Energías renovables: hora de tomar una enérgica decisión

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Energías renovables: hora de tomar una enérgica decisión

En un mundo en que el impacto adverso de las actividades humanas amenaza su existencia, el incremento del uso de las energías alternativas renovables constituye una necesidad imprescindible e impostergable.

El Reloj del Apocalipsis dice que faltan 100 segundos para alcanzar la medianoche, hora que marca el final de los tiempos. Y es que este simbólico instrumento desarrollado por el Boletín de los Científicos Atómicos, busca mostrar la proximidad de la destrucción de la Tierra y avanza o retrocede, según el criterio del directorio de ciencia y seguridad del boletín, expertos que se reúnen dos veces por año para determinar cuánto nos resta para la medianoche. En el 2018, faltaban dos minutos; en el 2019, el tiempo se redujo 20 segundos más, debido a la proliferación nuclear, la desinformación basada en la guerra cibernética y la incapacidad de abordar el cambio climático. Este último punto, aunque muchos expertos coinciden en que representa un problema serio que es imprescindible abordar, abre una ventana que deja entrar la luz de la esperanza, ya que la humanidad cuenta con herramientas, como las energías renovables también llamadas alternativas, para revertir el proceso de deterioro del planeta, pero se necesita voluntad política para incrementar su utilización.

“Tenemos que reconocer que ya estamos en una etapa en el siglo 21 en la que no podemos darnos el lujo de seguir quemando los combustibles fósiles, tenemos que pasarnos a la energía renovable”.

Así de directa fue la costarricense Christiana Figueres, líder de la negociación del Acuerdo de París y exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, quien explicó a la agencia EFE que el paso a las energías renovables es “crítico y primordial” para hacerle frente al cambio climático, ya que “tres cuartas partes de las emisiones vienen precisamente de la quema de combustibles fósiles”, como el petróleo, el gas o el carbón.

De acuerdo con Figueres, existe una tendencia en el mundo hacia una mayor utilización de energías renovables y, en este momento, entre el 12% y el 13% de toda la electricidad se produce a partir de ese tipo de fuentes energéticas y la inversión en ellas “es ahora mayor que en los combustibles fósiles”.

Francesco La Camera, director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables, confirmó las declaraciones de Figures y explicó que la capacidad renovable alcanzó los 2.537 gigavatios (GW) a nivel mundial a finales del 2019, con un aumento de 176 GW con respecto al 2018.

“Asia, una vez más, logró más de la mitad de las nuevas instalaciones, a pesar de un ritmo ligeramente más lento. Mientras tanto, Europa y Norteamérica realzaron su expansión de capacidad. Las energías eólica y solar representaron el 90% de la capacidad renovable recientemente adicionada en el mundo”.

De acuerdo con Arturo García Bello, socio de Auditoría, líder de Energía, Recursos Naturales y Minería, Marketplace México-Centroamérica de Deloitte, las energías alternativas han demostrado ser una alternativa real y competitiva para el abastecimiento de la energía eléctrica.

En el futuro, el especialista considera que innovaciones tecnológicas, como el uso del hidrógeno, se estarán convirtiendo en un importante complemento para las energías renovables.

Las energías renovables provienen de fuentes que se reponen naturalmente.

“En el futuro, cuando las energías renovables, como la eólica y solar, tengan una mayor participación en la producción de hidrógeno, la eficiencia de los vehículos que funcionan a través de celdas de combustibles, tomarán una mayor relevancia. Otro aspecto relevante es el almacenamiento de energía, cuya importancia radica en la flexibilidad que le brindaría al sistema eléctrico. Dentro de la transición energética, el almacenamiento construiría los caminos de acceso a energía en zonas aisladas y desarrollaría los lazos para la movilidad sustentable. El uso del almacenamiento de energía se puede dar para distintas finalidades, desde las centrales de generación, asegurando la disponibilidad de energía ante la demanda, y las reservas adecuadas ante contingencias, reforzar la red de transmisión y distribución y en el uso de autos eléctricos”, explica el experto, quien asegura que se espera que el almacenamiento presente una reducción considerable de precios de entre el 50% y 66% para el 2030.

