• 1 junio, 2026

Adriana Levy, la historia detrás de The Happy Body Project

Adriana Levy, la historia detrás de The Happy Body Project

Entre el baile, la medicina y el bienestar juvenil, impulsa una propuesta con la que espera inspirar a futuras generaciones.

Por Milagros Sánchez Pinell

Lo que comenzó como una experiencia médica inesperada terminó despertando en Adriana Levy un profundo interés por el bienestar juvenil, llevándola a unir su sensibilidad hacia otros niños con el deseo de generar un impacto positivo desde temprana edad.

Hoy, con 14 años y mientras cursa sus estudios en Riviera Preparatory School en Miami, impulsa The Happy Body Project, una iniciativa de bienestar juvenil y hábitos positivos basada en la medicina del estilo de vida pediátrica, con el objetivo de ayudar a jóvenes y familias a sentirse más seguros y cómodos en sus cuerpos.

“Creé The Happy Body Project para ayudar a los jóvenes físicamente y emocionalmente. Estamos tratando de motivarlos para que se sientan felices en sus cuerpos y ayudar a prevenir complicaciones de enfermedades crónicas en el futuro”, explica.

El programa, que iniciará durante el verano y tendrá una duración de entre seis y ocho semanas, busca acompañar a familias y menores en la construcción de hábitos positivos a través de actividades relacionadas con nutrición, bienestar emocional, actividad física y educación en salud, incorporando además espacios dinámicos, liderazgo juvenil y experiencias prácticas enfocadas en bienestar.

La iniciativa incluirá actividades como juegos interactivos, dinámicas grupales y acompañamiento entre jóvenes participantes, con el objetivo de crear un entorno positivo donde los jóvenes puedan sentirse apoyados mientras desarrollan hábitos más saludables junto a sus familias.

Entre el baile y la creatividad

La adolescente, nacida en Miami Beach, describe su infancia como una etapa marcada por la creatividad y el movimiento, encontrando desde pequeña en el baile una de sus mayores pasiones, además de su interés por las matemáticas y ciencias.

Comenzó a tomar clases de flamenco a los tres años, motivada inicialmente por una amiga de la escuela que también bailaba, experiencia que además le permitió construir un cercano grupo de amistades.

Más adelante practicó gimnasia durante varios años, hasta descubrir una condición en sus rodillas llamada “knocked knees”, situación que la llevó a recibir terapia física y eventualmente a abandonar este deporte.

Después de dejar la gimnasia, exploró estilos como ballet y danza contemporánea, inclinándose finalmente por esta última debido a las molestias que algunas prácticas de ballet le ocasionaban.

Relata que en séptimo grado se involucró más activamente en los programas de baile de la escuela después de participar en un campamento de danza que despertó aún más su interés por esta disciplina. Actualmente forma parte de presentaciones escolares realizadas dos veces al año.

Adriana considera que el baile le ha enseñado disciplina y organización, especialmente al momento de equilibrar ensayos, presentaciones y responsabilidades escolares, manteniendo un sólido desempeño académico.

Recuerda que, en ocasiones, debía permanecer en la escuela hasta altas horas de la tarde por prácticas o shows antes de regresar a casa a continuar con sus tareas académicas.

“Me ha enseñado que tengo que empujar para hacer mis cosas. Estoy cansada, pero estoy feliz”, comenta sobre las exigencias que ha implicado combinar el baile con sus estudios.

Más allá de lo artístico, asegura que el baile también se convirtió en una herramienta importante para su bienestar emocional y crecimiento personal. En la danza encuentra un espacio de tranquilidad, creatividad y, como ella misma describe, una forma de “implementar color en la vida”.

“El baile me da mucha felicidad. Antes padecía mucho del estrés y cualquier cosita pequeña me estresaba, pero ahora me siento más tranquila”, comenta.

Una experiencia que transformó su perspectiva

En tanto, su interés por la salud comenzó a tomar forma cuando, en clases de ciencias, empezó a aprender sobre anatomía y funcionamiento del cuerpo humano, despertando en ella una curiosidad que eventualmente la llevó a interesarse por la pediatría.

“Desde aquel entonces me ha fascinado el cuerpo, y eso me inspiró a que en el futuro quiero estudiar medicina, más específicamente pediatría porque me encantan los niños”, menciona.

Aunque su interés por la medicina ya había despertado, las complicaciones de salud que enfrentó durante el verano de 2025 le permitieron comprender más de cerca la realidad de muchos menores con enfermedades crónicas.

A partir de esa vivencia, comenzó a preguntarse cómo podía transformar lo ocurrido en algo positivo para otras familias y jóvenes. El resultado de esa reflexión fue The Happy Body Project, nombre inspirado en el deseo de ayudar a otros a sentirse felices y cómodos en sus cuerpos.

La propuesta, hoy en día, cuenta con la participación de la doctora Caren Pichardo, especialista triple certificada en pediatría, gastroenterología y medicina de obesidad, afiliada a Nicklaus Children’s Hospital, quien comparte junto a Adriana el interés por promover bienestar y prevención temprana en niños y adolescentes.

También forman parte de la iniciativa Shannon Allen, fundadora del restaurante orgánico Grown; la psicóloga Annie Borges, PsyD; y el exjugador de la NBA Mark Strickland.

De igual manera, ha comenzado a recibir apoyo de distintas organizaciones y miembros de la comunidad, además del respaldo institucional de Riviera Preparatory School, donde cursa octavo grado.

Liderazgo juvenil y visión a futuro

Más allá de impulsar la idea, Adriana también participa activamente en la organización de The Happy Body Project, asistiendo a reuniones con colaboradores, contactando organizaciones interesadas en colaborar y trabajando en dinámicas dirigidas a motivar a jóvenes y familias a construir mejores hábitos.

Explica que, entre las actividades en las que ha trabajado, se encuentran juegos tipo bingo enfocados en motivar a los participantes a cumplir metas relacionadas con bienestar y salud, además de la creación de la página web y la cuenta de Instagram.

También contempla desarrollar una línea de ropa vinculada a The Happy Body Project, iniciativa que además espera utilizar para recaudar fondos destinados parcialmente a Nicklaus Children’s Hospital, especialmente para apoyar a niños hospitalizados y pacientes con cáncer.

“Cuando uno le pone corazón y mente, muchas cosas se pueden lograr en tan poco tiempo”, expresa al reflexionar sobre el crecimiento que ha tenido la propuesta desde que comenzó a desarrollarla.

Como parte de ese proceso, publicó un artículo en la plataforma Medium donde compartió cómo sus complicaciones de salud terminaron inspirando la creación de su proyecto y reforzando su deseo de ayudar a otros desde una realidad que ella misma enfrentó de cerca.

Nuestra roaring 20 espera que The Happy Body Project pueda expandirse hacia otras comunidades y escuelas, involucrando a más jóvenes como embajadores de la iniciativa e incorporando a estudiantes interesados en promover estilos de vida saludables y acompañamiento positivo dentro de sus comunidades.

Explica que el proyecto fue concebido con una visión de crecimiento escalable, con la intención de llegar cada vez a más familias.

Para finalizar, Adriana, quien además de su empatía y sensibilidad hacia los demás asegura tener una personalidad divertida entre sus amistades, comparte una de las frases con las que más se identifica de la serie Grey’s Anatomy: “It’s a beautiful night to save lives, let’s have some fun”, ya que ayudar a otras personas en temas de salud le genera felicidad y entusiasmo.

Etiquetas: Adriana Levy / Arte / baile / estudiante / la historia detrás de The Happy Body Project / Miami / Roaring 20 / Salud

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