El poder del amor

Revistas de Economía y Negocios en América Central

DestacadasEstilo de VidaSaludTop News

El poder del amor

“Mi experiencia con el cáncer de seno fue una prueba que me inyectó esperanza, fe, fortaleza y ganas de ayudar a otras personas que están enfrentando este padecimiento o cualquier circunstancia difícil a través de un libro”, dice Karla Icaza, ejecutiva bancaria y escritora

Sabía usted que en promedio cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos de cáncer de mama en el mundo y se registran unas 458.000 muertes por esta causa.

Ante estas alarmantes cifras, y con el fin de aumentar la atención, la sensibilización y detección precoz, es que en todo el planeta el mes de octubre se dedica a la sensibilización sobre el cáncer de mama.

“Mi vida nunca va a ser la misma. Al no desperdiciar estas circunstancias difíciles, aprendí a controlar mis emociones, mi fe creció y mi relación con Dios subió a otro nivel. Pude experimentar su presencia en todo momento y disfrutar de ella como nunca antes”, Karla Icaza. Izq. a dereha: Sebastián, Andrés, Karla, Alejandro, Carlos (el Chele).

Sin embargo, hay que reconocer que la verdadera atención se da cuando hay posibilidades de formar parte de la estadística. Cuando una mujer es diagnosticada con cáncer de seno, su mundo y el de toda su familia se detiene por un momento. Todos los planes, los proyectos y las nuevas posibilidades se paralizan, pues la noticia normalmente cae como un balde de agua fría.

Ese fue el caso de Karla Icaza Meneses, una mujer joven, sana y amante del ejercicio, quien hasta que recibió su diagnóstico no había padecido de nada.

Karla es madre de tres varones, esposa, hija, hermana, amiga y banquera con una amplia trayectoria en el Grupo Promerica, y desde el día uno decidió enfrentar su historia de una manera diferente.

Lejos de derrumbarse y tirarse en brazos de la depresión y la tristeza, se aferró a su fe y tuvo
claro que “Dios iba a hacer el milagro antes, durante o después” y desde el primer momento se propuso conocer la diferencia entre un cáncer con Dios y otro sin él. Además, casi de inmediato tomó la decisión de escribir un libro con su historia.

Su libro, una terapia

“Cuando recibes el diagnóstico inesperado, más cuando te has cuidado toda la vida, comienzas a pensar ¿qué hice mal? ¿qué debí de hacer? Pero casi de inmediato decidí escribir sobre mí historia, porque quería compartir mis experiencias para ayudarle a otros que tuvieran que pasar por lo mismo, lo que nunca pensé es que el libro iba a ser una terapia para mí también y en el camino me fui dando cuenta”, detalla Karla.

“Mi mamá, Vidaluz Meneses fue mí ángel. Una de las bendiciones que recibí de esta prueba fue poder disfrutar a mí mamá y permitirle cuidarme. No tengo palabras para agradecerle todo lo que hizo por mí durante esta prueba”, Karla Icaza.

Karla comenzó a escribir cuatro días después de su cirugía, ya en su casa y mientras iniciaba el proceso de recuperación. “Poco a poco me fue haciendo sentido lo del poder del amor, porque estaba abrumada de tantas muestras de cariño, no solo de mí familia, sino de amigos, compañeros e incluso personas que ni conocía, pero que ya me tenían en sus oraciones”, detalla.

El libro El poder del amor, mi experiencia con el cáncer de seno tiene tres partes, en la primera, comparte las experiencias vividas, la segunda, detalla los testimonios (de su esposo, hijos, su mamá, hermana y primos). La tercera, material de ayuda (salmos y letras de canciones, entre otras valiosas herramientas).

En sus 138 páginas, esta mujer guerrera y luchadora cuenta de manera detallada y sencilla, pero muy sincera cada una de sus experiencias durante el proceso. Sus temores, lo valioso que ha sido el apoyo incondicional de su esposo, sus hijos y cada uno de los familiares y amigos que vivieron junta ella este verdadero milagro de vida.

“Fueron momentos muy duros, enfrenté un cáncer de los más severos, una cirugía de más de ocho horas que incluía una mastectomía doble con resalud construcción con un pedazo de músculo de la espalda”, explica Icaza. Toda esta primera parte en su tierra natal, Nicaragua y luego vino la quimioterapia, ocho rounds, que decidió tomar en New Orleans, en el Cancer Center.

“Verdaderamente me abandoné en los brazos de Dios. Puedo decirles con toda serenidad que disfruté cada momento, los buenos y los no tan buenos porque en cada dolor, en la tristeza, en las noches de desvelo, en cada desánimo, ahí estaba Él para abrazarme”, Karla Icaza.

Además de valiosos testimonios y bonitas anécdotas, su libro se acompaña de fotografías, que muestran sus cambios físicos y su bonita forma de pasar cada etapa con buena actitud.

“Traté de mantener ese espíritu de ir haciendo lo que me toca y dejarle a Dios que hiciera el resto. Yo no puedo dejar de hablar de mi vida y de mi experiencia sin mencionar a Dios, porque él es mi roca. Yo pienso que el médico por excelencia es Jesús y la gratitud en todo el proceso es importantísima, porque cualquier oportunidad que uno tenga de recibir un tratamiento médico hay que agradecerla y la gratitud es poderosísima y mueve montañas”, afirma Karla.

“Hay que aprovechar las situaciones difíciles y sacarles provecho, moldear nuestro carácter y hacer crecer nuestra fe. Todo está en la actitud con que uno vea las cosas, con todo esto he renacido, tengo un cuerpo nuevo. Nueva vida, nuevos sueños”.

Karla Echavarría

Deja una respuesta