Agroindustria, importante motor de la economía

Revistas de Economía y Negocios en América Central

Negocios

Agroindustria, importante motor de la economía

El sector agroindustrial centroamericano constituye un motor de la economía regional, pues genera cerca del 20% de los empleos y el 10% del PIB en la región.

Detrás de cada alimento que llega a su plato existe un encadenamiento productivo que genera ingresos para productores, transformadores, canales de venta y distribución y una serie de actividades relacionadas, como la banca, la logística, los seguros y la publicidad, entre muchas otras.

Es decir, además de su positiva función social de brindar salud a la población a través del valor nutricional que aporta, la agroindustria genera ingresos para millones de personas en actividades productivas e industriales muy diversas y, por ambas razones, constituye un elemento fundamental para la estabilidad económica, política y social de cualquier nación.

En América Central, su impacto económico oscila entre el 2,4% del PIB en Panamá, hasta el 15,5% en Nicaragua. Brinda empleo a más del 17% de la mano de obra de los países, en el caso de Panamá, que es el menor, hasta el 39,2% en el caso de Honduras, donde la agroindustria tiene un mayor peso.

De acuerdo con Roberto J. Argüello, presidente de CEO Advisors, firma de consultoría especializada en mercados latinoamericanos, caribeños y el estadounidense, la importancia de la agroindustria radica en su amplísima capacidad de generar empleo y riqueza, al combinar “a los tres círculos presentes en esta industria: productores, transformadores y canales”.

“Además de los tres círculos, hay industrias que participan en los tres círculos básicos, como la publicidad, las comunicaciones, la cadena de frío, la banca, los seguros y la logística, entre muchas otras. El productor gana, como gana también el transformador y el canal y quienes apoyan a las industrias, como la cadena de frío”, explica Argüello.

Creación de riqueza

De acuerdo con Antonio García de Castro, presidente ejecutivo de San Telmo Business School, en Andalucía hace 40 años, el sector agrario era muy importante en España, pero las empresas producían, sin transformar, agregar valor, ni tener contacto directo con los principales canales por los que se le podía dar valor, para llegar al consumidor final.

“En aquel momento, el principal producto agrario de Andalucía que era -y sigue siendo- el aceite de oliva, prácticamente se vendía a granel a italianos, que eran los que lo transformaban, le ponían la marca y lo enviaban a Estados Unidos y casi todo el aceite que llegaba a ese país era aceite español, pero el consumidor pensaba que era italiano”.

América Central es una región de tradición agrícola. El reto es brindar valor agregado.

García afirma que, en la actualidad y gracias al aporte conceptual de San Telmo Business School -referente mundial entre empresas del sector agroalimentario-, algunos agricultores brindan un mayor valor agregado, ya que transforman y comercializan sus productos a nivel global.

“Los agricultores se han asociado en grandes cooperativas y llevan su producto a los principales mercados y las principales ciudades europeas y otras urbes del resto del mundo. Eso que hemos vivido en Andalucía es lo que logramos en nuestros programas: transmitírselo a las empresas que llegan al seminario que hacemos en Miami o a los programas que hacemos en alianza con otras escuelas de negocios. Siempre hay que ver qué producto diferencial podemos ofrecer para llegar al consumidor final”, explica el académico.

“Conforme se mueve del productor hacia el canal y se pasa de commodity a no commodity, deja de ser un producto genérico y el jugador que está más cerca del cliente obtiene una mayor proporción del pastel”, explica el presidente de CEO Advisors, quien asegura que la pandemia ha demostrado que la autosuficiencia en comida es elemental para la seguridad de los pueblos, tendencia que se observará en los próximos años”.

Lea la nota completa en nuestra revista digital

arturo@vidayexito.net

Deja una respuesta