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Las empresas deben dejar de pensar solo en el área ambiental si quieren ser sostenibles; debe haber un compromiso social y económico.

Sostenibilidad: nueva forma de competitividad empresarial

Las empresas que ejecutan planes sostenibles logran ser rentables en su negocio y se vuelven sumamente competitivas por el impacto que generan a su alrededor.

Una empresa sostenible es rentable porque logra optimizar sus recursos y generar grandes ahorros operativos. Además, es competitiva porque se posiciona en un lugar de preferencia entre sus públicos al contribuir con el desarrollo económico, social y ambiental de las comunidades en las que opera.

De esta manera la sostenibilidad se ha convertido en una nueva forma de competitividad empresarial porque logra un impacto tan positivo a mediano y largo plazo a lo interno y externo de la compañía que los clientes, consumidores o seguidores eligen a las firmas más avanzadas en este tema.

“Una empresa sostenible reduce sus riesgos y tiene una visión de largo plazo, no espera hacer cambios por una demanda del mercado, sino que se anticipa y va un paso adelante, lo que le permite contratar mejor talento humano, innovar tecnológicamente, promover su marca y ser respetada”, afirma Karen Wantland, experta en sostenibilidad y responsabilidad social empresarial y coordinadora de la Red Guatemala del Pacto Global.

Para Wantland, no se puede hablar de una empresa competitiva si no tiene una estrategia de sostenibilidad, pues así puede ver las cosas desde otro prisma, lo que le agrega valor a su estrategia.

“Las empresas deben interactuar con lo que pasa a su alrededor y en el mundo para ser competitivas y hablar el lenguaje global de la competitividad, que sin duda alguna incluye la sostenibilidad”, comenta.

Paso a paso

Una empresa comienza a caminar hacia la sostenibilidad cuando se cuestiona si lo que hace tiene impactos negativos en materia ambiental, social y económica, y a partir de ello genera estrategias para producir los cambios. Dichas estrategias deben fortalecer el negocio de la compañía, tener objetivos e indicadores de desempeño, así como presupuesto.

Según Wantland, la gestión ambiental se refiriere a lo que hace la empresa para utilizar adecuadamente los recursos o bien reducir su uso (agua, suelo, aire), la gestión social es lo que hace la empresa para reducir el impacto negativo en cualquier grupo social con el que se involucra (colaboradores, proveedores, clientes) y la económica es reducir cualquier práctica comercial que pueda poner en desventaja a otros (monopolio o corrupción).

“Si una empresa es sostenible tendrá en el mediano y largo plazo más ventajas competitivas, recursos y colaboradores, entre otros. En definitiva, ganamos todos, pero sobre todo gana la empresa”, detalla. Kattia Rojas Méndez, coordinadora de Mercadeo y Ventas de Fundecooperación para el Desarrollo Sostenible de Costa Rica, explica que el mercado ha cambiado positivamente, pues la población consume y utiliza más productos y servicios sostenibles y está dispuesta a pagar el precio a cambio del beneficio que significa adquirirlos, por lo que la sostenibilidad representa múltiples ventajas de negocio.

“Un país verde es un país atractivo al mundo, con grandes oportunidades si cada uno, desde el microempresario, aporta lo necesario para implementar medidas basadas en la mitigación, la compensación y la adaptación del cambio climático”, recalca Rojas

Cada vez hay más empresas que optan por caminos amigables con el entorno. Piden créditos para hacer la transición de lo convencional a sistemas de producción y comercialización basados en la sostenibilidad ambiental, social y económica.

Valor agregado

Olga Sauma, directora ejecutiva de la Asociación Empresarial para el Desarrollo, indica que el concepto de desarrollo sostenible se plantea por primera vez en 1987 en un informe las Naciones Unidas y se define como una estrategia que permita satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer las futuras.

“Hablamos de que la sostenibilidad es un proceso de mejora continua y constante que debe partir de un proceso de sensibilización. Cada quien en la empresa debe saber su rol y tiene que ver con la más alta dirección de una empresa, de cómo los líderes quieren gestionar su negocio”, opina Sauma.

Para la experta, la compañía debe realizar un diagnóstico de acuerdo con los temas en los que trabaja y a partir de ahí establecer un plan de acción. Por ejemplo, si es una empresa que consume mucha agua o tiene procesos productivos contaminantes o cuestionarse qué tipo de empleadora es.

