riesgo ante un error, una configuración deficiente o una cuenta comprometida.

El monitoreo continuo también resulta necesario. Las empresas deben revisar el comportamiento de estas identidades y retirar sus accesos cuando concluyan sus tareas.

Decisiones que Costa Rica toma desde ahora

Richberg considera que Costa Rica atraviesa una etapa relevante para incorporar criterios de seguridad, privacidad y protección de datos dentro de sus proyectos de transformación tecnológica.

Las decisiones adoptadas durante los primeros años de expansión de la inteligencia artificial pueden influir en la forma en que empresas e instituciones públicas implementen estas herramientas. Los requisitos definidos por el Estado también pueden modificar la oferta tecnológica disponible en el mercado.

“Cuando un gobierno establece determinados requerimientos, el mercado responde. Los proveedores desarrollan soluciones para cumplirlos y esas capacidades posteriormente pueden trasladarse también al sector privado”, explicó Richberg.

La velocidad aparece como el principal cambio. Los atacantes pueden preparar campañas en menos tiempo, pero las áreas de seguridad también pueden detectar señales y actuar antes. La diferencia dependerá de la calidad de los controles, la claridad de las responsabilidades y la disciplina con que cada organización administre sus accesos.

Redaccion
Etiquetas: Empresas / Fortinet / IA / La inteligencia artificial acelera los ciberataques y obliga a revisar las defensas empresariales / Seguridad / Tecnología

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