De acuerdo con ManpowerGroup, la inteligencia artificial acelera la transformación del empleo, mientras las habilidades humanas, el aprendizaje continuo y una nueva visión del liderazgo se convierten en ventajas decisivas.
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El mercado laboral latinoamericano atraviesa una transformación que supera la adopción tecnológica. Las empresas operan con estructuras flexibles, los profesionales enfrentan ciclos de aprendizaje cada vez más cortos y las nuevas generaciones esperan que el trabajo aporte propósito, bienestar y desarrollo. América Central cuenta con fortalezas valiosas, aunque aprovecharlas dependerá de una respuesta conjunta.
Mónica Flores Barragán, presidenta de ManpowerGroup para Latinoamérica, identifica cuatro fuerzas que redefinen el futuro del trabajo: los equipos híbridos, la urgencia de aprender con rapidez, la crisis de sucesión y el cambio constante de las reglas laborales.
Los equipos actuales combinan talento humano, agentes de inteligencia artificial, trabajadores independientes, empresas aliadas y células especializadas. Esa convivencia obliga a revisar el liderazgo, que ahora requiere coordinar capacidades diversas, facilitar la colaboración e inspirar.
Flores resume el nuevo liderazgo en tres verbos: “coordinar, colaborar e inspirar”. La empresa competitiva será aquella capaz de integrar tecnología y talento dentro de una misma estrategia.
Aprender a la velocidad del cambio
La actualización profesional pasó de ser recomendable a convertirse en una condición esencial para mantener la relevancia. La aceleración tecnológica reduce la vigencia de ciertos conocimientos y obliga a incorporar herramientas, criterios y metodologías en periodos breves.
Para la ejecutiva, las capacidades útiles pueden perder vigencia rápidamente, por lo cual aprender implica evaluar, corregir y adaptarse.
La diferencia entre las empresas surge, en buena medida, de la calidad de su liderazgo. El desempeño sobresaliente trasciende el tamaño, el prestigio de una marca o el sector. Las organizaciones más atractivas desarrollan talento, logran retenerlo y construyen una propuesta laboral aspiracional.
Para las nuevas generaciones, el empleo convive con el bienestar, las relaciones personales, la diversión y el legado. Las compañías que comprendan esa visión tendrán mayores posibilidades de atraer a jóvenes que buscan propósito y crecimiento.
La automatización ya modifica puestos repetitivos y tareas con escaso aporte creativo. Flores señala que el impacto seguirá creciendo, junto con nuevas oportunidades. Según las cifras mencionadas, cerca de 92 millones de puestos recibirán un impacto importante, mientras podrían surgir alrededor de 170 millones de empleos.
“El saldo va a ser positivo”, asegura. Sin embargo, las nuevas posiciones demandarán mayor preparación, dominio tecnológico, pensamiento crítico y una visión ética. Serán empleos más sofisticados y, al mismo tiempo, más humanos.
Para los profesionales, la respuesta consiste en mantener la curiosidad, identificar brechas personales y asumir la actualización como una inversión permanente. “Todos tenemos la obligación hoy de ser curiosos, reentrenarnos, desarrollar estas habilidades blandas e invertir en nosotros mismos. La competencia futura estará marcada por la capacidad de aprovechar la inteligencia artificial”, expresa Flores.

Más mujeres, mayor bienestar
La transformación laboral también exige ampliar la participación de las mujeres en posiciones de decisión. Flores reconoce avances en el acceso femenino al empleo formal, aunque el ritmo hacia la alta dirección sigue siendo insuficiente. La autonomía de las mujeres genera beneficios para las familias, las empresas y los países.
Cuando una mujer participa en el mercado laboral, crece la inversión familiar en educación y salud, se fortalece el sistema de cuidados y surgen referentes distintos para hijos e hijas. La ejecutiva destaca que las hijas de mujeres trabajadoras pueden obtener ingresos hasta 23% mayores, vinculados con más años de estudio y modelos familiares que impulsan su desarrollo.
“Es un tema de todos, es un tema de país”, subraya Flores. Incorporar a más hombres en estos temas resulta esencial, pues una distribución equilibrada de responsabilidades domésticas amplía oportunidades profesionales y genera bienestar social.
El mayor desafío regional aparece en los sistemas educativos. La presidenta regional de ManpowerGroup considera que buena parte de la enseñanza continúa centrada en la memoria, la calificación y la transmisión de información, mientras el mercado exige pensamiento, creatividad, ambición, innovación y aprendizaje continuo.
La formación del futuro requiere planes de estudio flexibles y una valoración más amplia de las trayectorias profesionales. Un título prestigioso o una nota sobresaliente pierden fuerza cuando carecen de curiosidad, capacidad analítica y disposición para seguir aprendiendo.
La responsabilidad es compartida. Las familias pueden participar en la discusión educativa; las autoridades tienen la tarea de simplificar procesos; las universidades y centros técnicos deben acercarse a las necesidades productivas; y los trabajadores necesitan construir rutas de actualización durante toda su vida.
América Latina enfrenta una etapa decisiva. La región cuenta con talento joven, diversidad cultural y condiciones para integrarse a cadenas globales de valor. Su ventaja dependerá de la rapidez con que transforme la educación, fortalezca el liderazgo, amplíe la participación femenina y convierta la tecnología en una herramienta al servicio de las personas. El futuro del trabajo será digital, flexible y cambiante, aunque su verdadera medida seguirá siendo profundamente humana.
Las habilidades que ganan valor
La tecnología ocupa una parte central de las competencias futuras, aunque el mayor diferencial seguirá vinculado con las capacidades humanas. Pensamiento crítico, liderazgo, colaboración, comunicación, innovación e influencia social aparecen entre las destrezas más relevantes.
También destacan la empatía, el juicio ético, los valores y la capacidad de inspirar. “Hoy nuestra ventaja es ser profundamente humanos”, indica Mónica Flores Barragán, presidenta de ManpowerGroup para Latinoamérica.
La inteligencia artificial procesa grandes volúmenes de información, mientras el criterio humano formula preguntas, revisa resultados y toma decisiones responsables.
La oportunidad centroamericana
América Central posee ventajas capaces de fortalecer su competitividad: ubicación geográfica, clima, cultura, población bilingüe y una amplia base de jóvenes. Para Mónica Flores Barragán, presidenta de ManpowerGroup para Latinoamérica, ese bono demográfico puede convertirse en una plataforma para atraer inversión y crear empleos de calidad.
El resultado dependerá de una agenda compartida. Los gobiernos deben impulsar políticas públicas favorables; las empresas necesitan innovar y competir con ética; las instituciones educativas tienen que formar talento con visión de futuro; y cada persona debe asumir el control de su desarrollo profesional. “Todos somos corresponsables de dar este cambio”, afirma la ejecutiva.
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