Los beneficios de un propósito compartido para salir de la actual crisis

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Los beneficios de un propósito compartido para salir de la actual crisis

Construir e implementar un propósito corporativo se ha convertido en una prioridad para los directivos de todo el mundo.

La empresa del futuro debe entregar valor a todos los grupos de interés definiendo un propósito de impacto positivo.

La crisis sanitaria incrementa la atención sobre el rol que deben tener las empresas en su contribución a los grandes desafíos sociales. Algunas empresas han podido apoyarse sobre un propósito sólido cuando la estrategia sola ya no podía servir de compás. Otras, a pesar de “tener un propósito”, se han visto en dificultades porque este no era compartido y vivido por sus grupos de interés.

Ya no hay voces que disientan del nuevo paradigma empresarial: la empresa del futuro debe entregar valor a todos los grupos de interés definiendo un propósito de impacto positivo. Este paradigma, se conoce como capitalismo de stakeholders. Y es que más que nunca anteriormente, en el escenario post-COVID-19, la supervivencia de las empresas pasa por vincular los beneficios económicos con los valores sociales y medioambientales que demanda la sociedad.

Construir e implementar un propósito corporativo se ha convertido en una prioridad para los directivos de todo el mundo y es ya una de las 10 cuestiones que más preocupan a los CEOs mundiales.

El propósito se define como el por qué y para qué una empresa existe, estableciendo cuál es su contribución a la sociedad. En el nuevo capitalismo de stakeholders hay 3 claves:

  • Con y para quién: Escuchar para que el propósito sea compartido por los grupos de interés y reconocido como beneficioso buscando la resonancia y empatía.
  • Cómo: Dar pruebas, para inspirar y movilizar. Es clave que la activación del propósito sea el eje de la conversación pública.
  • Cuánto: Medir y evaluar el progreso
Construir e implementar un propósito corporativo se ha convertido en una prioridad para los directivos de todo el mundo.

En LLYC consideramos que la empresa debe poner a las personas en el centro y comprender en profundidad sus creencias a la hora de definir el propósito y que formen parte del mismo al articularlo.

El mero hecho de tener un propósito ya no es diferencial para una marca. Debe entenderse como un proceso de transformación del negocio y un proceso de co-creación y diálogo, no como un fin en sí mismo.

el autorRedaccion
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