• 29 julio, 2026

La ciberseguridad el principal reto de las empresas de la región

La ciberseguridad el principal reto de las empresas de la región

“La ciberseguridad debe dejar de ser tratada exclusivamente como un problema del departamento de tecnología y convertirse en un componente de la gestión del riesgo y la continuidad del negocio”, afirma Mario Miccuci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.

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Constantemente escuchamos que alguna empresa sufrió un ataque cibernético, que los datos sensibles de la organización estuvieron en riesgo, y es dónde surge la pregunta, ¿están listas la empresas para responder a este tipo de situaciones de forma efectiva? O bien, ¿dé evitar que les suceda?

Actualmente, las empresas se ven expuestas a amenazas como el phishing y el fraude corporativo, el robo de credenciales mediante infostealers, la toma de cuentas de correo o servicios en la nube, el ransomware con doble extorsión y los ataques originados en proveedores o terceros.

“También observamos un crecimiento de fraudes potenciados por inteligencia artificial, mediante mensajes más convincentes: clonación de voz, suplantación de ejecutivos y automatización de campañas”, comenta Mario Miccuci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.

Aunque muchas estadísticas agrupan a Centroamérica dentro de América Latina y el Caribe, los datos regionales muestran que, durante 2025, el ransomware afectó especialmente a manufactura, salud, gobierno, tecnología y educación.

“El sector financiero continúa siendo un objetivo prioritario por el valor de sus datos y transacciones. En Centroamérica también deben considerarse especialmente vulnerables las telecomunicaciones, la energía, la logística, el turismo y las instituciones públicas, debido a su criticidad operativa y, en algunos casos, a la dependencia de sistemas antiguos”, explica Miccuci.

Ante estas amenazas como están preparadas las empresas de la región.

“La preparación es muy desigual. Existen bancos, grandes empresas y operadores de infraestructura crítica con capacidades maduras, pero una parte importante de las organizaciones medianas, pequeñas e incluso públicas todavía trabaja de manera reactiva”, señala el experto.

Mario Miccuci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.

A pesar de eso, Miccuci, afirma que la región ha progresado en estrategias, legislación y capacidades institucionales, pero persisten brechas de recursos, personal especializado y coordinación entre el sector público y privado.

“Las principales debilidades son la falta de visibilidad sobre los activos, sistemas sin actualizar, controles de acceso insuficientes, escaso monitoreo fuera del horario laboral, dependencia de proveedores y planes de respuesta que existen en documentos, pero nunca fueron probados”, dice el investigador de seguridad informática.

A eso se suma la falta de profesionales. “El Foro Económico Mundial señala que el 65% de las organizaciones de América Latina y el Caribe considera insuficientes sus capacidades y habilidades para alcanzar sus objetivos de seguridad”, agrega.

Para Miccuci la ciberseguridad debe dejar de ser tratada exclusivamente como un problema del departamento de tecnología y convertirse en un componente de la gestión del riesgo y la continuidad del negocio.

“Cada nuevo proyecto de nube, inteligencia artificial, automatización o digitalización debe incorporar seguridad desde su diseño, definir qué información puede utilizarse y establecer controles sobre accesos, proveedores y modelos de IA. Las empresas necesitarán gobernar el uso de IA para evitar que empleados introduzcan información confidencial en herramientas públicas, controlar aplicaciones no autorizadas y proteger los modelos contra fuga de datos, manipulación y abuso”, señala.

Paralelamente, deberán utilizar automatización e inteligencia de amenazas para detectar y responder con mayor velocidad. El Foro Económico Mundial indica que el 94% de los líderes espera que la IA sea el principal factor de cambio en ciberseguridad durante 2026, mientras que los riesgos asociados con terceros y cadenas de suministro ya son considerados el mayor obstáculo para la resiliencia por el 65% de las grandes organizaciones.

“En los próximos años, la diferencia no estará únicamente entre empresas atacadas y no atacadas, sino entre aquellas capaces de detectar, contener y recuperarse rápidamente, y aquellas cuya operación puede quedar paralizada durante días o semanas”, explica.

Medidas preventivas

Ante esta situación el experto recomienda a las organizaciones tomar medidas preventivas como conocer que deben proteger, es decir, contar con un inventario actualizado de dispositivos, aplicaciones, servicios en la nube, datos críticos y proveedores.

“A partir de allí, deben implementar gestión continua de vulnerabilidades, actualización de sistemas, autenticación multifactor resistente al phishing, privilegios mínimos y controles estrictos sobre las cuentas administrativas”, señala. Además, resulta fundamental disponer de protección y monitoreo en servidores y endpoints, segmentar las redes, centralizar registros, proteger el correo electrónico y mantener copias de seguridad aisladas, inmutables y periódicamente probadas. “La organización también debe evaluar la seguridad de sus proveedores y realizar ejercicios de respuesta ante incidentes. El marco NIST CSF 2.0 resulta útil para organizar estas acciones bajo seis funciones: gobernar, identificar, proteger, detectar, responder y recuperar”, explica.

Capacitación constante

Otro factor que las instituciones deben tomar en cuenta en el campo de la ciberseguridad es la capacitación constante de sus colaboradores y formar parte de la cultura organización de la empresa.

“La capacitación es esencial porque gran parte de los ataques comienza con una interacción humana: abrir un archivo, entregar una contraseña, aprobar una solicitud de autenticación o realizar una transferencia. La formación debe ser continua, práctica y adaptada a cada función: finanzas debe reconocer fraudes de pagos; recursos humanos, currículums maliciosos; y los administradores, ataques contra cuentas privilegiadas”, asegura.

Además, la cultura también determina si una persona informa rápidamente un error o intenta ocultarlo.

“Las organizaciones deben establecer canales simples de reporte, realizar simulaciones, evitar una cultura punitiva y conseguir que la dirección participe activamente. El colaborador no debe ser considerado únicamente el “eslabón más débil”, sino una parte del sistema de detección temprana. La falta de capacitación y concientización continúa siendo identificada como una debilidad importante en las instituciones de la región”, concluye Miccuci.

Etiquetas: ataque cibernético / Ciberseguridad / ESET Latinoamérica

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