Utiliza su voz, su trabajo y sus proyectos para crear conciencia, generar sanación y recordar que el amor propio puede ser el comienzo de una nueva historia.
Por Milagros Sánchez Pinell
La historia de Nicole Perner nace de una experiencia personal que la llevó a entender, desde muy temprano, el valor del acompañamiento, la empatía y el amor propio.
Nació en Colombia y creció en Nicaragua, en una familia que le inculcó valores como la responsabilidad, el respeto y la importancia de aportar positivamente a la vida de otros, principios que guían su forma de pensar y actuar.
Se describe como una persona empática, con una gran capacidad para comprender a los demás y generar conexiones significativas en su entorno.
Actualmente cursa su penúltimo año en el Colegio Americano Nicaragüense, etapa que combina con los proyectos que ha construido desde su propia historia, como Solo por Hoy, una iniciativa enfocada en generar impacto y acompañar a otros, basada en la idea de que la recuperación se construye un día a la vez.
A la par, impulsa AMÉ, un emprendimiento que refleja su creatividad y disciplina, y que se conecta con ese mismo mensaje de valor personal y acompañamiento.
“Ambas propuestas ocupan un lugar muy importante en mi día a día y representan quién soy y hacia dónde quiero llegar”, dice.
Su motivación, explica, nace a raíz de una experiencia difícil dentro de su entorno familiar, marcada por la adicción de un ser cercano, permitiéndole entender el impacto que estas situaciones generan, tanto en quien las atraviesa como en quienes lo rodean.
“Marcó un antes y un después en mi vida. Me hizo crecer emocionalmente más rápido y desarrollar una mayor sensibilidad hacia el dolor y las luchas de los demás”, reflexiona.
A partir de ahí, comenzó a ver las dificultades como oportunidades para generar empatía, conciencia y cambio.
“Esa experiencia es hoy una de las principales razones por las que busco impactar positivamente en otros, acompañar procesos difíciles y aportar desde mi propia historia”, dice.
Señala que este proceso tomó tiempo. En una primera etapa, su atención estaba puesta en comprender lo que estaba viviendo y gestionar sus propias emociones.
Luego, empezó a reconocer que su experiencia le permitía ver más allá de lo evidente y acercarse a realidades que muchas personas evitan mirar, hasta enfocar su atención en lo que podía construir a partir de lo vivido.
Cómo se materializa su trabajo
Como parte de Solo por Hoy, comenta que visita centros donde desarrolla distintas actividades orientadas a acompañar procesos de rehabilitación.
“Las adicciones muchas veces son una forma de escapar de un dolor muy profundo. La recuperación tiene altos y bajos, y eso forma parte del proceso. A veces, lo más importante es estar ahí para alguien, escuchar sin juzgar y recordarle que sí puede salir adelante”, expresa.
Explica que su rol consiste en crear espacios donde las personas puedan sentirse seguras, escuchadas y comprendidas, mediante dinámicas que les permitan expresarse y canalizar sus emociones.
En el día a día, detalla, realizan prácticas de relajación a través del arte, organizan eventos y momentos especiales que les permiten desconectarse, compartir y reconectar con experiencias positivas.
Trabajan en la mejora de su cancha de fútbol con el objetivo de crear un espacio donde puedan recrearse, liberar energía y fortalecer el sentido de comunidad.
Junto a su grupo de apoyo, imparte charlas a jóvenes en edad escolar sobre la prevención del consumo de sustancias.
“Para mí, este acompañamiento va más allá de solo estar presente; se trata de construir, junto a ellos, pequeños espacios de bienestar, esperanza y nuevas oportunidades… siempre recordando que el cambio empieza, simplemente, solo por hoy”, comenta.
En ese mismo proyecto, también acompaña a niñas que han atravesado experiencias complejas, generando espacios donde puedan sentirse protegidas, escuchadas y valoradas.
Explica que su intención es transmitirles que su historia va más allá de lo vivido, reforzando su valor y la posibilidad de construir un camino distinto para sus vidas.
A través de actividades, conversaciones y un acompañamiento cercano, promueve que poco a poco recuperen confianza en sí mismas y en los demás, reconectando con su seguridad y su autoestima.
“Ver cómo una niña que al principio guardaba silencio empieza a abrirse, a sonreír o a confiar un poco más, son momentos que dicen mucho. Poco a poco recuperan su seguridad y vuelven a creer en ellas mismas, y eso realmente me impacta”, dice.
Añade que este proceso le ha dejado aprendizajes importantes, especialmente en torno a la sensibilidad y la comprensión de que cada proceso es distinto y requiere tiempo, así como el valor de los pequeños gestos y la resiliencia presente en estas experiencias.
Producto de la misma experiencia familiar surge también la página Solo por Hoy, un espacio que comenzó como una forma de expresar y compartir, y que con el tiempo se ha convertido en un punto de conexión para personas que atraviesan situaciones similares.
“Lo que busco es que, aunque sea por un momento, alguien sienta un poco de esperanza. Que vea que sí es posible seguir adelante… incluso si es paso a paso, solo por hoy”, dice.
La propuesta de AMÉ
A partir de ese mismo mensaje, desarrolla AMÉ, una marca de ropa que nace con el apoyo de sus padres desde su experiencia cercana con otras personas y la necesidad de reforzar el valor personal en distintos procesos.
Cada diseño, desarrollado por ella, incorpora frases y símbolos relacionados con el amor propio, con la intención de que cada prenda funcione como una forma de acompañamiento en el día a día.
Explica que la idea surgió en los talleres con las niñas, al escucharlas y reconocer que muchas jóvenes enfrentan desafíos con su autoestima, e identificó la necesidad de crear recordatorios constantes sobre quiénes son y cuánto valen.
“Más que ropa, son mensajes que buscan acompañarte y recordarte quién eres y cuánto vales”, dice sobre los productos que comercializa de manera directa y a través de plataformas digitales.
Equilibrio y visión de futuro
Señala que equilibrar esta vocación de servicio con su vida académica ha requerido organización y disciplina, sobre todo al dividir su tiempo entre sus estudios y las distintas actividades que desarrolla dentro de sus proyectos.
“Solo Por Hoy y AMÉ requieren una dedicación constante, desde el diseño de las prendas hasta las visitas a terapias los miércoles y viernes. Hoy puedo manejar ambas áreas sin perder de vista la importancia de cada una”, aclara.
Mirando hacia adelante, su intención es seguir construyendo espacios que generen un impacto real en las personas, ampliando el alcance de sus iniciativas y manteniendo el sentido humano que dio origen a cada uno de sus proyectos.
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