Las empresas son cada vez más conscientes de que el diseño de los espacios influye en la colaboración, el bienestar, la productividad e, incluso, en el compromiso de los empleados.
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Durante años, el salario, las oportunidades de desarrollo y la flexibilidad han encabezado la lista de prioridades de los profesionales a la hora de elegir empresa. Sin embargo, el espacio de trabajo ha pasado de ser un elemento secundario a convertirse en un factor estratégico para captar y fidelizar talento en un mercado laboral cada vez más competitivo, informa RRHHDigital.
La consolidación de los modelos híbridos ha transformado el papel de la oficina. Dejó de ser el único lugar donde se trabaja, sino un entorno que debe aportar un valor diferencial frente al teletrabajo. Las empresas son cada vez más conscientes de que el diseño de los espacios influye en la colaboración, el bienestar, la productividad e, incluso, en el compromiso de los empleados.
En este contexto, David Martín, director de RRHH de Steelcase Iberia, considera que el entorno físico forma parte de la experiencia diaria de las personas y puede marcar la diferencia. «Una mala oficina, por sí sola, probablemente no hará que una persona abandone una empresa, del mismo modo que un buen salario no garantiza que quiera quedarse. Sin embargo, el espacio forma parte de la experiencia diaria del empleado y, cuando no responde a sus necesidades, puede convertirse en una fuente constante de frustración y desgaste», explica.
Según el directivo, las expectativas de los profesionales han cambiado. Hoy buscan oficinas que les permitan alternar momentos de concentración con espacios para colaborar, aprender, compartir ideas o fortalecer las relaciones con sus compañeros. «Es necesario proporcionar una variedad de espacios y recursos que se adapten a las distintas actividades que realizamos a lo largo del día», señala.
Esta evolución también tiene un impacto directo en la retención del talento. De acuerdo con uno de los últimos estudios globales de Steelcase, los empleados que disfrutan trabajando desde la oficina tienen un 20% menos de probabilidades de plantearse abandonar la empresa. Para Martín, la explicación va más allá del propio espacio: «Una buena oficina transmite que la organización comprende cómo trabajan sus equipos y se preocupa por crear las condiciones necesarias para que puedan dar lo mejor de sí mismos».
La oficina debe ofrecer algo más que el hogar
El auge del teletrabajo también ha obligado a las organizaciones a replantearse el papel de sus oficinas. Sin embargo, para Martín, este debate comenzó mucho antes de la pandemia.
Recuerda que, a finales de los años noventa y principios de los 2000, muchas empresas tecnológicas ya experimentaban con modelos de trabajo remoto impulsadas por el desarrollo de Internet. Aquellas experiencias evidenciaron las dificultades para fomentar la colaboración, la innovación y la construcción de una cultura compartida, lo que llevó posteriormente a gigantes tecnológicos a invertir en grandes campus diseñados para favorecer el encuentro entre las personas.
«Hoy todos sabemos que el trabajo puede hacerse desde cualquier lugar. Por eso la oficina dejó de justificarse simplemente porque sea donde está el puesto de trabajo. Tiene que aportar un valor que el entorno doméstico no puede ofrecer», afirma.
Desde esta perspectiva, considera que las empresas nunca tienen que «vender» la oficina, sino redefinir su propósito. «La cuestión es cómo crear espacios a los que realmente merezca la pena acudir». Cuando el entorno facilita la colaboración, el aprendizaje, la innovación o el sentimiento de pertenencia, añade, la oficina deja de percibirse como una obligación y pasa a ser una herramienta para trabajar mejor.
Los datos respaldan esta visión. El Steelcase Global Report 2026 concluye que los espacios de trabajo diseñados pensando en las necesidades de las personas pueden aumentar la colaboración un 16%, elevar el compromiso de los equipos un 14%, mejorar el bienestar un 13% e incrementar la productividad un 8%.
En un escenario en el que atraer y retener profesionales cualificados se ha convertido en uno de los principales retos para las empresas, el diseño de la oficina deja de ser una cuestión estética para convertirse en una decisión estratégica. Más que un lugar donde trabajar, el espacio físico se consolida como un elemento capaz de reforzar la cultura corporativa, mejorar la experiencia del empleado y aumentar el atractivo de la organización como empleadora.
Fuente: RRHHDigital
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