Una delicia al paladar

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Una delicia al paladar

El chocolate, como lo conocemos hoy, es el resultado de la mezcla del azúcar con dos productos derivados de la semilla del cacao (pasta de cacao y manteca de cacao); a partir de esta combinación básica, se hacen los distintos tipos de chocolate, a los que se da diferentes usos.

Origen
La planta del cacao tiene su origen en México, que luego se extendió por toda América Central y las cuencas del Amazonas y del Orinoco, hace 4.000 años. Y se dice que en Centroamérica los primeros cultivos se dieron en Puerto Escondido, en Honduras.

Los primeros en usar las semillas del cacao fueron los mayas, quienes elaboraban una bebida amarga, la cual denominaban “chocolha”, que era consumida en forma exclusiva por los reyes, los nobles y se usaba en rituales religiosos.

El cacao también fue utilizado por los mayas con fines terapéuticos, pues los médicos lo recetaban por sus efectos calmantes y los guerreros lo consumían como una bebida reconstituyente. Mientras, la manteca de cacao era usada como un ungüento para curar las heridas. Además, sirvió como moneda de cambio para el comercio entre los indígenas.
Para los aztecas, que heredaron el cacao de los mayas, una taza de “xocolatl”, como ellos lo denominaban, ayudaba a eliminar el cansancio y estimulaba las capacidades psíquicas y mentales de las personas.

En el siglo XVI, llegó el chocolate a la corte española, de la mano de los conquistadores; aunque al principio no tuvo mucha aceptación por el sabor amargo, con el tiempo se fue modificando y mezclando con azúcar, para llegar al producto que conocemos actualmente.

Para el siglo XIX, el producto se sometió a nuevos procesos para elaborar barras y utilizarse en postres… así surgió la industria del chocolate.

Con valor nutritivo
¿Quién no ha sucumbido ante el antojo de comerse un chocolate?, casi todos, sin importar la edad ni el sexo.

Sin embargo, hay muchos mitos sobre su consumo, que en su mayoría son falsos.

Para la nutricionista Jennifer Ruiz, el chocolate es un alimento muy aceptado por todo el mundo, por su color, sabor y textura. Y su consumo en forma moderada no afecta.

“La grasa presente en el chocolate está compuesta por un ácido graso llamado esteárico, que no produce daño. Si hablamos de una persona de colesterol alto, puede comerlo de una forma moderada, aunque esté preparado con leche entera”, afirma la especialista.

El chocolate también contiene magnesio, fósforo, proteínas y antioxidantes, elementos que se encuentran en la forma más concentrada del alimento. Además, tiene catequinas (derivados de antioxidantes).

“Todos ellos tienen una función protectora, que nos ayuda contra las enfermedades cardiovasculares y algún tipo de cáncer”, explica Ruiz.

Además, añade, “se recomienda consumir una cantidad pequeña, de 6 a 8 gramos de chocolate puro, que no contenga azúcar refinada, una vez por semana”.

El chocolate es una fuente de energía y no produce acné como se pensaba, la nutricionista afirma que se ha observado que el desarrollo de este depende del organismo de cada individuo.

Chocoterapia para la piel
Asimismo, el chocolate se utiliza ahora en nuevos campos y el de la estética es uno de ellos: la novedosa técnica de chocoterapia ayuda a regenerar la piel y volverla tersa y suave.
“La chocoterapia tiene grandes beneficios para la piel, debido a que el cacao negro contiene muchos antioxidantes”, afirma Annelina Hovenga, del departamento de estética del instituto profesional de belleza Iecsa, en Costa Rica.

Los tratamientos con chocolate tienen propiedades hidratantes, tonificantes, humectantes, de regeneración de las células, emolientes… “Sin olvidar la inducción a la producción de betaendorfinas que relajan y serenan el ánimo, dando una sensación de placer externo”, agrega Hovenga.

La chocoterapia está recomendada para las personas con alto grado de estrés, ya que las relaja; para pieles cansadas, en casos de deshidratación cutánea corporal, pieles rugosas, secas o envejecidas, y con exceso de células muertas en superficie.

En belleza, el chocolate también sirve para hacer mascarillas faciales, manicura y pedicura, y en tratamientos para el cabello.

Sin discusión, el chocolate es una delicia tanto para el paladar como para la piel, así que no deje de consumirlo y usarlo, su cuerpo se lo agradecerá.

Susana Ruiz
el autorSusana Ruiz

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