Agroindustria de Oro

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Agroindustria de Oro

El sector agroindustrial centroamericano constituye un motor de la economía regional, pues genera cerca del 20% de los empleos y el 10% del PIB en Centroamérica

Todos los días entra a su casa, al menos tres veces, y ni siquiera le conoce.

Al desayuno, almuerzo y cena, el producto del trabajo y esfuerzo del agricultor regional –ese héroe desconocido–, lleva salud y nutrición a toda Centroamérica en cada bocado.

Sin embargo, la importancia de la agroindustria va mucho más allá de la mesa, de la salud y del bienestar corporal, pues constituye una fuente importante de ingresos y empleos para los países.

“El desarrollo de agroindustrias competitivas es crucial para generar oportunidades de empleo e ingresos. Contribuye, además, a mejorar la calidad de los productos agrícolas y su demanda. Las agroindustrias tienen el potencial de generar empleo para la población rural, no solo a nivel agrícola, sino también en actividades fuera de la explotación como manipulación, envasado, procesamiento, transporte y comercialización de productos alimentarios y agrícolas”, afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

De acuerdo con Arturo Condo, rector de la Universidad Earth, la agroindustria sigue siendo una parte importante de las economías centroamericanas, aunque con una importancia relativa diferente en los países del norte de la región, en contraste con Costa Rica y Panamá.

Uno de los principales retos del desarrollo rural es el empoderamiento de los actores como agentes de su propio cambio.

“Por el crecimiento de otras áreas de la economía, la participación de la agricultura en la economía regional ha disminuido desde un 16% del PIB, en la década de los 80, a un 11% en los 90 y a menos del 10% en los últimos años, según datos de la Comisión Económica para América Latina (Cepal). Actualmente, representa alrededor del 5% del PIB en Costa Rica y alrededor del 10% en las demás economías de la región”, explicó el rector.

Cuando se suma el aporte de la agroindustria, la participación en la economía se incrementa en forma importante a más del 20% del PIB, otra vez con excepción de Costa Rica y Panamá, dijo Condo.

Por otro lado, según datos del Banco Mundial, la agricultura todavía representa una proporción mucho más alta del empleo en la región, aunque en los últimos 20 años ha pasado de alrededor del 35% del empleo, a cerca del 20% en la actualidad.

“Otra vez, hay diferencias entre países, mientras en Guatemala el empleo agrícola representa el 30% del empleo, en Costa Rica es solo de 12%. Sin embargo, la importancia de la agricultura y la agroindustria va más allá de la producción y el empleo, ya que las áreas rurales concentran una proporción mayoritaria de la pobreza y la pobreza extrema de la región. En esos lugares, la agricultura ofrece más de la mitad de las oportunidades de empleo (54%) para los habitantes rurales, con cifras mayores para Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, y apenas un tercio de los empleos rurales en Costa Rica, según datos del Consejo Agropecuario Centroamericano”, explica el académico.

Desafíos por vencer

De acuerdo con los expertos, la agricultura, la agroindustria y la humanidad en general enfrentan una serie de desafíos presentes y futuros.

En primer lugar, la incidencia de malnutrición y desnutrición ha aumentado en la región, en el contexto de una clara tendencia hacia la urbanización que pronostica que, para el 2050, el 75% de la población global vivirá en ciudades, mientras el restante 25% tendrá que proveer de alimentos, energías renovables y servicios ambientales a una creciente población mundial.

“Dos desafíos cruciales para el futuro de la agricultura y la agroindustria en la región son el cambio climático y la generación de valor agregado de los productos agrícolas. Por un lado, la agricultura es la actividad humana más afectada por el cambio climático, cuyos efectos en Centroamérica serán mayores que en otras regiones del mundo. Esto implica que los productores deberán adaptar su manejo de cosechas año tras año, en función de condiciones cambiantes del entorno en relación con la disponibilidad de agua, temperatura, humedad y composición del suelo. Eventualmente, es posible que las especies que cultivamos hoy en la región no sobrevivan a los cambios que se esperan.  Por otro lado, el ciclo de pobreza relacionado con la agricultura en la región solo podrá
superarse si logramos incrementar el valor agregado y, por tanto, la productividad. Eso incluye opciones de procesamiento de productos, así como la generación de certificaciones
de origen y creación de marcas en mercados globales”, dice.

Con el propósito de fomentar la resiliencia al clima, la Universidad Earth, con sede en Costa Rica, ha trabajado en integrar la adaptación al cambio climático en la preparación de sus estudiantes, mediante el uso de la tecnología ya que, como afirmó el académico, es necesario que tecnologías como la agricultura inteligente y de precisión llegue hasta los pequeños y medianos productores, quienes representan la mayoría de los agricultores en la región centroamericana.

“La demanda de alimentos y productos agrícolas está sufriendo cambios sin precedentes. El aumento tanto del ingreso per cápita, como de la urbanización y del número de mujeres trabajadoras, ha incrementado la demanda de materias primas de alto valor, de productos procesados y de alimentos preparados. Existe una clara tendencia hacia dietas que incluyen
una mayor cantidad de alimentos de origen animal, como pescado, carne y productos lácteos, que aumenta a su vez la demanda de cereales para alimentación animal”, aseguró la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

La organización señala que Centroamérica debe armonizar la normativa sanitaria, lograr certificaciones en temas laborales y ambientales para exportar, promover instrumentos financieros de agronegocios y dirigidos a pymes, así como impulsar el servicio financiero en áreas rurales e implementar un programa regional de seguridad alimentaria.

“Consideramos que es esencial para el futuro de la humanidad contar con zonas rurales pujantes. Uno de los principales retos del desarrollo rural en la región es el empoderamiento de los actores rurales como agentes de cambio de su propio desarrollo, para enfrentar los desafíos de comercialización, productividad e innovación en zonas
rurales. Para poder crear resiliencia ante el cambio climático, es urgente mejorar
la protección ambiental y la eficiencia en el uso de los recursos”, puntualiza Condo.

Arturo Castro Barrantes

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