Centroamérica: 199 años de historia común, un futuro juntos

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Centroamérica: 199 años de historia común, un futuro juntos

Centroamérica celebra 199 años de vida independente.

Durante dos siglos de vida independiente, las naciones centroamericanas han compartido el sus destinos, situación que la cercanía geográfica, histórica, cultural familiar y económica permiten afirmar que será la norma en el futuro.

Tal vez los eventos deportivos, en que los representantes se esfuerzan por honrar su bandera, nos distraen. O puede ser que los pasaportes –que por cierto todos tienen sus cubiertas azules- y las barreras de ingreso en las fronteras nos griten lo contrario.

Sin embargo, la realidad es una: tenemos más tiempo de vivir juntos, que de forma independiente. Tenemos más en común, que diferencias. Es más lo que nos une, que lo que nos aleja. Todas nuestras banderas, en distintas proporciones, intensidades y direcciones, llevan el azul y el blanco.

Centroamérica comparte lazos históricos –incluso sanguíneos– que se remontan a la historia precolombina. Vivimos del maíz y de la yuca mucho antes de que los conquistadores españoles nos unieran con una lengua, una religión, un sistema de gobierno y costumbres que aún muchos conservamos.

En 1856, nuestros tatarabuelos compraron con su sangre, ante las tropas del vil filibustero William Walker, la independencia que, sin esperarlo y sin muerte, había llegado de España el 15 de setiembre de 1821.

Luego de la independencia, cuando la Capitanía General de Guatemala –organización política que nos mantuvo unidos al Imperio Español- dejó de ser, compartimos nuestros destinos como naciones en el sueño del hondureño Francisco Morazán en la República Federal de Centroamérica e incluso, poco tiempo antes, ¡hasta mexicanos fuimos juntos!

Vivimos con orgullo la canonización del Hermano Pedro, en el 2002. Rechazamos juntos la bala que arrebató la vida de Monseñor Arnulfo Romero y nos emocionamos hasta las lágrimas a través de una pantalla de televisión, junto a miles de salvadoreños que colmaron la Plaza de San Pedro, cuando su santidad Francisco lo declaró santo, en el 2018. Agitamos nuestras banderas, cada quien la suya propia, con manos temblorosas en 1983, con felicidad y orgullo cuando el papamóvil del hoy santo, el entonces Papa Juan Pablo II, recorrió las carreteras de nuestras naciones, desde Guatemala, hasta Panamá, para llevar palabras de esperanza y fe a una región desangrada por guerras fratricidas y que anhelaba la paz. Esperamos juntos la canonización de la beata Sor María Romero, nacida en Nicaragua y que marcó a Costa Rica con su obra religiosa, con su amor por el necesitado y con su fe.

Centroamérica celebra 199 años de vida independente.

Recordamos con cariño las imágenes de Vinicio Cerezo, José Napoleón Duarte, José Simón Azcona, Daniel Ortega y Óscar Arias trabajando unidos y compartiendo la mesa de negociación en las cumbres de Esquipulas I y II, para llevar a los hogares paz y evitar el llanto de más madres por el arrebato de sus hijos, caídos en su propia tierra por los horrores de las guerras civiles.

Todos hemos llorado muertos por distintos terremotos a lo largo de nuestra historia, sufrimos como región el golpe devastador del Huracán Mitch y hoy enfrentamos la peor pandemia del último siglo. Todos hemos brindado una mano solidaria a nuestros hermanos centroamericanos cuando la muerte, la tragedia y el dolor causado por los desastres naturales han golpeado a sus poblaciones.

El mercado centroamericano representa uno de los principales destinos de las exportaciones de cada una de las naciones centroamericanas, donde muchas de sus marcas locales han roto las fronteras de los países que las vieron nacer para colocarse en los lugares de preferencia y en los corazones de los centroamericanos. Los productores, industrializadores y comerciantes claman por una región económicamente más unida, que reduzca los trámites aduaneros y que facilite el tráfico de mercaderías que impulsen la economía local.

A partir de 1903, Panamá comenzó a escribir su propia historia y a fortalecer los lazos con una región que por su naturaleza geográfica y por nexos económicos, políticos y culturales la reconoce como propia.

Hoy compartimos los mismos retos: altos niveles de pobreza, la exclusión de los pueblos indígenas, altos niveles de criminalidad y la migración de sus ciudadanos. Todo centroamericano tiene, al menos, un familiar que vive en Estados Unidos, en Europa o en otra nación centroamericana pues durante décadas sus gobiernos fueron incapaces de darle las oportunidades de subsistir en la tierra que los vio nacer, ya fuera por motivos políticos o por razones económicas.

¡Feliz cumpleaños Centroamérica y que brillen mejores tiempos para todos los que te llaman madre, cada quien con un acento diferente!

Arturo Castro Barrantes

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