Panamá busca consolidarse como el principal hub de salud de Centroamérica.
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Panamá entra firmemente en la mira de las grandes corporaciones farmacéuticas globales para consolidarse como un eje en la investigación en oncología y consolidarse como el principal hub de salud de Centroamérica y toda América Latina.
La Dra. Alejandra López, directora de Asuntos Médicos de Medicina Innovadora para Johnson & Johnson en Centroamérica y el Caribe, destaca que el país cuenta con un ingrediente clave: Una fuerte voluntad gubernamental para desarrollar este ecosistema económico y de salud.
Esta visión de Panamá como un “Hub de Salud” es un engranaje que conecta de forma directa con la alta inversión anual en Investigación y Desarrollo (I+D) de la multinacional, la cual alcanzó los US$14.700.000 millones a nivel global durante el último año.
«Esta inversión responde a un compromiso social que tenemos de ir avanzando hacia terapias que ofrezcan un beneficio adicional a lo que los pacientes ya tienen disponible en los países«, explica la especialista, detallando que el objetivo es financiar moléculas que demuestren en estudios clínicos mejoras contundentes en supervivencia o remisión de enfermedades.
Para que esta millonaria maquinaria científica aterrice con éxito en el país, la ejecutiva enfatiza que se necesita una sinergia profunda entre el sector público y el privado. «Requerimos varias cosas: Uno, gobiernos que quieran estar enfocados en traer investigación a sus países, que creo que Panamá es uno de los gobiernos que ha sido más vocales en querer posicionar al país como un hub de salud y de investigación. Segundo, que tengamos a nuestros centros de salud listos para poder recibir ese tipo de investigación», afirma.
Es precisamente en este punto donde la división farmacéutica de Johnson & Johnson busca marcar la diferencia a través de la transferencia de conocimiento, capacitando al personal local en comités de ética y metodologías científicas. El plan va más allá de traer un protocolo internacional para que los hospitales lo adopten; la meta es sembrar una cultura científica que permita a los propios médicos panameños proponer y liderar sus propias líneas de estudio, emulando los pasos de mercados más grandes y maduros de la región como Brasil, Argentina y México.
El reto del Cáncer de Pulmón en Panamá
Esta infraestructura de vanguardia ya está mostrando sus primeros frutos en el territorio panameño con la reciente aprobación, por parte de la Dirección Nacional de Farmacia y Drogas, de una innovadora alternativa terapéutica de primera línea para pacientes adultos con cáncer de pulmón (CPCNP) localmente avanzado o metastásico.
El nuevo esquema, completamente libre de quimioterapia, combina un inhibidor de tirosina quinasa (lazertinib) y un anticuerpo monoclonal biespecífico (amivantamab), diseñado específicamente para combatir las mutaciones del gen EGFR y superar uno de los mayores desafíos de la oncología: La resistencia al tratamiento.
La llegada de esta terapia es crítica para el contexto panameño. El Dr. Joel Moreno, oncólogo médico del Instituto Oncológico Nacional (ION), califica este avance como un «cambio de paradigma«, vital para un país donde el cáncer de pulmón es un reto de salud pública que cobra cientos de vidas al año.
De hecho, según el Observatorio Global del Cáncer, en 2022 el país registró 370 nuevos casos y 306 muertes asociadas. El gran problema, advierte, es que el 85% de los pacientes locales son diagnosticados en etapas avanzadas debido a que los síntomas iniciales, como una tos persistente o disfonía, suelen confundirse, perdiendo un tiempo valioso en la atención primaria.
Además, cifras oficiales confirman que el cáncer de pulmón se ubica entre las principales causas de mortalidad por cáncer en el país, lo que subraya la necesidad de fortalecer las estrategias de diagnóstico temprano, el acceso a pruebas moleculares y disponibilidad de terapias innovadoras para mejorar la supervivencia y los desenlaces en salud.
Es decir, que uno de cada cuatro pacientes panameños con este tipo de cáncer presenta la mutación genómica EGFR, por lo que el acceso a pruebas moleculares es el mapa que permite abandonar la quimioterapia tradicional e inespecífica para dar paso a esta medicina de precisión.
Al respecto, la Dra. López subraya que este progreso científico «representa un hito en la atención personalizada«, ya que los datos del estudio clínico global MARIPOSA demostraron una reducción del 30% en el riesgo de progresión de la enfermedad y periodos de supervivencia que superan los tres años en ciertos grupos de pacientes.
Pero el horizonte de Panamá como hub científico va más allá del cáncer de pulmón. El desarrollo de nuevas moléculas hoy se ve acelerado por el uso de la Inteligencia Artificial y la ciencia de datos, herramientas que están permitiendo a la compañía acortar la fase inicial de investigación que antes tomaba hasta seis años.
Incluso, la Dra. López menciona con entusiasmo conceptos futuristas como los «gemelos digitales», que permiten simular las características biológicas de un paciente real en un entorno virtual para predecir con exactitud cómo responderá a un fármaco antes de administrarlo.
Con la mirada puesta en la próxima década, Johnson & Johnson proyecta mantener activas más de 70 nuevas terapias e innovaciones para el año 2030. De hecho, la misma molécula utilizada para el pulmón ya se encuentra en fase de investigación para combatir tumores de colon, cabeza y cuello.
Además, la farmacéutica confirmó que para finales de este año llegará a Panamá el tratamiento Tar-200 (Inlexzo) para el cáncer de vejiga, consolidando un portafolio de alta tecnología que se extenderá hacia la inmunología, la neurociencia y el tratamiento de trastornos psiquiátricos complejos.
Fuente: El Capital Financiero

