• 20 julio, 2023

El deporte náutico de María José Borrás

El deporte náutico de María José Borrás

Es arquitecta y una destacada velerista con especialización en Gestión Deportiva.

Por Milagros Sánchez Pinell

Después de probar diferentes deportes como hockey y patín artístico, a María José Borrás su padre le propuso probar navegar. Desde entonces nunca más se bajó de los barcos  durante los últimos 25 años de su vida.

Si bien, “Majo”, como todo mundo conoce a María José, nació en Argentina, desde el 2017 se estableció en Ecuador, donde se dedica íntegramente a la vela como entrenadora. También, forma parte de la Comisión de Regatas y Técnica en el Salinas Yacht Club y en la Federación Ecuatoriana de Vela (FEVELA).

Cabe destacar, la vela es un deporte náutico que consiste en desplazarse por el agua con una embarcación, impulsada por la fuerza del viento, conocida como velero, cuyo objetivo es completar un recorrido en el menor tiempo posible.

Su práctica posee múltiples cualidades como el poder realizar una actividad física, disfrutar de la naturaleza y vivir la emoción de enfrentarse al viento o a las olas. Otro dato importante es que las competiciones de vela reciben el nombre de regatas.

Durante sus más de dos décadas de trayectoria, la destacada deportista compitió en varias modalidades y categorías en campeonatos nacionales e internacionales como sudamericanos y mundiales. Sin embargo, desde que se dedicó profesionalmente al entrenamiento y a la gestión como deportista dejó de hacerlo por sus múltiples ocupaciones.

El último evento en el que participó fue en el Campeonato Sudamericano de Lightning 2019 en Lima, Perú, donde su equipo obtuvo la medalla de bronce.

Para Majo, el velerismo es un deporte que le resulta apasionante por su alto nivel de contacto con la naturaleza, el poder de “controlar” el viento y utilizarlo a favor para mover la embarcación y la indescriptible sensación de libertad arriba de un velero.

“Además, en su formato competitivo es un deporte único donde hay que combinar habilidades de destreza técnica, física y mental. Me ayuda a desarrollar nuevos puntos de vista frente a distintos problemas cotidianos, ser más resolutiva, lidiar mejor con los niveles de frustración y aumentar la confianza”, añadió.

Como velerista considera que su vida ha sido enriquecida en todos los aspectos con las experiencias de navegación, ya sea de placer o de competencia. Además, disfruta de la naturaleza y le permite cultivar hermosas amistades en su país y por todo el mundo. “Todo te hace mejor persona y más completa”.

Los estudios y el deporte

María José Borrás empezó a trabajar como entrenadora y competía alternamente en distintas categorías de vela cuando todavía estudiaba su carrera de Arquitectura en la Universidad Abierta Interamericana en Buenos Aires, Argentina.

“La carga de estudio y entregas fuera de la universidad era alta, entonces el trabajo de entrenadora me permitía dedicarme a mis estudios durante la semana y tener buenos ingresos económicos mientras hacía algo que disfrutaba muchísimo”, explicó.

Al terminar la universidad se profesionalizó más como entrenadora y fue cuando se le presentó la oportunidad de trabajar fuera de su natal Argentina, emigrando a Ecuador para dedicarse por completo a su pasión deportiva.

Majo explicó que para ser entrenadora de vela tuvo que cumplir con algunos requisitos como tener experiencia como navegante y velerista. Además, debía tener conocimientos específicos de la modalidad y la categoría en la que se deseaba postular ya que varía según la complejidad de la embarcación y el nivel de los alumnos y tener una licencia de manejo de embarcación deportiva, timonel o capitán.

Eso sí, aclaró la inexistencia de una “escuela de entrenadores”. Cada uno aprende de sus propios entrenadores y de los que tienen más experiencia. Aunque hace pocos años atrás la Federación Internacional World Sailing lanzó oficialmente programas de entrenamiento para entrenadores para poder estandarizar los métodos y dar mayores herramientas de enseñanza.

Por otro lado, como todo deporte, el velerismo trae sus propios riesgos. Lo primero es entender que al interactuar directamente con el medio ambiente las personas están expuestas a fenómenos naturales difíciles de controlar.

