Claudia Boeri, presidenta de SAP para Latin America South, asumió el cargo en 2025, en uno de los momentos más decisivos para la industria, mientras que la inteligencia artificial se convierte en una exigencia competitiva para las organizaciones.
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Desde Buenos Aires, donde tiene su base de operaciones, Claudia Boeri lidera una región estratégica para SAP dentro de la nueva estructura organizacional en América. Sin embargo, más allá de los cambios corporativos, su mirada está puesta en una pregunta que hoy atraviesa a empresas de todos los tamaños y sectores: ¿cómo convertir el potencial de la inteligencia artificial en resultados concretos de negocio?
Después de más de cinco décadas acompañando la gestión empresarial en todo el mundo, SAP entiende que la verdadera transformación ocurre cuando las compañías logran conectar sus operaciones, sus datos y sus decisiones en un mismo ecosistema. Es allí donde la inteligencia artificial encuentra terreno fértil para generar valor.
“Los datos son el alimento esencial de la inteligencia artificial”, explica Boeri. Y es precisamente sobre esa premisa que SAP está construyendo su visión de la empresa autónoma: organizaciones capaces de automatizar procesos, optimizar operaciones y tomar decisiones apoyadas en agentes inteligentes que aprenden del comportamiento del negocio.
La ejecutiva describe esta evolución como un círculo virtuoso. Primero están los procesos que permiten comprar, vender, producir, facturar o gestionar talento humano. Luego aparecen los datos que generan esas operaciones. Finalmente, la inteligencia artificial usa esa información para crear nuevas automatizaciones y mejorar continuamente la gestión empresarial.
Si durante la pandemia la prioridad era migrar a la nube y acelerar la digitalización, hoy el centro del debate es cómo aprovechar la inteligencia artificial para transformar el funcionamiento de las organizaciones.

Boeri sostiene que el cambio más profundo está en la forma en que las personas interactúan con los sistemas. Durante décadas, el software empresarial se construyó sobre menús, formularios y procesos secuenciales. Ahora la tendencia apunta a una relación mucho más natural, basada en conversaciones.
En lugar de navegar entre varias pantallas para reservar un viaje, un colaborador podrá simplemente indicar qué necesita y los sistemas inteligentes ejecutarán automáticamente las tareas relacionadas: reservas, aprobaciones, registros financieros y controles administrativos. La diferencia parece simple, pero representa un cambio estructural en la relación entre las personas y la tecnología.
Ese mismo enfoque se está trasladando a áreas tan diversas como recursos humanos, finanzas, compras, logística o atención al cliente. En reclutamiento, por ejemplo, la IA puede ayudar a crear perfiles de puesto, analizar currículos, priorizar candidatos y sugerir preguntas para entrevistas. El objetivo es liberar tiempo para actividades de mayor valor estratégico.
La visión de SAP sobre el futuro del trabajo según Boeri se enfoca en “colaboradores aumentados”, personas que aprovechan la inteligencia artificial para eliminar tareas repetitivas y concentrarse en capacidades donde el criterio humano sigue siendo insustituible.
Esa misma lógica explica por qué la compañía está apostando por modelos de inteligencia artificial aplicada a problemas específicos de cada industria. Uno de los casos que destaca ocurrió en Aeropuertos Argentina, donde una solución basada en IA analiza información meteorológica, disponibilidad de personal y programación de vuelos para determinar cuándo y cómo aplicar líquidos descongelantes en las pistas durante la temporada invernal. El resultado es una operación más eficiente, mayor disponibilidad de infraestructura y un impacto directo en los indicadores financieros.

En el caso de América, según Boeri se observa una región con una fuerte vocación por adoptar innovación, aunque reconoce que los contextos económicos muchas veces ralentizan los procesos de transformación. Aun así, los datos muestran una realidad contundente: el 71% de las empresas de Centroamérica manifiesta preocupación por avanzar de manera más lenta en sus procesos de innovación y transformación digital.
Para Boeri, la inteligencia artificial superó la etapa de la expectativa y entró en la fase de ejecución. Las preguntas que dominan hoy tienen que ver con su implementación, su integración en los ecosistemas tecnológicos existentes y su capacidad para generar valor real en los negocios.
Y en ese camino aparece otro tema que considera fundamental: la confianza. Porque a medida que las empresas avanzan hacia mayores niveles de automatización, la seguridad, la resiliencia y la gobernanza de los datos se vuelven factores tan importantes como la innovación misma.
Después de 14 años en SAP, Boeri asegura que el principal aprendizaje de su carrera es que los resultados siempre son colectivos. La tecnología puede acelerar procesos, automatizar tareas y multiplicar capacidades, pero el crecimiento sigue dependiendo de las personas y de su capacidad para trabajar juntas.
Esa visión también se refleja en su manera de entender el liderazgo, principalmente en una industria históricamente dominada por hombres, sostiene que la innovación, la creatividad y la capacidad de generar responde al talento y la visión de las personas. Lo importante, afirma, es construir organizaciones donde las personas encuentren oportunidades para desarrollar su mejor versión.

