Donan dispositivos que facilitan condiciones a pacientes con enfermedad renal avanzada

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Donan dispositivos que facilitan condiciones a pacientes con enfermedad renal avanzada

La enfermedad renal crónica (ERC) se produce cuando los riñones presentan lesiones que les impiden limpiar o filtrar la sangre para eliminar los desechos y los excesos de agua en ella

Puede prevenirse, pero no tiene cura. Es progresiva y silenciosa, no presenta síntomas hasta que se desarrolla. Así es la enfermedad renal crónica, que afecta a cerca de un 10% de la población mundial, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

La enfermedad renal crónica (ERC) se produce cuando los riñones presentan lesiones que les impiden limpiar o filtrar la sangre para eliminar los desechos y los excesos de agua en ella.  La función de los riñones es vital en el cuerpo, por lo que la severa pérdida de sus funciones implica la posibilidad de complicaciones graves que ponen en riesgo la vida de los pacientes.

Las personas con ERC deben recibir, en forma continua, tratamientos que les ayuden a retrasar la evolución de la enfermedad. Quienes presentan un estado avanzado de la misma, tienen que recurrir a terapias de reemplazo de la función renal, entre las que se encuentra la Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria (DPCA), que se realiza en casa si se cuenta con las condiciones adecuadas.

Ambiente controlado

Para contribuir a mejorar la calidad de vida de pacientes con daño renal, que podrían ser candidatos a diálisis peritoneal domiciliaria, la empresa Nutricare S.A. entrega en calidad de donación cincuenta carpas para DPCA a la Fundación PECAS (Paliación y Prevención de Enfermedades Crónicas).

Carpas para terapia de diálisis peritoneal.

 Las carpas, cuyo valor total ronda los US$25.000, serán administradas por la Fundación junto con la Asociación Costarricense de Nefrología, cuyos especialistas afiliados ayudarán a identificar a potenciales beneficiarios de las mismas.  La iniciativa cuenta con el aval del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.

Además de la condición de salud requerida para optar por la terapia de diálisis peritoneal, los pacientes deben contar en sus viviendas con un sitio debidamente acondicionado para realizar el procedimiento. Ese espacio debe ser cerrado, sin entradas de aire ni acceso de animales; el piso y las paredes, que tienen que lavarse y desinfectarse regularmente, sin ningún tipo de relieve o grieta.

“Como empresa socialmente responsable, estamos muy satisfechos de traer al país estas carpas, las cuales están especialmente diseñadas para ofrecer a los pacientes ese recinto cerrado, con ambiente controlado, que necesitan para aplicarse la diálisis peritoneal”, manifiesta Natalia Alvarado, gerente de Soporte Renal en Nutricare S.A.

Comodas y practicas

Fáciles de transportar e instalar, las carpas para DPCA son estructuras livianas que, una vez armadas, forman casetas de tela antifluido de 145 centímetros de ancho por 190 centímetros de alto. Pueden lavarse con agua y jabón y desinfectarse con alcohol de 70 grados.

Las carpas tienen zippers que permiten cerrarlas tanto desde adentro como por afuera, para evitar que ingresen corrientes de aire que alteren el procedimiento de diálisis. Sus materiales ofrecen la transparencia necesaria para que su interior se mantenga debidamente iluminado, cuando se utiliza una fuente de luz exterior.

Dr. Luis Carlos Pastor, presidente de la Junta de Gobierno del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica; Natalia Alvarado, gerente de Soporte Renal en Nutricare S.A.; Pedro Javier Muñoz, presidente de la Fundación PECAS, Paliación y Prevención de Enfermedades Crónicas; Dr. Guillermo Rodríguez, presidente de la Asociación Costarricense de Nefrología.

Estas carpas tienen su origen en Colombia.  Nutricare S.A. tuvo acceso a las mismas por medio de la compañía Frenesius Medical Care Colombia, cuya Area de Responsabilidad Social las diseñó y, junto con la Fundación Fresenius, ha promovido su distribución en esa nación suramericana.  Desde su creación en 2010 hasta la fecha, la iniciativa ha entregado alrededor de 600 carpas, ayudando a reducir las barreras socioeconómicas que dificultan la aplicación de diálisis peritoneal en el hogar.

Actualmente, según datos de OPS/OMS, en Latinoamérica cerca de un 12% de pacientes con enfermedad renal crónica utiliza diálisis peritoneal domiciliaria.

Trabajo conjunto

Para Pedro Javier Muñoz Betancur, presidente de la Fundación PECAS, la donación de las carpas para DPCA es un importante apoyo a la red de ayuda para pacientes con enfermedades crónicas, uno de los principales ejes de trabajo de la organización.

La capacitación para la instalación y el mantenimiento de las carpas será un esfuerzo conjunto del personal de Nutricare S.A., representantes de la Fundación PECAS y la Asociación Costarricense de Nefrología (ASCONE).

“Las carpas permitirán aumentar las oportunidades para que pacientes, con el perfil para optar por diálisis peritoneal, puedan subsanar carencias de infraestructura en sus viviendas y acceder a esa opción de terapia de reemplazo renal que les ofrece la seguridad social. Esta alianza nace de la intención de ayudar a resolver una apremiante necesidad que hemos observado en distintas partes del país”, indica el Dr. Guillermo Rodríguez, presidente de ASCONE.

“Nuestra consigna como profesionales en salud, es abocar los esfuerzos hacia el paciente. Que no solo exista una atención de más calidad y humanizada por parte de nosotros como médicos, sino que, además, los pacientes también cuenten con mejores condiciones para que los tratamientos y procedimientos que reciban, tengan un mayor impacto positivo para su salud. Por ello, como institución apoyamos iniciativas de proyección social, que procuran precisamente generar bienestar en las personas”, detalló el Dr. Luis Carlos Pastor Pacheco, presidente de la Junta de Gobierno del Colegio de Médicos y Cirujanos.

Procedimiento continuo

La DPCA debe aplicarse diariamente entre 3 y 4 veces, todos los días de la semana. En este procedimiento, el líquido de diálisis, que cumple una función limpiadora, se introduce con un catéter a la cavidad abdominal del paciente y permanece allí varias horas.

Durante ese lapso, la membrana peritoneal (capa que reviste el abdomen y sus órganos) actúa como un filtro, que separa de la sangre el exceso de agua y los desechos, los cuales luego se descartan junto con el líquido de diálisis que se drena o expulsa del cuerpo.

La diálisis peritoneal permite a los pacientes mantener un estilo de vida activo e independiente (estudiar, trabajar, cuidar de la familia, etc.), así como reducir el número de visitas al hospital. El procedimiento es continuo, lo más parecido a los riñones; además fácil de realizar cuando se viaja.

La nefropatía o daño renal es un factor de riesgo para el corazón; detonante de problemas cardiovasculares y muerte súbita. Las probabilidades de contraer una enfermedad de riñón se incrementan con la diabetes, la obesidad, la hipertensión y el tabaquismo.

“La entrega de las cincuenta carpas es el primer paso en este proyecto. El siguiente será analizar el impacto de estos dispositivos entre la población que lo reciba; asimismo, comenzar a levantar registros de personas con indicación médica de diálisis peritoneal que no cuentan con la infraestructura domiciliar apropiada para la terapia. Esto con el fin de generar estadísticas y trazar un plan de trabajo que permita dar continuidad a esta iniciativa”, agrega Alvarado.

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