• diciembre 13, 2021

Volviendo a nacer 

Volviendo a nacer 

Gabriela Rosales, contra todo pronóstico, volvió a caminar y a hablar, después de ser arrollada por un vehículo en donde casi pierde la vida.

Por Milagros Sánchez

“Muchísimas gracias, los quiero muchísimo”, fueron las primeras palabras que la joven nicaragüense Gabriela Rosales le dedicó al personal médico de WakeMed Cary Hospital en Estados Unidos, después de haber perdido su capacidad para hablar y caminar, tras sufrir un accidente peatonal que la enfrentó con la muerte.

Seis años después de ese fatídico día del 2015, su historia de lucha por volver a ser la misma jovencita alegre que cursaba su segundo semestre del primer año universitario, es un ejemplo de resiliencia y coraje.

Los médicos, en un inicio, le daban poco tiempo de vida por la severidad de sus lesiones. Una vez que superó la fase más crítica, tampoco creyeron que volvería a caminar y hablar. ¡Pero lo hizo!

Gabriela, su papá Roberto Rosales y su mamá Carmencita Terán.

Gabriela superó todos los pronósticos. Incluso logró culminar sus estudios universitarios que se vieron interrumpidos por la tragedia. En el 2020 se graduó en Servicios Sociales en Elon University en Carolina del Norte.

Sin duda, Gabriela, es una Roaring 20 especial, quién nos abrió su corazón para compartir su testimonio de vida, luego de haber estado en coma inducido durante tres semanas y media, producto de un trauma cerebral severo.

Además, a causa del arrollamiento sufrió fractura en el lado izquierdo de su pelvis y fractura en el omóplato izquierdo.

A continuación le presentamos la entrevista que nos brindó en donde nos relató lo que vivió, sus luchas, sus retos y lo que aprendió de esta difícil experiencia.

Los médicos, en un inicio, le daban poco tiempo de vida por la severidad de sus lesiones.

¿Qué fue lo que pasó exactamente ese día?

Fue un 15 de marzo del 2015. Ese día tuve dos clases e iba a mi primera reunión de mi hermandad Zeta Tau Alpha de la universidad a la que acababa de entrar, y que apoya a las mujeres con cáncer de mama, en Carolina del Norte. ¡Nunca llegué!

Iba caminando distraída con mi celular y pensé que como estaba cruzando en la línea peatonal, nada me iba a pasar. Vi que venía un carro de lejos y pensé que tendría que parar, pero la señora de 75 años que estaba conduciendo, iba tan distraída como yo buscando a su perrito.

¿Perdió el conocimiento en algún momento como producto del accidente?

Estuve semiconsciente en todo momento, pero mis amigas que vieron todo llamaron al 911. La situación se miraba tan fea que me trasladaron en un helicóptero a AUNC Chapel Hill Hospital, donde me hicieron una serie de exámenes y me quedé dormida. Me indujeron el coma y desperté tres semanas y media después.

Gabriela Rosales a su salida del hospital.

¿Pensó en algo en ese momento?

Todo pasó rápido que faltó tiempo para pensar. Aunque si doy gracias de que supieran actuar rápido. El primero en asistirme fue un estudiante de medicina que se encontraba corriendo cuando todo pasó, e impidió que se me acercara nadie hasta que llegaran los del 911.

¿Tuvo miedo de morir?

Empecé a rezar y decía “Dios, si me pasa algo, por favor, que logre recuperarme y quede perfecta”.

¿Qué recuerda de esos días que estaba en coma?

Soñé todo, desde la primera vez que caminé cuando era niña hasta la primera vez que hablé. Era como una película de mi vida, super bonito todo lo que soñaba de mi pasado y de mi presente en ese momento. En medio de todo eso escuchaba a las personas dándome ánimo.

Gabriela Rosales antes del accidente.

¿Cómo fue tu proceso de recuperación?

Al inicio estuve en AUNC Chapel Hill Hospital durante seis semanas, donde me salvaron la vida. Luego me trasladaron a un centro de rehabilitación en Wakemed Hospital, donde empecé todo el proceso de rehabilitación y estuve seis meses.

Después de ocho meses, regresé a Nicaragua y continué con mis terapias por un año más. En todo mi proceso de terapia tuve que aprender a comer, caminar y hablar. Me tomó tres meses y medio para decir mis primeras palabras y gracias a Dios nunca olvidé mis idiomas inglés y español.

¿Qué fue lo más difícil?

Lo más difícil de todo mi proceso fue estar incapacitada para hablar, me tomó tres meses y medio poder decir mis primeras palabras. Yo soy de esas personas bien agradecidas con los demás, así que fue difícil estar incapacitada de dar las gracias por todo el apoyo que me dieron. Fue una gran felicidad, cuando después de salir del hospital donde me rehabilitaron, poder regresar a AUNC Chapel Hill Hospital para dar las gracias a todo el equipo médico.

Gabriela Rosales después del accidente.

¿Qué le inspiró a seguir luchando?

Mi fuerza de voluntad y mis ganas de seguir luchando. Diciéndome a mí misma que podía seguir adelante.

¿Cuándo retomó sus estudios?

Retomé mis estudios primero en la Universidad Americana (UAM), Nicaragua, en el verano del 2016 con pocas clases, y así pude reincorporarme

En el 2017, después de mi chequeo de dos años, los doctores me dieron el permiso de regresar a Elon University a continuar con mis estudios.

Una vez que retomé mis estudios en Estados Unidos, me di cuenta de que quería cambiarme de carrera a Human Services Studies ya que quería ayudar a otros a otros a superar experiencias traumáticas como la que viví yo.

En el 2020 se graduó en Servicios Sociales en Elon University en Carolina del Norte.

¿Hay diferencias entre la Gabriela de antes del accidente y la de ahora?

Sí, siento que ahora aprecio más la vida, mi familia, las personas que me rodean. También agradezco todos los días, a Dios por esta segunda oportunidad. Puedo decir que ahora soy una mejor persona.

Entiendo que le dieron  poco tiempo de vida, ¿por qué cree que tuvo una segunda oportunidad?

Creo que fue gracias a las cadenas de oración que se hicieron en mi nombre y al equipo de personas que me estuvieron ayudando en ese momento, doctores y  enfermeras.

Gabriela Rosales en su terapia física.

Después de esta experiencia tan dura, ¿cuál es el mensaje que le gustaría compartir?

Mi mensaje sería que si uno se propone a hacer algo y da lo máximo, todo se puede en esta vida. También me gustaría que las personas sepan que los celulares son una herramienta en nuestras vidas, pero tenemos que ser cuidadosos en que momento usarlos y estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor para evitar accidentes.

¿Quiénes fueron las personas más importantes en todo este proceso?

Mi familia cercana, mis padres, mis hermanas y amistades. Ellos estuvieron apoyándome, acompañándome y dándome ánimo para salir adelante en todas las etapas del proceso.

Gabriela Rosales y su familia.

¿Cuáles son sus sueños a nivel personal y profesional?

Mis sueños a nivel personal sería casarme y tener una familia. En el plano profesional, formar parte de una organización donde pueda ayudar a personas a seguir adelante después de un trauma como el que yo pasé.

Etiquetas: ejemplo / juventud / luchadora / Nicaragua / profesional / Roaring 20

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