“Cuando la empresa entiende el concepto de sostenibilidad se da cuenta de que hay muchísimas oportunidades para desarrollar programas, procesos y productos. Esto es una oportunidad interesante, pero hay que saber cómo sacarle punta. La empresa debe generar relaciones ganar- ganar. Las nuevas generaciones exigen esa visión sostenible en las empresas”, asegura.

Gran magnitud

Fifco es una firma modelo en cuanto a sostenibilidad en la región y en el mundo. Gisela Sánchez, directora de Relaciones Corporativas de la compañía, afirma que contempla la sostenibilidad como parte de su estrategia.

En el 2008 se tomó la decisión visionaria de fusionar la estrategia de negocio comercial con la estrategia de sostenibilidad, para convertirse en una empresa de triple utilidad.

La sostenibilidad es un valor que vuelve a la empresa más rentable y competitiva.

“Medimos mes a mes la utilidad ambiental y social de Fifco, con la misma rigurosidad que
medimos nuestra utilidad financiera. Actualmente, Fifco ha evolucionado en su estrategia de sostenibilidad, para no solo tratar de reducir al mínimo posible sus huellas ambientales y sociales, sino ir más allá en la creación de valor (impacto positivo) en las diferentes comunidades en donde operamos y a lo largo de la cadena de valor. La constante investigación e innovación nos mantienen a la vanguardia en temas de sostenibilidad, buscando generar valor a través de nuestras operaciones e iniciativas”, comenta Sánchez.

En la dimensión ambiental trabajan en tres temas estratégicos: disposición de residuos sólidos (posindustriales y posconsumo), energía y disminución de gases de efecto invernadero y agua.

En la dimensión social interna busca fortalecer la cultura meta mediante la vivencia del propósito corporativo y los valores de la compañía: la salud y seguridad ocupacional, el bienestar integral, el clima organizacional y el desarrollo de los colaboradores son temas prioritarios.

Y en la dimensión social externa, la prioridad es promover un consumo inteligente de bebidas con contenido alcohólico, así como un consumo inteligente del resto de productos de su portafolio de refrescos, jugos y alimentos. Además, trabajan en tener un impacto positivo en la sociedad a través de los proyectos de inversión social estratégica, siendo el voluntariado corporativo un componente clave.

85% de los latinos elige un producto por
su sostenibilidad.

“Uno de los principales retos es extender el impacto de nuestra estrategia e iniciativas sociales y ambientales al resto de la cadena de valor. La empresa mantiene programas de compras y clientes sostenibles, que procuran ampliar y que tanto nuestros proveedores como nuestros clientes incorporen prácticas ambientales y de impacto social en sus operaciones”, detalla Sánchez.

La compañía trabaja en siete compromisos con la sociedad para el 2020 y en marzo del 2017 presentó una nueva estrategia para que sus marcas sean cada vez más “livianas”. Le llaman la estrategia “Fifco Air Brands”, que procura que las marcas principales de la firma sean “tan livianas como el aire” y que durante su ciclo de vida no se genere ninguna huella ambiental o social, sino más bien que agreguen valor positivo al mundo.

Etiprés, empresa costarricense especializada en diseño y manufactura de etiquetas, es otro ejemplo de una compañía sostenible.

“Nos enfocamos en cumplir con nuestro propósito por medio de programas que aporten, que sean ejemplo y que dejen una enseñanza en quienes participan de ellos. Generamos una huella positiva impactando en nuestros colaboradores por medio de programas que permitan desarrollarse de manera integral, nos involucramos con la comunidad cercana y brindamos apoyo a centros educativos”, comenta Melisa Oviedo, encargada de mercadeo de Etiprés.

La empresa trabaja en el objetivo de alinear su estrategia de negocio generando procesos más limpios, forjando crecimiento, bridando apoyo y generando espacios de esparcimiento, por eso desarrolla programas como “Diseñando Oportunidades”, “Voluntariado” y “C-Neutral” entre otros. Sus esfuerzos están respaldados con las certificaciones INTE 35-01-01 para temas de responsabilidad social, mientras que en el tema ambiental son carbononeutrales y cuentan con el ISO 14001.

Sobre Angie López

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