La firma surgió del deseo de construir una organización donde la excelencia técnica siga siendo indispensable, pero el desarrollo de las personas también marque la diferencia.
Por Milagros Sánchez Pinell
Así como muchas firmas legales honran los apellidos de sus fundadores, Raquel Moya quiso que Legal She honrara el liderazgo femenino, una visión que encontró sentido cuando el nacimiento de su hija la llevó a replantearse el tipo de organización que quería construir.
Descubrió que era posible liderar desde la autenticidad, la empatía y la confianza sin renunciar a la excelencia profesional y se propuso crear un espacio donde más mujeres pudieran desarrollar sus aspiraciones profesionales preservando su identidad personal y sin necesidad de disfrazar la etapa de la vida que estaban viviendo.
“La idea nació de una convicción muy personal, quería que este nuevo paso fuera coherente con la mujer que descubrí en mí misma al ser madre”, afirma.
Hoy es socia fundadora de Legal She, una firma boutique especializada en derecho corporativo e inmobiliario que acompaña a personas e inversionistas en el desarrollo de proyectos en Costa Rica, diferenciándose por una propuesta de valor con propósito que va más allá de lo estrictamente legal.
“Muchos de nuestros clientes llegan impulsados por motivaciones profundamente personales: buscan un cambio, una mejor calidad de vida, un lugar para su familia o un proyecto con significado. Nuestra firma es el match perfecto para sus ideales”, dice.
El poder de las palabras
Se reconoce como resultado de la educación pública, un legado que la acompañó desde el kínder hasta la universidad y que recuerda con orgullo porque, asegura, refleja un país donde las oportunidades pueden transformar historias.
Creció entre mujeres, la mayoría madres solteras, y fue criada por una madre adolescente que aprendía a ser mamá mientras ella misma descubría la adultez. Crecer sin un camino predeterminado le dio la libertad de construir el suyo, fortaleció su confianza y despertó una personalidad curiosa.
Afirma que desde pequeña fue intelectualmente inquieta. Aprendió a leer y escribir muy temprano y encontró en las palabras una forma de explorar ideas y expresarse; escribía cuentos y discursos, participaba en concursos de oratoria y siempre buscaba espacios para usar su voz.
En la actualidad, disfruta especialmente de la lectura, los momentos de introspección y las conversaciones profundas, espacios que, admite, la invitan a reflexionar y a conectar con otras personas.
Quizá por el estigma de que los abogados leen, analizan y discuten mucho, relata que algunos empezaron a ponerle esa etiqueta mucho antes de elegir la carrera, una idea que le agradó y que terminaría descubriendo le quedaba bastante bien.
«Lo que más disfruto de mi profesión es la oportunidad de usar mi voz para acompañar a otros, abordar temas complejos y convertir las palabras en una herramienta para aclarar ideas, construir soluciones y suavizar las conversaciones difíciles”, expresa.
Antes de fundar Legal She, durante 14 años creció junto con la misma firma, una etapa que, lejos de ser estática, estuvo marcada por nuevos retos y la oportunidad de construir una forma muy propia de ejercer la profesión.
Reconoce que estuvo rodeada de líderes jóvenes, ambiciosos y dispuestos a cuestionar la manera tradicional de hacer las cosas, cuyas personalidades le dieron la confianza para asumir riesgos, tomar decisiones y entender que equivocarse también forma parte del aprendizaje.
Como toda trayectoria, estuvo marcada por momentos de gran satisfacción y otros más desafiantes, pero está segura de que esa etapa le dio las herramientas y la seguridad para construir el camino que lidera actualmente.
Construir desde la autenticidad
Desde sus inicios, Moya concibió Legal She como un proyecto con propósito, donde cada decisión busca generar un impacto que trascienda el ámbito jurídico.
«Ese compromiso empieza hacia adentro. La primera comunidad que queremos impactar es la que hemos construido dentro de Legal She«, comenta.
Formar mujeres líderes y abrir oportunidades para otras se convirtió en la finalidad más importante de la organización, una visión que busca reflejar tanto en el equipo como en la forma en que acompañan a sus clientes.
Esa convicción también se refleja en la cultura que ha procurado construir dentro de Legal She, donde busca crear un espacio para que cada persona desarrolle sus fortalezas, crezca profesionalmente y se sienta parte de un proyecto compartido.
Admite que, como en cualquier organización, existen conversaciones difíciles, retroalimentación constante y el nivel de exigencia propio de la práctica legal; sin embargo, afirma que el sentido de comunidad y el propósito compartido han permitido consolidar un equipo comprometido con un mismo objetivo.
«Legal She dejó de ser solo una firma; se ha convertido en un proyecto del que cada una se siente parte y por el que vale la pena dar lo mejor de sí», expresa.
Desde su fundación en 2022, la firma amplió su presencia con la apertura de centros de trabajo en Santa Teresa, Playa Grande y Golfito, llevandola a dedicar cada vez más energía al desarrollo de su equipo y a identificar nuevas oportunidades para la organización, sin dejar de involucrarse en el trabajo legal.
«Hoy una parte importante de mi trabajo ocurre en las conversaciones. Con nuestro equipo, para acompañarlo en su desarrollo y ayudarlo a crecer. Con nuestros clientes, para comprender qué hay detrás de cada proyecto y cómo podemos generarles el mayor valor posible. Esa dimensión humana del trabajo es la que más disfruto», expresa.
Lo que más disfruta de liderar Legal She es ver cómo muchas mujeres fortalecen su confianza y transforman la percepción que tienen de sí mismas tras incorporarse a la firma.
«Sé que podría estar haciendo un trabajo similar en muchos otros lugares, pero el significado sería distinto. Legal She representa una forma de ejercer mi profesión, de liderar y de construir una comunidad que encontraría únicamente bajo esta bandera», dice.
“Criar y emprender se parecen mucho”
La maternidad también transformó la manera de entender el liderazgo y el emprendimiento, dos experiencias que, asegura, comparten más similitudes de las que imaginó.
«Justo cuando sentimos que dominamos una etapa, comienza otra. Los desafíos cambian y aparecen cuando menos los esperamos», reflexiona.
Esa experiencia le enseñó que, aunque la preparación, la disciplina y el esfuerzo son fundamentales, el verdadero desafío está en desarrollar la capacidad de adaptarse a escenarios cambiantes y disfrutar tanto el proceso como los resultados.
En el futuro, considera que la profesión legal seguirá transformándose con el avance de la tecnología y que las habilidades humanas serán cada vez más valiosas, por lo que el verdadero desafío estará en desarrollar ese talento y ponerlo al servicio de los demás.
«Visualizo a Legal She como mucho más que una firma legal. Una comunidad de mujeres decididas a usar sus talentos para impulsar a otras, abrir oportunidades y generar un impacto positivo en el mundo», concluye.
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