La formación del maestro

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La formación del maestro

Antonio Hidalgo, secretario general del Instituto Internacional de San Telmo; Javier Fernández Lasquetty, vicerrector de la Universidad Marroquín; Carlos Granados, gerente de Mercadeo del Banco GyT Continental y el banquero Flavio Montenegro Castillo, presidente ejecutivo de Grupo Financiero GyT Continental.

Manuel Ayau Cordón, el Muso, nació en Ciudad de Guatemala, el 27 de diciembre de 1925, el único varón de los cinco hijos del matrimonio formado por los empresarios Manuel Silvestre Ayau Samayoa y María Cristina Cordón.

Al morir su padre, él tenía tan solo 5 años, su madre trasladó la residencia familiar a Estados Unidos. Estudió parte de la secundaria en una escuela católica en Belmont, California, y, en 1943, se mudó a Canadá, donde se graduó de la Upper Canada College, para luego ingresar a la Universidad de Toronto, donde cursó un año ingeniería química y otro de ingeniería civil.

Mientras estudiaba en ese país, prestó servicio militar en el Royal Canadian Army Officers Training Corps y en el Royal Canadian Air Force Officers Training Corps.

Rector Gabriel Calzada.
Rector Gabriel Calzada.

Nos cuenta el famoso periodista y analista Carlos Alberto Montaner, quien conoció y entrevistó múltiples veces a Manuel Ayau Cordón, que cuando este se encontraba en Canadá tuvo su primer contacto con las ideas de la libertad al leer libros de la gran pensadora liberal Ayn Rand. “De ahí, agarré un gran amor por la libertad, como una exigencia de mi derecho”, le comentó Ayau Cordón a Montaner.

En 1945, regresó a Guatemala y trabajó como dibujante estructural con la oficina de América Central de Architectural Design Office y en la construcción del Hospital Roosevelt, como asistente de supervisión de construcción.

En 1948, regresó a Estados Unidos e ingresó a Louisiana State University, donde se graduó de ingeniero mecánico.

El 5 de junio de 1948, contrajo matrimonio con Olga García. Juntos tuvieron y educaron a seis hijos.

A inicios de la década de 1950, el matrimonio Ayau Cordón regresó a Guatemala, que era un país pobre donde se le dificultó a Ayau encontrar empleo. Esas razones lo llevaron a cuestionarse las causas de la pobreza y pronto empezó a buscar respuestas. Sin embargo, las explicaciones de los economistas de moda en aquellas épocas no le satisfacían.

Ayau Cordón no se encontraba solo en su búsqueda. Le acompañaban varios amigos con los que se reunía periódicamente para hablar sobre la pobreza y sus posibles soluciones. Para 1958, él y su amigo Ernesto Rodríguez Briones decidieron fundar el Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES) y lo logran oficialmente el 18 de noviembre de 1959, convirtiéndose en uno de los think tanks pioneros del liberalismo de la tradición insular, o libertarismo. La filosofía liberal abogaba por un gobierno limitado y una economía de mercado.

Impulsado por una curiosidad intelectual innata, Ayau Cordón viajó a Estados Unidos para conocer, en persona, la Foundation for Economic Education (FEE), organización que había publicado el ensayo del economista austriaco Ludwig von Mises, el cual le había causado un profundo impacto. Ayau Cordón iba acompañado de su amigo, el empresario Ulysses Dent. Juntos participaron en uno de los seminarios de la FEE y estrecharon relaciones con sus miembros, quienes les dieron su apoyo moral e intelectual, que les sirvió de aliento para seguir adelante con su proyecto recién iniciado en Guatemala.

Javier Fernández Lasquetty, vicerrector Universidad Francisco Marroquín.
Javier Fernández Lasquetty, vicerrector Universidad Francisco Marroquín.

Cuando regresaron a su país, Ayau y Dent trajeron consigo una gran cantidad de libros y lecturas sobre el liberalismo clásico. Los miembros del CEES empezaron a estudiarlos en profundidad. Algunas de esas lecturas las tradujeron al español para publicarlas en forma de folletos a través del CEES. El primer libro que leyó el grupo fue Teoría e Historia, de Ludwig von Mises. Les tomó alrededor de un año terminarlo, porque se reunían cada semana para discutir lo que habían leído y no pasaban una página del texto sin haberla entendido por completo.

Ayau, en Mis memorias y mis comentarios sobre la fundación de la Universidad Francisco Marroquín y sus antecedentes, explica que la fructífera labor del CEES implicó mucho esfuerzo y tiempo para sus fundadores. Las traducciones que hacían obligaban a los miembros a estudiar. Todos ellos eran unos genuinos autodidactas en los temas que abordaban y siempre sometían a correcciones y críticas todos los folletos que escribían, a fin de hacerlos claros y de fácil comprensión. La serie de folletos se tituló “Tópicos de actualidad” y fueron distribuidos en toda América Latina.

Roberto J. Argüello

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