Estudio de Allison Latam y STAMINA revela que el torneo se trasladó principalmente a los hogares y se convirtió en un espacio de conexión entre familiares y amigos.
Síganos en Instagram: @revistavidayexito
La ausencia de Costa Rica en la Copa Mundial de la FIFA 2026 lejos estuvo de eliminar el interés de los consumidores ni las oportunidades comerciales alrededor del torneo. Los costarricenses encontraron una nueva manera de vivir la competencia: desde sus hogares, acompañados por familiares y amigos, y conectándose con otras selecciones e historias deportivas.
Así lo revela un monitoreo realizado por Allison Latam y STAMINA durante las distintas etapas del campeonato, con el objetivo de analizar su impacto en las emociones, las decisiones de compra y los hábitos de consumo de la población costarricense.
Desde un mes antes del inicio del torneo, los resultados mostraban que la principal emoción entre las personas consultadas era la anticipación. Existía un deseo genuino de que comenzara el Mundial, pese ausencia de la Selección Nacional en el torneo.
El estudio también identificó un cambio frente a ediciones anteriores: el torneo se viviría de una forma más íntima, con más reuniones en hogares y encuentros entre familiares y amigos, en lugar de actividades masivas o consumo frecuente en espacios públicos.
Conforme avanzó la competencia, esta tendencia se consolidó. Los partidos se convirtieron en un motivo para reunirse, conversar y compartir una experiencia colectiva alrededor del fútbol, independientemente de cuál selección estuviera en la cancha.
El impacto comercial aumentó con la intensidad del torneo
El Índice de Impacto Comercial (ICI), desarrollado por STAMINA para medir la influencia del Mundial sobre el comportamiento de consumo, registró niveles moderados durante la etapa previa y la inauguración, pero aumentó conforme creció la intensidad competitiva.
El indicador alcanzó su punto más alto durante los dieciseisavos de final, evidenciando una mayor disposición de las personas para realizar compras relacionadas directa o indirectamente con la competencia. Posteriormente, se normalizó conforme disminuyó la cantidad de partidos a partir de los octavos de final.
Las categorías que lograron capitalizar con mayor claridad este contexto fueron las de equipamiento deportivo, seguidas por las bebidas gaseosas, alcohólicas y energizantes. También destacaron la comida rápida, los productos electrónicos, los servicios financieros y los snacks.
Durante las etapas de mayor emoción, algunas categorías registraron incrementos superiores al 30% en el consumo declarado, entre ellas los servicios de internet, las bebidas gaseosas, los snacks y las compras en supermercados. Estos resultados refuerzan la conclusión de que el Mundial se trasladó principalmente a los hogares y espacios de convivencia.
“La ausencia de la Selección Nacional pudo interpretarse inicialmente como una limitación para las marcas, pero los datos muestran que el interés no desapareció, sino que se transformó. Las personas encontraron nuevas razones para conectarse con el torneo y las empresas que comprendieron ese cambio pudieron participar de una conversación cultural y emocional que trascendió el resultado deportivo”, explicó Gabriela Suárez, vicepresidente para Centroamérica y el Caribe de Allison Latam.
Suárez destacó que las organizaciones deben comprender las motivaciones reales de sus audiencias para convertir la atención generada por un evento en relaciones de mayor valor.
“No se trata únicamente de aparecer durante un evento de alta visibilidad. Las marcas necesitan entender qué reúne a las personas, qué emociones están experimentando y cómo pueden aportar valor de manera auténtica. Esa lectura permite convertir una interacción temporal en una relación más relevante y sostenible”, agregó.
Nuevas selecciones e historias generaron conexión
La conversación futbolística también evolucionó durante el campeonato. Al inicio de los octavos de final, cuatro de cada diez personas consultadas identificaban a Francia como la principal favorita para conquistar el título.
Argentina y Noruega aparecían posteriormente, con el respaldo de dos de cada diez personas en cada caso. La presencia de Noruega entre las favoritas refleja cómo las campañas deportivas inesperadas pueden generar interés y convertirse en nuevas historias con las cuales las audiencias conectan emocionalmente.
Para Carlos Meléndez, director de STAMINA, el principal hallazgo va más allá de las cifras de consumo.
“Este Mundial nos demuestra que el fútbol sigue siendo un poderoso punto de encuentro para los costarricenses. Lo que cambió no fue el interés por el evento, sino la manera de vivirlo. Hoy el Mundial se comparte más desde el hogar, con la familia y los amigos, y ese cambio también transforma la forma en que las marcas pueden conectar con las personas”, señaló Meléndez.
La ausencia de Costa Rica moderó el impacto económico esperado, sin eliminar la capacidad del Mundial para activar el consumo y generar oportunidades comerciales, especialmente para las empresas que supieron interpretar el contexto y adaptar su propuesta.
Más que un torneo de fútbol, la Copa Mundial 2026 se consolidó como una experiencia social capaz de reunir personas, activar conversaciones y modificar temporalmente los hábitos de consumo. El desafío para las marcas será transformar esa conexión en una relación que permanezca después del evento.
- Cómo la «humanidad verificable» sustituye a la viralidad efímera - 15 julio, 2026
- El gol perdido de Pelé revive gracias a la inteligencia artificial - 15 julio, 2026
- Opiniones sobran y los datos faltan: la nueva batalla del thought leadership - 15 julio, 2026
