Reputación corporativa: blindaje contra las adversidades

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Reputación corporativa: blindaje contra las adversidades

Las empresas con mejor reputación, es decir, las auténticas y con propósito real, son las que están superando con éxito los impactos del COVID-19.

Nunca antes, bajo ningún otro escenario, quedó al descubierto la verdadera importancia de la reputación corporativa tanto como ahora: un momento en el que el mundo intenta sobreponerse de los estragos causados por el COVID-19 y las organizaciones trabajan para levantarse del fuerte impacto sufrido.

La confianza ganada por la empresa es la que permite que logre sus objetivos empresariales e institucionales.

Justamente, son las empresas con una reputación corporativa sólida y fuerte y con un propósito auténtico las que están superando este triste episodio, mientras que las que se preocuparon poco o nada por la reputación están enfrentando serios problemas de credibilidad y confianza ante sus diferentes públicos de interés.

La pandemia hizo que las empresas pusieran en práctica lo que tanto pregonaron desde la teoría y desde condiciones favorables y estables, jamás tan caóticas como las que se viven actualmente y es ahí donde el propósito que persiguen sale a relucir y se pone en evidencia si es, efectivamente, real o una ilusión.

“De manera inequívoca, los consumidores están exigiendo que las empresas lideren con un propósito y tengan un impacto positivo en la sociedad. Nuestra investigación (estudio biométrico) indica que las empresas que se apoyaron en su propósito fueron recompensadas con reputación”, comenta Gabriela Piedra, directora de servicio al cliente de Porter Novelli, firma de relaciones públicas y comunicación estratégica.

Hoja de ruta

Para Italo Pizzolante, socio fundador de Pizzolante Estrategia y Comunicación, el propósito es el “por qué hago lo que hago” y debe ser, precisamente, el norte de la cultura empresarial, es decir, del cómo es percibida hacia adentro y hacia afuera, con actuaciones que blinden la confianza en momentos de crisis o de cambio.

“Sin duda, la tormenta emocional que nos acosa debido al COVID-19 exige diseñar una hoja de ruta que trascienda a los protocolos de “bioseguridad” y nos ubique en el problema más complejo, los protocolos de “psicoseguridad” para reconstruir o fortalecer la identidad corporativa que caracteriza la forma de ser y hacer de las empresas”, afirma Pizzolante.

Las empresas con mejor reputación se han adaptado mejor y han sobrellevado de una manera más estratégica el panorama de incertidumbre generado por el coronavirus.

Para el experto en la materia es necesario colocar al colaborador, al ser humano, al centro de todo diseño de estrategias para la empresa y hacerlo, más allá del “relato de intenciones”, desde la coherencia de los procesos internos y la consistencia entre aquello que decimos y finalmente hacemos.

Detalla que hoy en día es necesario conocer, empatizar y comprender a la sociedad, pues de lo contrario es imposible que las empresas conecten con ella y aporten valor. “La reputación es una percepción y ella se forma a partir de lo que hacemos y cómo hacemos las cosas”, enfatiza.

Antes de la pandemia, los factores más importantes de la reputación y el riesgo reputacional eran, en orden de importancia, los productos y servicios, el desempeño y la actuación de la empresa, su liderazgo y los empleados y entorno laboral, ahora son, primero, los empleados y el entorno laboral, segundo, los productos y servicios y, en tercer lugar, el desempeño y la actuación de la empresa.

Si desea leer el artículo completo, puede encontrarlo en la página 38 de nuestra edición digital

el autorAngie López
Editora Vida y Éxito - angie@vidayexito.net

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