• 25 agosto, 2026

Cómo aprovechar las remesas para fortalecer las finanzas del hogar

Cómo aprovechar las remesas para fortalecer las finanzas del hogar

Las remesas pueden contribuir a la estabilidad económica de las familias cuando se administran con planificación, ahorro y objetivos de mediano y largo plazo.

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Las remesas familiares representan una fuente importante de ingresos para miles de hogares guatemaltecos y también tienen un peso relevante en la economía nacional.

En 2025, Guatemala recibió un récord de US$25.500 millones en remesas familiares, un crecimiento de 18,7% respecto al año anterior, según datos del Banco de Guatemala (Banguat).

Más allá del monto recibido, el impacto de estos recursos depende de la forma en que cada familia los administra. Con una planificación adecuada, las remesas pueden contribuir a cubrir las necesidades del hogar, reducir deudas, crear un fondo de emergencia, financiar estudios o impulsar proyectos productivos.

«Las remesas representan una oportunidad para fortalecer las finanzas familiares. Cuando existe una planificación adecuada, ese dinero puede contribuir no solo a cubrir gastos, sino también a generar ahorro, reducir deudas e invertir en metas que mejoren la calidad de vida de toda la familia», explica Juan Maldonado, vicepresidente de Relaciones Institucionales y Gobierno Corporativo de BAC Guatemala.

¿Por qué es importante planificar el uso de las remesas?

Cuando se recibe un ingreso y previamente se carece de un plan para distribuirlo, existe el riesgo de destinar la mayor parte al consumo inmediato y dejar en segundo plano objetivos financieros de mayor alcance.

Por ello, resulta conveniente definir desde el momento en que se recibe la remesa cuáles son las prioridades del hogar, cuánto se destinará a gastos esenciales y qué proporción puede reservarse para el ahorro o el cumplimiento de metas futuras.

También es importante considerar aspectos como las comisiones, seguridad, facilidad de acceso y condiciones de las cuentas financieras utilizadas para recibir y administrar estos recursos.

«Mantener los recursos en una cuenta permite acceder de forma segura al dinero, llevar un registro de los movimientos, ahorrar de manera más sencilla y utilizar otros productos financieros que pueden apoyar el cumplimiento de metas, como cuentas de ahorro o inversiones», comenta Maldonado.

Cómo administrar las remesas estratégicamente

1. Revisar el presupuesto

El presupuesto permite conocer cuánto dinero ingresa al hogar, cuáles son los gastos habituales y qué recursos pueden destinarse a otros objetivos. La remesa debe incorporarse dentro de esta planificación para determinar su distribución de acuerdo con las prioridades familiares.

2. Cubrir primero las necesidades esenciales

Una parte de la remesa puede dirigirse inicialmente a gastos indispensables como alimentación, vivienda, servicios básicos, educación, transporte y salud. Atender estas necesidades permite proteger el bienestar del hogar antes de asumir otros compromisos.

3. Reducir deudas

Cuando existen obligaciones financieras con tasas de interés elevadas, destinar parte de la remesa a reducir esos saldos puede ayudar a disminuir el costo de la deuda y liberar recursos para otros objetivos en el futuro.

4. Destinar una parte al ahorro

Lo importante es establecer el hábito de reservar una proporción de cada remesa. Con el tiempo, estos recursos pueden convertirse en un fondo para emergencias o servir para alcanzar metas específicas.

Una referencia para organizar los ingresos es la regla 50/30/20, que plantea distribuir el dinero de la siguiente manera: 50% para necesidades esenciales, 30% para gastos personales y 20% para ahorro.

Estos porcentajes pueden adaptarse a la realidad de cada familia. La utilidad de la regla está en ofrecer una estructura que facilite la distribución de los recursos y permita reservar una parte para el futuro.

5. Pensar en el largo plazo

Una vez cubiertas las necesidades inmediatas, las remesas también pueden contribuir al cumplimiento de objetivos de mayor alcance, como financiar educación, realizar mejoras en la vivienda, iniciar un emprendimiento o constituir un fondo para futuras necesidades.

Registrar los gastos ayuda a identificar oportunidades

Una práctica sencilla consiste en llevar durante un mes un registro de todos los gastos realizados con la remesa. Anotar cada salida de dinero permite identificar cuáles son los principales destinos de los recursos y detectar gastos que podrían reducirse.

Este ejercicio también facilita establecer metas concretas de ahorro y evaluar periódicamente si la distribución del dinero está ayudando a cumplir los objetivos establecidos por la familia.

Administrar una remesa implica mirar más allá del gasto inmediato. La planificación puede convertir estos recursos en una herramienta para fortalecer la estabilidad financiera, enfrentar imprevistos y construir metas económicas de largo plazo.

Redaccion
Etiquetas: economía / Finanzas / Guatemala / remesas

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