“Latinoamérica un gran mercado”

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“Latinoamérica un gran mercado”

Sin duda un gran empujón para influir en el comercio mundial de forma crucial fue su ubicación estratégica en el país canalero. Los bancos centrales de América Latina y el Caribe crearon Bladex para apoyar las exportaciones en la región. En la actualidad es un banco que financia el comercio exterior enfocado en las necesidades de sus clientes. Y continúa siendo una organización de vanguardia.

“Más que pensar en ser un banco como cualquier otro, pensamos en ser un banco que sea la referencia para hacer negocios en la región”, afirma su presidente ejecutivo, el brasileño Rubens V. Amaral.

En la fundación de esta institución supranacional –cuya casa matriz está en Panamá y tiene oficinas en Argentina, Brasil, México, Perú, EE. UU. y Colombia, además de que cuenta con un equipo conformado por profesionales de diversos países, lo cual se convierte en un valor agregado–, destaca la figura de Nicolás Ardito Barletta Vallarino, expresidente panameño y exministro de Planificación y Política Económica. Los ingenieros de su esquema jurídico fueron los abogados también panameños Roberto Alemán Zubieta y Fernando Cardoze Fábrega. El capital semilla para su creación surgió del apoyo del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo. Comenzó a operar en enero de 1979 con US$25 millones.

Más de tres décadas después, en el 2013 la utilidad neta de Bladex alcanzó US$84,8 millones frente a US$93 millones en el ejercicio anterior. Esta disminución de un 9% se debió principalmente a pérdidas en las inversiones secundarias. Excluyendo los resultados de estas y la ganancia no recurrente por la venta inmobiliaria en el 2012, la utilidad neta del negocio aumentó un 7% en el 2013, producto del crecimiento de la cartera comercial promedio y el aumento en el margen financiero neto y los ingresos por comisiones. Los gastos de operaciones disminuyeron un 3% interanual. Por su parte, los desembolsos crediticios aumentaron un 26% en el 2013, hasta US$14.300 millones frente a US$11.300 millones un año antes.

Los resultados del 2013 demuestran que el Banco “continúa avanzando en la dirección correcta”, asegura Amaral. A Centroamérica, su segunda región más importante, se destina el 25% del total de su cartera de crédito. Con su norte enfocado en la excelencia operativa y en la consolidación de su plataforma de operaciones sindicadas, Bladex espera seguir incrementando su cartera de financiamiento.

Con este horizonte halagüeño, desde Bladex Rubens V. Amaral reflexiona sobre cómo está cambiando el panorama latinoamericano gracias a una macroeconomía más solida que está llevando al mayor desarrollo de las relaciones Sur-Sur.

¿Se han logrado los objetivos por los que se creó Bladex?

Fue creado con el objetivo de hacer de puente entre los mercados internacionales y Latinoamérica. En sus 35 años de existencia, el Banco ha logrado mantener su mandato original, siempre facilitando el financiamiento de la máquina de crecimiento de nuestros países, que sin duda es el comercio exterior.

¿Cuál ha sido su gran éxito?

Fueron muchos en estos 35 años. Es difícil escoger uno solo. No puedo olvidar su creación, y la visión de nuestro fundador, Nicolás Ardito Barletta, de crear una organización de vanguardia para apoyar el desarrollo de la región. Pero más allá del hecho de nuestra creación, si tengo que elegir pienso que ser el primer banco latinoamericano en estar listado en la Bolsa de Nueva York y en obtener el grado de inversión en su calificación de riesgo, se constituyen en nuestros más importantes éxitos.

¿Cómo ha cambiado en estos años?

Fue creado inicialmente como un banco para bancos con el enfoque principal en financiar a las exportaciones. Hoy somos un banco de comercio exterior, que financia tanto importaciones como exportaciones. Seguimos con clientes bancos, pero la gran mayoría ahora son las corporaciones grandes y medianas. De un banco enfocado en el financiamiento de corto plazo, pasamos a ser un banco que ofrece soluciones financieras a clientes que buscan expandir sus negocios en la región, hacer crecer sus ventas a otros países latinoamericanos. El enfoque ahora son las necesidades de nuestros clientes.

Me gusta también reconocer que Bladex es verdaderamente el único banco regional de Latinoamérica, pues operamos en la mayoría de nuestros países y tenemos como accionistas a todos los países de la región.

¿Cómo llegó usted a dirigir las riendas de Bladex?

Mi asociación con Bladex empezó en el año 2000, cuando fui elegido para representar a los accionistas de la Clase A [los bancos centrales de la región] en la Junta Directiva de Bladex. Entonces yo era el responsable de la operación de Banco do Brasil en Norteamérica, con base en Nueva York. A finales del 2003, después de la recapitalización de Bladex, fui invitado a unirme al management del Banco para coordinar la nueva fase de negocios que Bladex quería desarrollar, y también ser el reemplazo del CEO en el futuro. Así es que en el 2012 cuando mi amigo Jaime Rivera, el entonces CEO de Bladex, comunicó a la Junta Directiva su decisión de jubilarse fui invitado a reemplazarlo en el timón de Bladex, como decimos en Brasil.

