Los líderes piden perdón

Revistas de Economía y Negocios en América Central

DestacadasNegocios

Los líderes piden perdón

Karla Icaza.

“Pedir perdón significa reconocer que cometimos un error y para ello tenemos que rendir el orgullo”

Por Karla Icaza M., vicepresidenta ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica

Karla Icaza M., vicepresidenta ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

Andaba en un viaje de trabajo, iba rumbo a la oficina en un tráfico terrible, entonces aproveché para escribir la columna de este mes. Menos mal que con el tiempo, se me han ido aliviando un poco los mareos que me daban cuando trataba de leer o escribir en un vehículo. Este año se fue demasiado rápido. Ya estamos otra vez en la víspera del cierre, y por supuesto, en las carreras que eso conlleva: trabajar más duro para alcanzar las metas, arreglar todo lo que no pudimos durante el año y encima prepararse para las festividades. Cuando estamos bajo presión, las personas podemos sufrir transformaciones momentáneas y hacer cosas que están totalmente “fuera de carácter”; eso me pasó el año pasado. No crean que no pensé mucho antes de escribir esto porque me da vergüenza, pero creo firmemente que hay que confesar nuestros errores; no sólo porque es bueno para nosotros, sino también porque otros pueden nutrirse de ellos.

En la semana antes de Navidad, estábamos muy presionados para concluir algunos temas que se  nos habían quedado rezagados durante el año. En uno de esos días cuando uno amanece con los “cables pelados”, tuve un altercado con dos colegas en el trabajo. Estaba en medio de una discusión interminable entre ellos, opiniones encontradas, uno levantó la voz, se dirigió a mí de mala manera; el otro estaba por teléfono, argumentos iban, gritos regresaban; estábamos en mi oficina durante la llamada. Llegó un momento que me enojé como pocas veces en mi vida.

Las personas que me conocen saben que soy tranquila y suelo controlar mis emociones, pero ese día exploté. Tomé el documento sobre el cual estaban discutiendo, y con la voz alzada les dije que estaba harta de la discusión, arrugué el papel lo mejor que pude y lo tiré en la basura. Salí de mi oficina, cerré la puerta con todas mis fuerzas y bajé por las escaleras al primer piso donde di varias vueltas, respirando profundo para calmarme; esto lo debí de haber hecho antes de explotar. Cuando regresé a mi oficina ya no había nadie. Me sentí tan mal de haber hecho semejante desplante. Me salían las lágrimas de lo enojada que estaba, pero no iba a dejar que me vieran así. Tenía una reunión que tuve que posponer unos minutos para recuperar la compostura. Dejé pasar un par de horas y llamé al que había escuchado todo por teléfono para pedirle perdón.

Le dije que no había sido correcta mi forma de actuar. Pero al otro individuo no quería ni verlo. Se me cruzaron por la cabeza cualquier cantidad de argumentos para no pedirle disculpas, pues él había sido grosero, pero eso no me daba derecho a actuar de mala forma. Pero para mi sorpresa, se apareció en mi oficina y antes de decirle nada, a su manera se disculpó y yo le pedí perdón.

Muchas veces actuamos de mala forma porque reaccionamos con nuestras emociones a los comportamientos de otros, como me sucedió a mí. Pedir perdón significa reconocer que cometimos un error y para ello tenemos que rendir el orgullo. Como dice John Maxwell, “El mejor día de tu vida y el mío, es cuando asumimos la responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos”.

Redaccion
el autorRedaccion
Vida y Éxito nació en diciembre del 2007 con el objetivo de convertirse en una publicación amena con temas de interés general para toda la familia. Detrás de Vida y Éxito se encuentra un equipo de profesionales con reconocida trayectoria en el mundo empresarial y el periodístico.

Leave a Reply