Mercado regional

Enertiva, compañía que diseña, construye y opera plantas solares fotovoltaicas en el sector industrial y comercial en México y Centroamérica, asegura que “el mercado de energías innovadoras y alternativas está bastante desarrollado a nivel Centroamericano”.

La empresa fundamenta su afirmación en el hecho de que Guatemala cuenta con una matriz de generación hidráulica bastante importante, complementada con energía de biomasa y, en menor escala, eólica y solar; Honduras y El Salvador han realizado inversiones fuertes en generación fotovoltaica a gran escala en los últimos años, aprovechando esfuerzos público-privados para hacer realidad estas inversiones mediante contratos a largo plazo con las distribuidoras de energía y Costa Rica cuenta con una matriz hidráulica muy importante y robusta, siendo uno de los pocos países del mundo que puede demostrar que, en cierta época del año, el 100% de la energía generada proviene de fuentes renovables.

“A nivel de generación distribuida -proyectos de energía solar para autoconsumo-, la aceptación de la tecnología solar fotovoltaica ha sido bastante fuerte en todos los países de Centroamérica y ha dependido del precio de la energía eléctrica de las distribuidoras, incentivos fiscales, de la posibilidad para inyectar excedentes a la red eléctrica y de los límites de potencia a instalar por circuito”, dice Enertiva.

Arturo García Bello, socio de Deloitte, asegura que de acuerdo con información de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la región de América Central registra importantes avances en la incorporación de energías renovables en el sector eléctrico. “En términos de capacidad instalada, se ha registrado un incremento en la participación de energías renovables, del 52,8% en el 2010, al 67,5% en el 2018. La mayor aportación de energías renovables en los países de Centroamérica, corresponde a la energía hidroeléctrica, sin embargo, se han registrado avances significativos en la energía solar fotovoltaica y eólica principalmente. En países como Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Honduras, la capacidad instalada correspondiente a energías renovables ha incrementado significativamente entre el 2015 y 2019. Al 2019, cuentan con capacidades que van de los 1,5 GW a los 3 GW, correspondiente al 63% y 86% respectivamente. La mayor parte de esta capacidad corresponde a plantas hidroeléctricas”, asegura García.

En el caso de El Salvador, el representante de Deloitte explica que, al analizar los principales tipos de energía que han contribuido a la alta capacidad renovable con que cuenta el país, se observa que la energía solar y térmica mostraron importantes avances desde el 2015 al 2018, ya que, durante dicho periodo, se instalaron 156 MW de energía solar. “En el caso de Guatemala, la energía solar fotovoltaica proviene de ocho centrales conectadas al Sistema Nacional Interconectado con una potencia

instalada efectiva total de 91,5 MW. Una de estas centrales se ubica en Estanzuela, Zacapa, dos en Chiquimulilla, Santa Rosa, tres en Taxisco, Santa Rosa, una en Moyuta, Jutiapa y una en Jutiapa, Jutiapa”, explica García.

Por su parte, en Nicaragua, el experto dice que la capacidad renovable fue del 45,5% del total de la capacidad en 2019, correspondiente a 729 MW. Las energías solar y eólica aportan 200 MW, lo que equivale al 13,5% del total instalado. “Históricamente, Nicaragua ha dependido de las fuentes no renovables, soportando altos niveles de importación de combustibles. Por estas razones, urge la necesidad de instalar nueva capacidad de energía renova ble, a fin de lograr mayores niveles de soberanía energética”.

Sea cual sea su tipo, las fuentes de energía renovable y alternativa constituyen una valiosa herramienta para detener, e incluso retroceder, las agujas del Reloj del Apocalipsis y permitir la supervivencia de la raza humana sobre el Planeta Azul.

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Arturo Castro Barrantes

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