“Hay que ser respetuosos con el mar, el río o el lago. Pero, siendo conscientes de esto, usando las herramientas disponibles de hoy en día y aplicando los conocimientos específicos contribuirá a tomar las decisiones correctas. Por ejemplo, el pronóstico meteorológico podrá indicar la llegada de una tormenta, inclusive su intensidad y horario aproximado”, explicó.

En cuanto al velero, señala que existen muchos elementos para su funcionamiento y el control de este que deben tomarse en cuenta.

“Generalmente, varios de ellos como las velas, trabajan bajo mucha fuerza o tensión por lo que es importante estar atento, tener conocimiento de cómo accionarlos, dónde ubicarse o cuándo realizar una maniobra para evitar lastimarse o dañar el equipamiento”, dijo.

Añadió que es fundamental anticiparse a las situaciones que puedan representar un riesgo, ya sea cuando se está de paseo o en competencia. Sin embargo, la experiencia incrementa la certeza ante circunstancias riesgosas e incluso ayuda a prevenirlas.

Las mujeres y el velerismo

Durante estos largos 25 años, Majo acumula un sinnúmero de anécdotas y recuerdos desde su posición de entrenadora como de navegante. Para ella, cada momento compartido con sus amigos, alumnos y gente querida la han marcado en el camino.

De esos recuerdos uno de sus favoritos es de hace unos 15 años, cuando la mayoría de sus amigas veleristas participaron en el Circuito Atlántico Sur Rolex Cup a Punta del Este, Uruguay con un barco de 33 pies.

“Éramos cinco mujeres, todas muy amigas y veleristas desde siempre. ¡Queríamos ganar! Al dueño del barco lo volvíamos loco. Fue una semana entera de regatas donde también salíamos de farra todos los días pues éramos muy jóvenes y teníamos mucha energía de sobra. Como si fuera poco, nos fue bien en el campeonato”, recordó Majo con una risa dibujada en su rostro.

A propósito de su anécdota, explica que históricamente la navegación está asociada al sexo masculino, por tanto, el velerismo es un deporte poco común entre mujeres, aunque cada vez son más las que lo practican.

Un ejemplo de ello es que la World Sailing ha incrementado la participación de las mujeres en la vela año con año, promoviendo la igualdad de género en este deporte. Incluso, en el 2016 cambió su imagen institucional para dar lugar al concepto de equidad.

Por su lado, los formatos Panamericanos y Olímpicos, en las distintas modalidades, también los han modificado para incrementar y asegurar la participación de más mujeres en ciclo olímpico.

Su pasión por la arquitectura

María José nació en Buenos Aires, Argentina. Es hija única de la profesora y licenciada en letras, Agustina Banús y el ingeniero industrial, Alejandro Borrás. Se caracteriza por ser creativa, detallista, sociable, autoexigente y muy trabajadora.

“Disfruto mucho los desafíos y especialmente aquellos que me lleven a crecer y mejorar cada día profesionalmente y como persona, por encima de todo”, aseguró.

De pequeña siempre le gustó dibujar, diseñar ropa de moda o casas, construir con piezas o bloques y todo aquello que fuera manual relacionado con lo artístico o a precisión.

A los 12 años descubrió la arquitectura, así que cuando terminó su secundaria en el Instituto Nuestra Señora de Lourdes decidió tomar la carrera soñada desde niña.

Una vez graduada de arquitecta, tomó cursos sobre Planificación urbana y de vivienda y Manejo de herramientas específicas de diseño.

Siendo estudiante realizó pequeños trabajos de diseño y remodelación de oficinas y viviendas unifamiliares. También, llevó a cabo un proyecto a distancia de la remodelación de una casa en Londres. Luego, trabajó durante 5 años en un estudio de diseño y construcción en Buenos Aires, donde aprendió sobre ejecución de obra, algo que le encanta.

Actualmente, Majo está reactivando su carrera en Arquitectura para trabajar en algunas propuestas, sin dejar a un lado su inclinación por el deporte de vela.

A nivel personal, está tomándose un poco de tiempo para volver a descubrir y disfrutar actividades que antes solía hacer más seguido como dibujar a mano alzada, leer un buen libro o practicar otros deportes.

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