Una nueva Centroamérica: retos y oportunidades para la región

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Una nueva Centroamérica: retos y oportunidades para la región

Centroamérica debe superar la inseguridad, la pobreza y la falta de educación de su fuerza laboral, los cuales constituyen sus principales retos para este próximo siglo.

La historia ha cambiado mucho desde que, en la capital de la Capitanía General de Guatemala, se acordó la separación del Imperio Español y hoy una Centroamérica distinta, diversa y atomizada en cinco naciones independientes enfrenta una serie de desafíos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, mientras continúa luchando contra la pobreza que afecta a más del 40% de su población.

Sin embargo, al igual que en 1821, una serie de oportunidades permiten enfrentar las dificultades con optimismo y con la esperanza de alcanzar un futuro mejor para todos.

Una región llena de oportunidades

El estudio “Crecimiento inclusivo, retos y oportunidades para Centroamérica y República Dominicana”, elaborado por el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), destaca el hecho de que la población de Centroamérica es relativamente joven y explica que la proporción de la fuerza laboral de la población total se irá incrementando en casi todos los países de la región en los próximos años, ya que muchos jóvenes entrarán en edad laboral. A pesar de que el comportamiento entre los países de la región es distinto, en promedio, esta proporción continuará en ascenso hasta el 2035 y, en países como Belice, Guatemala y Honduras, lo será hasta el 2045.

“Este constante incremento de la fuerza de trabajo es una ventana de oportunidad para robustecer el crecimiento económico regional. Aunque el aumento de la población en edad de trabajar es una condición importante para propiciar el crecimiento económico, resulta insuficiente. A fin de maximizar el impacto de esta recomposición demográfica sobre el crecimiento económico se deben emprender acciones que fortalezcan tanto el capital humano de la población, como la eficiencia del mercado de trabajo, a fin de vincular la oferta de habilidades de trabajadores con las necesidades de las empresas. Para potenciar los beneficios del bono demográfico es necesaria una agenda que mejore el capital humano de las nuevas generaciones. Así, King (1998) argumenta que el mejoramiento del bienestar de la población y el desempeño económico son un proceso complementario”, afirma el estudio.

De acuerdo con Felipe Pérez, profesor pleno del INCAE Business School, el desarrollo llegará a todos los países de la región que tengan mejores condiciones, como lo son sus instituciones, el contar con gobiernos democráticos, buenos niveles de alfabetización, lograr una mejor educación de su población, tener mejores universidades y un compromiso claro con la sostenibilidad y la inclusión.

“Las principales oportunidades son su localización geográfica, el tener la mejor escuela de negocios de América Latina (INCAE), contar con dos de las mejores universidades agrícolas de Latinoamérica (El Zamorano y la EARTH), el poder producir alimentos y fibras doce meses del año y el hecho de que los gobiernos sean escogidos vía elecciones, con diferentes grados de madurez y debilidades. Tenemos una población joven que demanda educación de calidad. Se necesita que los sectores financiero y privado continúen apoyando con créditos para educación superior disponible para todo aquel que tenga los méritos necesarios. La demanda de alimentos va a ser cada vez más importante y, en este punto, el problema es más bien de oferta, en vez de demanda en los mercados internacionales. Hay grandes oportunidades para la producción sostenible. Se puede competir exitosamente con una agroindustria moderna en la región”, dice Pérez.

Por otra parte, José Ignacio González, Market Research & Consulting Director, de Cushman & Wakefield | AB Advisory, asegura que una de las oportunidades más claras que presenta la región centroamericana está relacionada directamente con el nearshoring, tendencia que se ha potenciado a raíz de la pandemia y que surge a partir de la necesidad de las industrias por diversificar el riesgo asociado a sus actividades y garantizar la resiliencia de las cadenas de abastecimiento, elementos clave para mantener su operación, mediante la reubicación o apertura de operaciones hacia países más cercanos a sus proveedores y mercados meta.

Si desea leer el artículo completo, puede encontrarlo en la página 38 de nuestra edición digital

Arturo Castro Barrantes

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