Mente sana, en finanzas sanas

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Mente sana, en finanzas sanas

“La prioridad es ser conscientes de gastar menos de lo que se gana”, Karen Madrid, de Banco Promerica Honduras.

La salud financiera incide directamente en el bienestar personal, familiar, empresarial y social de los países. La banca, consciente de ello, promueve programas para fomentar la salud financiera de sus clientes.

“La relación dinámica de los recursos económicos y financieros de una persona, a medida que se aplican o impactan en el estado de bienestar físico, mental y social”.

“La prioridad es ser conscientes de gastar menos de lo que se gana”, Karen Madrid, de Banco Promerica Honduras.

Así define el Instituto de Salud Financiera de Estados Unidos (Financial Health Institute) la salud financiera y, para llegar a esa conclusión, el instituto tomó en cuenta la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, más allá de la simple ausencia de enfermedad o dolencia”.

Si bien en esta definición la situación financiera de una persona está implícita, la OMS elabora más este concepto en su explicación de promoción de la salud, la cual describe como: “el proceso que permite a las personas aumentar el control y mejorar su salud. Para alcanzar un estado de completo bienestar físico, mental y social, un individuo o grupo debe realizar aspiraciones, satisfacer necesidades y cambiar o hacer frente al entorno”.

De acuerdo con Giorgio Trettenero Castro, secretario general de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), la salud financiera, en la teoría de las finanzas, se puede abordar desde diversas perspectivas: desde el punto de vista de las empresas y desde el prisma de los hogares y los individuos, aspectos que tienen que ver con la solidez de la posición financiera, la proyección, viabilidad futura y la calificación que los externos profesionales brinden.

Karen Madrid, coordinadora de Sostenibilidad y Capacitación de Banco Promerica Honduras, indica que la salud financiera es un hábito y un estado de ser de la persona, que le permite analizar y cumplir perfectamente con sus obligaciones financieras, reconocer cómo ha alcanzado este logro, y tomar decisiones para disfrutar de su vida.

“La salud financiera puede definirse como un estado de cierto bienestar físico y mental que alcanzamos cuando sabemos que podemos cumplir con los gastos de la vida cotidia

na y, tal vez, ahorrar algún dinero y, de esa forma, dirigir nuestra energía a cuestiones más creativas y placenteras. En definitiva, cuando la situación económica es un tema a tener en cuenta, lejos de ser un problema”, afirma Gabriel Holland, profesor de Aden Business School.

El académico explica que, en el caso de las empresas, dicho estado saludable les permite concentrase en desarrollar sus propósitos y proyectos, en vez de estar “a salto de mata”, poniendo energía en cubrir las necesidades de caja cotidianas.

Si desea leer el artículo completo, puede encontrarlo en la página 74 de nuestra edición digital

arturo@vidayexito.net

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