Conozca cómo evitar el envejecimiento digital

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Conozca cómo evitar el envejecimiento digital

Sí en los últimos meses ha sentido que su semblante se ve cansado y su piel luce deshidratada y sin vida; tome nota, la exposición a la luz azul emitida por equipos electrónicos se ha vuelto un nuevo enemigo silencioso.

Hasta hace unos meses la sola idea de imaginarse estar todo el día en la casa era impensable para algunos. Sin embargo, hoy en día es una realidad bastante común para millones de personas alrededor del mundo.

La pandemia del COVID-19 vino a cambiarlo todo, hasta los hábitos para el cuidado facial. Por un lado, al salir mucho menos de casa, la piel ya no sufre tanto los efectos de agentes como la contaminación o los rayos UV, así como las obstrucciones producidas por el maquillaje y la suciedad del entorno.

A pesar de eso, muchas personas reconocen que con el confinamiento sienten la piel en general y más la del rostro, cada vez más seca y sin vida. Si ese es su caso, hoy queremos contarle ¿qué factores influyen?

“Desde que surgió la pandemia y el confinamiento ha sido casi generalizado y muchas rutinas cambiaron, una de ellas fue el trabajo desde la casa. Con esta nueva práctica salió a la luz un enemigo silencioso de la piel, se trata de la contaminación digital. Hay un gran número de fuentes luminosas artificiales, en específico la luz azul. Esta exposición constante produce una agresión a la piel, que es progresiva”, explica Ana Beatriz Brenes, experta en tratamientos estéticos de vanguardia y directora general del Instituto de Formación Estética de Costa Rica.

Su nombre científico es Blue Light o luz HEV (High Energy Visible), en español, luz visible de alta energía, la cual curiosamente para nuestros ojos es más bien una luz blanca. Esta representa la luz de corta longitud del espectro de luz visible.

Dicha luz es emitida de manera intensa por las pantallas de las computadoras, smartphones, tablets, televisores y las lámparas leds, entre muchas otras.

“La sobreexposición a la luz azul es perjudicial tanto para los ojos, como para la piel. En el caso de los ojos puede dañar la retina y en el caso que nos ocupa, que es la piel, favorece el envejecimiento prematuro y puede causar manchas de pigmentación”, agrega Brenes.

Hay evidencia que los rayos cargados de energía de luz azul penetran en profundidad en la piel, más que los rayos UV, y pueden dañar las células bajo la piel. Esto estimula la creación de radicales libres, los cuales pueden romper las estructuras celulares a largo plazo. Como consecuencia, disminuye la elasticidad de la piel, en especial en las zonas de la barbilla y los pómulos donde se eleva el riesgo de manchas de pigmentación y arruguitas, además se está preprogramando un envejecimiento prematuro de la piel. De ahí que las consecuencias de la luz azul se relacionan con un nuevo término, “Digital Aging” o envejecimiento digital.

Si usted trabaja todo el día frente a la computadora lo ideal es que se aplique protector solar.

A esto se suma el uso frecuente de la mascarilla, la falta de ventilación, el encierro, aire acondicionado encendido por muchas horas, el cual deshidrata y reseca la piel, de igual forma la falta de ventilación facilita problemas de irritación y sensibilidad.

En este punto, Ana Beatriz Brenes insiste que para evitar que el rostro sufra durante este tiempo, en primer lugar debemos de ser constantes con nuestra rutina de cuidado facial en casa y con los productos adecuados para nuestra piel. “Además se necesita de una cosmética experta que consiga fortalecer la piel desde adentro, rejuveneciéndola y potenciando la capacidad de autodefensa, para que su estado se recupere paulatinamente. Es importante y de mucha ayuda un diagnostico facial por parte de un profesional en el área de la estética, que nos recomiende algún tratamiento en cabina que nos ayude a restaurar esas alteraciones que se han generado producto de este confinamiento”.

Cuatro pilares básicos

De acuerdo con los profesionales en el cuidado de la piel, para mantener un estado óptimo de la piel del rostro, sin importar la edad, lo ideal es una rutina sencilla y básica, pero constante que marca la diferencia.

“Cuando hablamos de una rutina, nos referimos a una costumbre o hábito, ese es el secreto, si bien no podemos interrumpir el proceso fisiológico de envejecer, podemos retardarlo y contribuir a minimizar las alteraciones ocasionadas por el paso de los años”, afirma la experta.

Para lograrlo, aconsejan cumplir con cuatro pasos o pilares básicos: limpieza, tonificación, uso de algún producto cosmético hidratante y aplicación de protector solar.

La limpieza: nos ayuda a eliminar las impurezas de la piel ocasionadas por la polución o el uso de productos decorativos (maquillaje), además si tenemos una piel grasa, nos ayuda a controlar la producción en exceso de dicha característica.

Tonificación: es un paso necesario en el cuidado de la piel, además de completar la limpieza de la piel, este ayuda a equilibrar el ph (grado de acidez) de nuestro rostro, por lo cual lo que apliquemos después en nuestra piel tendrá un mejor funcionamiento.

Uso de algún cosmético con propiedades hidratantes: su excipiente o sustancia que sirve de vehículo dependerá del tipo de piel, esto es importante para aumentar la hidratación del rostro. Por ejemplo, sirve alguna crema que contenga ácido hialurónico o ingredientes de hidratación profunda.

El bloqueador solar: es indispensable, con este producto evitaremos los efectos nocivos del sol, reducimos el riesgo de cáncer cutáneo, prevenimos el foto envejecimiento y quemaduras o eritemas solares.

Además, existen muchos complementos interesantes que funcionan para potenciar necesidades especiales y estos pueden ser parte también de nuestra rutina diaria; serum (es un suero), ampollas y activadores de belleza, por ejemplo, el contorno de ojos que ayuda a mantener nuestra mirada despierta, con el contorno relajado y muy luminoso, más en estos días de uso extendido de la mascarilla.

A esto se suma una buena hidratación y sana alimentación, evitar el tabaco y el alcohol y mantener una excelente limpieza de manos.

Karla Echavarría

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