Se promueven como el banco más latinoamericano y el más internacional de la región. ¿Hay alguna otra organización que se les parezca?

Hay otras organizaciones regionales importantes como la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el BCIE, pero con enfoques diferentes. Somos complementarios. La propia estructura mixta de nuestro capital, que involucra a los gobiernos latinoamericanos, bancos internacionales e inversionistas en Estados Unidos, hacen de Bladex un banco único.

¿Cuáles son sus metas corporativas para el 2014?

Esperamos seguir incrementando nuestra cartera de financiamiento. Asumiendo un crecimiento de nuestras economías de alrededor de un 2,5%, auguramos aumentar nuestra cartera de crédito entre el 10% y el 13%. Estamos muy enfocados en todo lo que tiene que ver con eficiencia; una de nuestras metas es la excelencia operativa buscando un ratio de eficiencia no superior al 32%. Por otro lado, con la consolidación de nuestra plataforma de operaciones sindicadas esperamos acrecentar nuestros ingresos por comisiones, y llegar a una utilidad neta de última línea en los tres dígitos.

¿Cómo se gestó la creación de esta organización en los convulsos años 70?

Hace algunos días tuvimos un celebración interna para conmemorar nuestros 35 años e invitamos a nuestro fundador, Nicolás Ardito Barletta, Nicky como cariñosamente le llamamos, para contarnos cómo fue la aventura de la creación de Bladex. En mi opinión, la visión, determinación y el profundo conocimiento de Latinoamérica y sus principales jugadores, y también una reputación elevada con los organismos internacionales que tenía Nicky, fueron fundamentales para llevar a cabo la creación de Bladex. Nicky también contó con la colaboración de otros ilustres panameños, entre los cuales destacamos a Fernando Cardoze y Roberto Alemán (q. e. p. d.).

¿Cuál ha sido la etapa más complicada del banco?

Bladex pasó por todas las crisis financieras en los últimos 30 años. Desde el shock del petróleo en los años 80, hasta las crisis de 1994, 1997, 2001-2002 y, más recientemente, del 2008. Pero la que llevó al Banco a su momento más complicado fue la crisis argentina al final del 2001 e inicio del 2002. Su profundidad y duración impactó a Latinoamérica y de una manera fuerte a Bladex, llevando al Banco a hacer una recapitalización a mediados del 2003. Pero al mismo tiempo que fue una fase muy difícil, nuestros gobiernos accionistas una vez más demostraron la importancia de tener a un banco como Bladex en la región, con su compromiso de recapitalizar el Banco hasta por US$100 millones.

¿Y la etapa más exitosa?

Nombrar una es una tarea difícil pues los éxitos afortunadamente son muchos. Pero mirando los acontecimientos más recientes, después de la recapitalización en el 2003 decidimos cambiar la base de clientes y ofrecer nuevos productos y servicios a un segmento con el que nunca antes habíamos trabajado: las empresas. Empezamos en el 2004 con un nuevo rumbo y lo seguimos consolidando hasta hoy. De una base de apenas 160 clientes, todos bancos, en el 2004, hoy tenemos más de 500 clientes, y la mayoría son empresas grandes y medianas. Ofrecemos los productos tradicionales de comercio exterior, pero también apoyamos a las empresas para expandirse en la región con financiación para adquisiciones, por ejemplo.
Somos un banco moderno, ágil y que busca atender las necesidades de sus clientes de una forma diferenciada.

¿Se plantean evolucionar desde la banca de segundo piso hasta convertirse en un banco comercial?

Es una buena pregunta. Lo que motiva siempre a Bladex es poder seguir progresando con el crecimiento económico de la región, y ajustando su forma de trabajar para ofrecer diferenciación, calidad, y agilidad a nuestros clientes. Estamos satisfechos con el modelo de negocios regional y, más que pensar en ser un banco como cualquier otro, pensamos en ser un banco que sea la referencia para hacer negocios en la región. En nuestra visión, estos negocios son, por ejemplo, el tradicional financiamiento del comercio exterior a corto y mediano plazo, el financiamiento de inversiones para aumentar la capacidad productiva, el financiamiento en infraestructura que lleve a la expansión de los flujos de comercio exterior, etc.

Han liderado una serie de préstamos sindicados para clientes corporativos e instituciones financieras. ¿Cuáles son las ventajas para el banco agente y sus clientes?

