• 13 julio, 2026

Apuntar alto, la filosofía de Ernesto Mealla

Apuntar alto, la filosofía de Ernesto Mealla

Tras destacar en el tenis competitivo y graduarse de Georgia Tech, apuesta por una carrera en el sector financiero sin perder de vista su deseo de contribuir al desarrollo de Bolivia y la región.

Por Milagros Sánchez Pinell

Desde pequeño, Ernesto Mealla aprendió la importancia de apuntar alto, ser disciplinado y mantener la constancia, valores transmitidos por sus padres y abuelos que, con el tiempo, se convirtieron en la base de muchos de sus logros dentro y fuera de las canchas.

Hoy, tras graduarse de Georgia Tech, forma parte del equipo de Santander US en Miami, donde continúa ampliando sus conocimientos dentro de la industria financiera.

Nacido en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, es el mayor de tres hermanos y creció en un entorno donde el deporte, la educación y el crecimiento personal siempre fueron vistos como oportunidades para aprender y desarrollarse.

“Al ser el hermano mayor, desarrollé un fuerte sentido de responsabilidad, aprendiendo a cuidar, aconsejar y acompañar a mis hermanos, algo que hasta hoy sigue siendo muy importante para mí”, expresa.

El tenis llegó a su vida cuando tenía siete años y, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las experiencias más importantes de su formación, brindándole la oportunidad de competir, viajar y conocer personas dentro y fuera de su país.

Su desempeño en la cancha lo llevó a ubicarse entre los cinco mejores jugadores de todas las categorías junior (12,14,16,18 años) en Bolivia, fue campeón nacional en la categoría 14 y 18 años, integró la selección nacional de tenis y representó al país en torneos internacionales.

Sin embargo, al recordar aquella etapa, asegura que gran parte de los aprendizajes más valiosos surgieron fuera de la competencia, especialmente a través de las amistades que construyó, los lugares que conoció y las experiencias que vivió gracias al deporte.

“El tenis me ayudó a conocerme mejor, identificar mis fortalezas y trabajar en mis debilidades. También me enseñó a manejar la presión, los nervios y la responsabilidad desde muy joven”, comenta.

En tanto, los constantes desplazamientos por distintas ciudades y países de la región también ampliaron su perspectiva. Desde los 13 o 14 años comenzó a viajar con frecuencia para competir, fortaleciendo su independencia y su capacidad de adaptación a entornos y culturas diferentes.

Actualmente, a pesar de las exigencias de su trabajo, intenta jugar tenis los fines de semana, especialmente junto a amigos que también compitieron y alcanzaron un buen nivel, además de seguir la trayectoria de quienes hoy forman parte del circuito profesional.

“El tenis sigue siendo un tema de conversación y conexión con personas de distintos países, ya que gracias a este deporte tuve la oportunidad de conocer gran parte de Latinoamérica”, señala.

Del deporte a la vida académica

Tras concluir la secundaria, Ernesto se trasladó a Estados Unidos para iniciar sus estudios universitarios en Texas A&M University-Corpus Christi, donde también continuó vinculado al tenis competitivo mientras se adaptaba a un nuevo ambiente académico y cultural.

A medida que fue avanzando, entendió que sus intereses estaban evolucionando. Aunque el tenis seguía siendo una parte importante de su vida, empezó a verlo desde otra perspectiva y a enfocar una mayor atención en su desarrollo académico y profesional, una reflexión que lo llevó a transferirse a Georgia Tech.

“Fue una de las mejores decisiones de mi vida. Georgia Tech me aportó mucho a nivel intelectual, académico y personal. Aprendí a estudiar de manera más eficiente, conocí nuevas áreas de interés y formé amistades muy valiosas”, dice.

En 2025, se graduó en Ingeniería Industrial y de Sistemas con concentración en Sistemas Económicos y Financieros, una carrera que encontró especialmente atractiva por su carácter amplio y práctico.

Desde pequeño, según explica, había mostrado facilidad para los números, especialmente para los cálculos mentales, mientras que su interés por áreas como la infraestructura, la logística, la distribución, la energía y los sistemas productivos despertó su curiosidad por la ingeniería.

Más adelante, al trasladarse a Estados Unidos, descubrió el alcance del mundo financiero y comprendió que quería complementar una sólida formación en ingeniería con conocimientos de economía y finanzas.

Tras completar sus estudios universitarios, dio sus primeros pasos profesionales en Santander mediante una pasantía en el área de Wealth Management, donde conoció de cerca la banca privada, los productos financieros y las estrategias utilizadas por clientes de alto patrimonio para gestionar y diversificar sus inversiones.

Al concluir esa experiencia, surgió la oportunidad de incorporarse a un rol más técnico enfocado en las finanzas internas de la organización, una función que considera especialmente valiosa para comprender cómo se gestiona una institución financiera desde adentro.

Forma parte de un programa rotacional de dos años compuesto por tres rotaciones de ocho meses. En su primera rotación integra el equipo de Central Finance, trabajando en Financial Planning & Analysis, con el objetivo de conocer distintas áreas de Finanzas, entender mejor el banco y descubrir dónde puede aportar mayor valor.

“Esta oportunidad representa un paso muy importante en mi crecimiento profesional. Trabajar en Santander, un banco global, me permite aprender de distintas áreas, entender mejor la industria financiera y desarrollarme dentro de una organización internacional”, dice.

Entre los principales desafíos menciona la necesidad de adaptarse rápidamente a nuevos equipos, aprender distintos procesos internos y desarrollar una visión financiera más completa del negocio.

Ernesto se define como una persona puntual, organizada y analítica, características que atribuye en gran medida a los valores inculcados por sus padres desde temprana edad. También destaca la importancia de escuchar distintos puntos de vista antes de tomar decisiones y analizar cuidadosamente cada situación.

Fuera del trabajo, disfruta compartir con amigos y familiares, organizar reuniones y viajes, y construir relaciones auténticas que le permitan intercambiar experiencias y seguir aprendiendo de quienes lo rodean.

“Para mí, mantener relaciones genuinas es muy importante, porque las conexiones personales y profesionales pueden abrir nuevas oportunidades y generar aprendizajes valiosos”, confiesa.

Entre sus metas a corto plazo se encuentra aprovechar al máximo su experiencia dentro del banco y continuar creciendo profesionalmente. A mediano plazo, le gustaría desarrollar proyectos personales e involucrarse gradualmente en el negocio familiar en Bolivia.

A largo plazo, aspira a generar un impacto positivo desde el sector privado en Latinoamérica, especialmente en Bolivia, una meta que nace de su convicción de que la región tiene mucho talento y potencial por desarrollar, así como de su deseo de contribuir a un futuro más conectado, competitivo y con mejores condiciones de vida.

Etiquetas: Bolivia / emprendedor / graduado / Negocios / Roaring 20

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