• 25 mayo, 2026

Zackary Denburg entre experiencias, personas y nuevas ideas

Zackary Denburg entre experiencias, personas y nuevas ideas

A través de restaurantes, liderazgo juvenil y vivencias internacionales, el estudiante continúa explorando el camino que quiere construir.

Por Milagros Sánchez Pinell

Hablar con personas, observar cómo interactúan y entender qué hace que alguien se sienta cómodo en un espacio son aspectos que Zackary Denburg analiza constantemente.

A sus 23 años, el estudiante guatemalteco asegura que gran parte de su manera de ver el mundo nace precisamente de esa curiosidad por comprender a las personas, los espacios que generan conexión y las experiencias que terminan dejando huella en otros.

“Soy una persona que le encanta hablar y que le encanta conocer gente, muy abierto, con muchas ideas por todos lados a la misma vez y con muchas ganas de aprender de todos y en toda situación”, comenta.

Actualmente cursa la licenciatura en management con enfoque y concentración en entrepreneurship en Bentley University, en Massachusetts, después de haber iniciado su vida universitaria estudiando finanzas.

Nacido y criado en Guatemala, Zackary describe a su familia como uno de los pilares más importantes de su vida. Creció en un entorno marcado por una convivencia muy cercana entre hermanos, primos, tíos y abuelos, priorizando siempre el tiempo compartido y la conexión familiar.

Asegura que gran parte de los valores que hoy lo definen provienen precisamente de esas dinámicas familiares y de las enseñanzas transmitidas desde pequeño por sus padres y su abuela.

Crecer dentro de restaurantes

Mucho antes de pensar en emprendimiento o negocios, Zackary ya pasaba gran parte de su tiempo dentro de restaurantes familiares en Guatemala, industria a la que estuvo expuesto desde niño gracias al trabajo de su padre.

Recuerda que desde muy pequeño pasaba horas observando cocinas, barras, dinámicas de servicio y operaciones del día a día, experiencia que eventualmente despertó en él un interés particular por la hospitalidad y la interacción humana dentro de estos espacios.

“Yo llevo metido en ese restaurante desde que tengo seis años. A los ocho o diez años salía del colegio y me iban a dejar al restaurante, entonces me la pasaba ahí todo el día”, relata.

Con el paso de los años comenzó a involucrarse de manera más activa en distintas áreas operativas dentro de Restaurante Jakes, participando en inventario, barra y organización interna, además de colaborar en procesos de cocina y adaptación de recetas dentro del negocio.

Más allá de la experiencia práctica, asegura que crecer dentro de ese entorno también le enseñó paciencia, organización y manejo de ambientes de alta presión.

Explica que una de las prácticas que más recuerda de esa etapa es el “mise en place”, concepto utilizado en cocina para describir la preparación y organización previa de ingredientes y herramientas antes de cada servicio.

Aunque la cocina continúa siendo uno de sus pasatiempos favoritos, admite que nunca se imaginó estudiando gastronomía profesionalmente. Más bien, disfruta cocinar desde la improvisación y la creatividad, experimentando sabores y recetas a su manera.

Liderazgo y comunidad

Durante su etapa escolar también comenzó a involucrarse activamente en proyectos de liderazgo y servicio comunitario dentro de la comunidad judía en Guatemala.

Desde los seis años formó parte de Maccabi Hatzair, movimiento juvenil donde años más tarde asumiría roles de liderazgo como vicepresidente y posteriormente presidente.

Relata que durante esa etapa organizaba actividades educativas, retiros y dinámicas grupales, además de coordinar reuniones con padres de familia y líderes comunitarios.

“Me encantó organizar todo. Me encanta liderar cosas, organizar y enseñar”, recuerda sobre esa experiencia.

También participó en Amigos de la Aldea, organización enfocada en llevar sistemas de energía solar a comunidades rurales de Guatemala.

Junto a otros estudiantes participó en campañas de recaudación de fondos y visitas a comunidades alejadas de Alta Verapaz, donde ayudaron a distribuir lámparas solares y sistemas básicos de electricidad doméstica.

“Ver cómo uno puede cambiar la vida de alguien dándole una luz solar fue muy lindo”, expresa al recordar una de las experiencias que más lo marcaron durante secundaria.

Además, durante dos años impartió clases de inglés a niños de escasos recursos en Guatemala, acompañando procesos de alfabetización y aprendizaje básico del idioma.

Un año que transformó su perspectiva

Después de graduarse del colegio, Zackary tomó un año sabático en Israel junto a su hermano gemelo, describiéndolo como una de las etapas más importantes de su crecimiento personal.

Explica que, además de sus raíces judías, la experiencia también formaba parte de una tradición familiar que varios de sus primos mayores habían vivido años antes tras graduarse del colegio.

“Es la primera vez que uno vive solo y navega solo en la vida, especialmente en un lugar donde nunca había vivido antes. Creo que me preparó mucho para todo lo que vino después”, recuerda sobre esa etapa.

Durante los primeros meses vivió en Jerusalén dentro de un campus universitario junto a cientos de estudiantes provenientes de distintos países, experiencia que le permitió convivir diariamente con personas de culturas, historias y realidades completamente diferentes a la suya.

Posteriormente se trasladó a un kibutz, una comunidad colectiva donde cada integrante trabaja y aporta al funcionamiento del lugar, etapa en la que trabajó como jardinero.

Más adelante pasó un tiempo en Tel Aviv viviendo junto a sus amigos mientras participaba en cursos y actividades relacionadas con primeros auxilios y otras áreas.

Además de la independencia y la convivencia multicultural, asegura que vivir en Israel también le permitió observar de cerca la resiliencia y fortaleza con la que muchas personas enfrentan el día a día dentro del país.

“Uno lo ve desde afuera y piensa que vivir en una zona de guerra constante les cambia completamente la vida, pero en verdad viven felices. Son personas muy fuertes y uno lo nota en su carácter. Esa resiliencia los hace crecer y madurar muy rápido”, reflexiona.

Encontrar un camino propio

A lo largo de los últimos años también ha realizado experiencias profesionales en startups y empresas vinculadas a tecnología, ventas y desarrollo de negocios en Guatemala, incluyendo Zigi App y Seeri, donde participó en áreas relacionadas con ventas, mercadeo y expansión de mercado.

Actualmente desarrolla de manera independiente una idea vinculada a la industria de hospitalidad y experiencia del consumidor dentro de restaurantes de alta gama, proyecto que nace precisamente de años observando cómo las personas viven y recuerdan este tipo de espacios.

“Los primeros diez segundos son los más importantes”, asegura al explicar cómo una primera impresión puede definir toda una experiencia dentro de un restaurante.

Aunque reconoce que todavía sigue descubriendo qué dirección tomará su vida profesional en el futuro, nuestro roaring 20 asegura sentirse motivado por la posibilidad de continuar aprendiendo, construyendo ideas y conectando con personas y experiencias distintas.

Etiquetas: Guatemala / restaurantes / Roaring 20

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