Bladex, en su búsqueda constante de servir mejor a sus clientes, identificó que existe mucha liquidez disponible en nuestra región, y los inversionistas latinoamericanos están buscando oportunidades para invertir en Latinoamérica. Como siempre, empezamos a hacer un puente entre nuestros clientes y los inversionistas. Así, para los clientes la ventaja es depender menos de los mercados más desarrollados, que hoy están y mañana no; para los inversionistas, una buena inversión pues conocen la calidad de crédito de Bladex, y para Bladex es una forma de fidelizar a sus clientes aumentando de forma importante y sostenible sus ingresos. Es una situación ganar-ganar para todos los involucrados.

Con oficinas de representación en cinco países, ¿planean nuevas aperturas?

Nuestra estructura de presencia física es la adecuada, por el momento, para ofrecer un servicio de calidad a nuestros clientes. No tenemos ningún plan inmediato al respecto.

Crecen los intercambios comerciales dentro del hemisferio sur. ¿Tuvo que llegar la crisis internacional para que los latinoamericanos descubrieran América Latina?

En mi visión, la vinculación histórica con los mercados más desarrollados, Europa y Estados Unidos, principalmente, llevó naturalmente a una relación más importante y directa con estas regiones en detrimento de un vínculo más intrarregional. Por otro lado, la discusión de integración regional no es nueva, pero ¿qué es lo que ha cambiado? Tenemos una macroeconomía mucho más sólida, un mejor manejo de las finanzas públicas, institucionalidad en la mayoría de nuestros países, lo que lleva naturalmente a los latinoamericanos a considerar nuestra región de una forma diferente. Lo que la crisis del 2008 produjo fue la concientización de que tener las ventas concentradas no es saludable, y, por ende, hay que diversificar. Y la diversificación vino de aumentar los flujos hacia la propia región y empezar una discusión sobre cómo aumentar y desarrollar las relaciones Sur-Sur.

¿Qué opina de la consolidación de la Alianza del Pacífico, con México, Colombia, Perú y Chile, países que representan más del 50% del comercio de Latinoamérica con el resto del mundo y a los que se unirán Costa Rica y Panamá?

Todos los acuerdos de comercio son importantes, y mucho más cuando involucran sustanciales relaciones comerciales como es el caso de Asia y Latinoamérica. Los miembros de la Alianza del Pacífico son países en nuestra región muy abiertos al libre comercio y no tengo duda de que las empresas locales y principalmente las multilatinas se van a beneficiar con acceso a nuevos mercados de forma competitiva.


¿Cómo vislumbra las oportunidades de negocio en Centroamérica, con un crecimiento pronosticado en el 3,9% según la Secretaria de Integración Económica Centroamericana?

Centroamérica representa para Bladex su segunda región más importante, con el 25% del total de nuestra cartera de crédito. Muchas de las operaciones sindicadas que hicimos el año pasado y seguimos ejecutando este año son de empresas o instituciones financieras en Centroamérica que están creciendo y también buscando nuevos mercados. A medida que las sociedades y las economías sigan su rumbo de fortalecimiento, en nuestra visión el entorno de negocios va ser favorable.

¿Cómo evalúa la creciente transformación de instituciones financieras locales en organizaciones regionales?

Para mí es un ejemplo claro de cómo la integración regional es una realidad. Cuanto más compañías multilatinas haya, naturalmente vamos a ver más el proceso de regionalización de las instituciones financieras. Es un paso natural, seguir a sus clientes y crecer en otros mercados que presentan oportunidades para la expansión de estos bancos.

Teniendo en cuenta el entorno actual, ¿qué límites se marca Bladex para restringir el riesgo de sus inversiones?

Desde la crisis del 2008, el entorno de negocios ha sido muy desafiante y retador para cualquier institución financiera. No es diferente para Bladex. Pero estamos en una región que ha logrado salir fortalecida de la crisis, que está creciendo en sus mercados locales –las personas tienen más poder de compra–, que tiene de manera general un pronóstico de crecimiento económico importante por las inversiones en infraestructura. Así, el mayor riesgo no es tanto el macroeconómico, sino el riesgo de la microeconomía, de la competitividad de las empresas en los diferentes sectores. Tenemos una gestión proactiva de riesgos buscando anticiparnos a posibles problemas en los diferentes sectores de la actividad económica.

Este año soplan vientos de cambio en varios países por los procesos electorales. ¿Qué les pediría a los nuevos mandatarios en pro de la integración regional?

Cuando pienso en Latinoamérica no pienso en países individuales, sino en un mercado de 700 millones de personas, con un producto interno bruto alrededor de US$6.000 billones. Prácticamente una sola lengua.
Pueblos pacíficos y trabajadores. No es más una región potencial sino una región pujante y lista para seguir avanzando. El desafío de los gobiernos quizás es el mismo reto de cuando crearon Bladex: estar de acuerdo con una forma de cooperación que pueda realmente impulsar la región a nuevos niveles de éxito, y desarrollo socioeconómico.

Myriam B. Moneo

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