El futuro de la industria del transporte

Revistas de Economía y Negocios en América Central

DestacadasNegocios

El futuro de la industria del transporte

Con el Covid-19, el mundo cambió y los sistemas de transporte de pasajeros y mercancías también lo harán para volverse más seguros, eficientes y amigables con el ambiente.

El transporte en el futuro está muy lejos de parecerse al DeLorean del Doc Brown, en el que Marty MacFly rompió la barrera del tiempo en el 2015 y más distante aún de ser una maleta como la que Súper Sónico llevaba a su trabajo. Sin embargo, el transporte de personas será muy distinto a lo que estamos acostumbrados actualmente.

En un mundo en el que se calcula que el 70% de la población será urbana en el 2050, en el que la Organización de las Naciones Unidas espera que la población mundial aumente a 10.000 millones, donde se prevé un incremento en la preocupación por la seguridad sanitaria de la población y en el que existe una presión por reducir las emisiones de carbono producidas
por motores que funcionan con combustibles fósiles, los sistemas de movilidad urbana se dirigen a buscar soluciones intermodales, en el que coexistan los vehículos personales, los sistemas de transporte público masivo, las bicicletas e, incluso, el traslado a pie, para lograr que personas o mercancías vayan desde su lugar de origen al destino deseado.

Aunque los vehículos tampoco ayudarán a Michael Knight a atrapar malhechores o a luchar por el bien y la verdad, la presencia de la tecnología, la interconectividad de los vehículos con semáforos, parquímetros y otros sistemas de ciudades inteligentes será otro de los elementos presentes en el transporte del mañana.

“Es un hecho que los temas de movilidad se van a tener que reevaluar con el Covid-19. Es correcto que será más difícil cumplir con el distanciamiento en vehículos de transporte masivo públicos. Sin embargo, es un hecho que un transporte público bien pensado y enfocado en satisfacer necesidades específicas de la población siempre va a ser mucho más eficiente que un vehículo personal, desde un punto de vista tanto económico, como de generación de contaminantes y de sustentabilidad”, asegura Manuel Nieblas, líder de la Industria Automotriz de Deloitte México para Latinoamérica.

Con él coincide el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), entidad que afirma que el hecho de que el Covid-19 haya disminuido la seguridad de las opciones de transporte público actuales, también demuestra que la humanidad ha “desperdiciado la revolución tecnológica en proveer nuevas opciones de movilidad a aquellos que ya cuentan con servicios de transporte, en lugar de alcanzar a los más vulnerables”.

El transporte limpio será más común en el futuro.

“A lo que debemos aspirar a nivel global es a sistemas de transporte multimodales, en los que la movilidad se vea más como un servicio, que como la ansiedad de comprar un vehículo para movilizarse. Vamos a ver conceptos cada vez más recurrentes en nuestros países, de aplicaciones que ofrecen sistemas de movilidad integral, donde pueda tomar a través de una aplicación un vehículo, tren o una bicicleta para la última milla del recorrido, de tal forma que a través de este tipo de conducciones lo que paga el usuario es el servicio y no necesariamente tenga que comprar un vehículo. La industria ya se está preparando para ello y todos estos conceptos de autonomía y de eficiencia llevarán a que la movilidad se vuelva más económica, sea más sustentable y que se pueda satisfacer mejor las necesidades de las personas para ir de un punto a otro”, dice Nieblas.

El representante de Deloitte sustenta su teoría en el hecho de que no todo el mundo tiene la capacidad económica de adquirir un vehículo nuevo y que, para la mayoría de la población, el transporte público es prioritario.

“Me parece que esas medidas de promover el transporte público son saludables y deberían de seguirse promoviendo para que siga incrementando la red de transporte público de manera eficiente. Los gobiernos tendrán que realizar cambios en sus políticas para asegurar el distanciamiento y que no haya riesgos de contagio para la población en los diferentes medios de transporte. Sin embargo, me parece que esos esfuerzos deben continuar”, explica el representante de Deloitte.

En su documento Guías para la Movilidad Urbana 2020, el WEF señala que se debería proveer transporte a comunidades dentro y fuera de las ciudades con énfasis en incorporar comunidades marginadas para permitir crecimiento económico equitativo e inclusión; buscar formas de incrementar la movilidad compartida eficiente y sistemas de carpooling para pasajeros y mercancías; desarrollar flotas de transporte público y privado con cero emisiones y alcanzar una integración multimodal para generar la movilidad como un servicio para expandir su cobertura y reducir la demanda de vehículos privados de ocupación individual.

Además, el WEF dice que se debería minimizar el uso del espacio público por parte de los sistemas de transporte, mediante una integración de políticas de planificación urbana de largo plazo y que los proveedores de este servicio y las ciudades compartan información para optimizar las operaciones comerciales.

En el corto y mediano plazo, Carlos Badilla, economista de Investigación de Mercados, Desarrollo de Negocios, de EY Centroamérica, Panamá y República Dominicana, considera que existen serios cuestionamientos en torno a la alta posibilidad de infección que presenta el transporte público, el que afirma se debe regular y controlar muy de cerca por las autoridades.

“En este contexto, el escenario ideal sería la aplicación de medidas en conjunto entre las empresas de transporte público y las autoridades gubernamentales, que deberán garantizar la seguridad de los pasajeros y del personal, sin dejar de brindar el tan necesario servicio”, dice Badilla, quien considera que para la industria automotriz el panorama en el corto y mediano plazo no es tan negativo.

“La demanda mundial se reestablecerá y podrán salir grandes ganadores de esta crisis. De hecho, en China ya se está viendo un incremento de las ventas en comparación con enero y febrero. A grandes rasgos, el futuro del sector se puede resumir en una simple palabra: innovación. En el corto plazo, las grandes empresas buscarán adoptar tecnologías digitales y algunas prácticas comerciales cognitivas que ayuden a remodelar los sistemas de ventas, la logística de supply chain y los procesos productivos. Posteriormente, se empezarán a implementar medidas de transformación y digitalización más profundas como la adopción de la inteligencia artificial en los vehículos comerciales, el uso de servicios en la nube y la modernización de infraestructuras de TI, entre otras”, dice Badilla

Arturo Castro Barrantes

Deja un comentario