• 17 junio, 2026

Vivir en modo alerta

Vivir en modo alerta

El fenómeno que redefine la salud moderna, la mente acelerada y el cuerpo exhausto. El estrés ya cambió la formaen que vivimos, dormimos y pensamos.

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«Voy tarde! Mejor salgo sin desayunar”. La escena se repite cada mañana en miles de hogares y refleja una realidad que trasciende lo personal: vivimos en una cultura de urgencia permanente. Reuniones, pendientes, correos electrónicos y decisiones que exigen respuestas inmediatas han convertido el estrés en una constante de la vida profesional.

Lo preocupante es que, cuando la presión se normaliza, sus efectos dejan de percibirse, aunque continúen impactando el desempeño, la salud y la calidad de las decisiones.

Adriana Pacheco Matamoros, psicóloga clínica de Coopesiba, manifiesta que las personas tienden a normalizar el estrés porque existe una respuesta, en la mayoría de las personas, a mantenerse en estado de alerta. “Muchas personas comienzan a presentar señales de cansancio constante, dolores de cabeza frecuentes, tensión muscular, irritabilidad, afectación en hábitos de sueño o problemas digestivos”, detalla.

El estrés se convirtió en uno de los grandes protagonistas de este siglo, con efectos capaces de alterar desde la concentración hasta el equilibrio cardiovascular. La Organización Mundial de la Salud lo define como un estado de preocupación o tensión mental generado por situaciones difíciles, una reacción natural del organismo frente a desafíos o amenazas. El problema aparece cuando esa alarma interna permanece encendida demasiado tiempo.

Las cifras reflejan la magnitud del desafío. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental, incluidos la ansiedad y la depresión, dos de las condiciones más estrechamente asociadas con el estrés crónico. Solo en 2021, los trastornos de ansiedad afectaron a 359 millones de personas en todo el mundo.

El acompañamiento profesional es fundamental porque permite identificar patrones de estrés, aprender estrategias saludables de afrontamiento, así como técnicas de relajación. Además, el apoyo adecuado ayuda al cerebro y al cuerpo a recuperarse, a regular emociones y mantener un mejor equilibrio mental y físico. Al mantener este tipo de acompañamiento se evita llegar a un punto de desgaste físico y emocional más difícil de recuperar.

Buscar apoyo profesional a tiempo puede marcar la diferencia. “Más que aliviar el estrés, permite desarrollar herramientas para gestionarlo de manera efectiva, fortalecer el bienestar y prevenir niveles de desgaste que terminan afectando la salud, el desempeño y la calidad de vida”, detalla la psicóloga.

Si desea leer el artículo completo, puede encontrarlo en la página 126 de nuestra edición digital.

Karla Echavarría
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Etiquetas: Estrés / Vivir en modo alerta

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