El camino para el éxito sostenible

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El camino para el éxito sostenible

Hoy más que nunca las empresas sostenibles han demostrado ser las más preparadas para enfrentar retos y situaciones complicadas. Aquí le contamos cuáles son las áreas de acción que deben fortalecer para enfrentar los nuevos desafíos.

En este 2020 nos tocó vivir una nueva realidad. En cuestión de nueve meses, el mundo cambió radicalmente y los negocios y las industrias han tenido que reinventarse y enfrentarse a nuevos desafíos. En este contexto, las empresas que desde hace algunos años abrazaron la sostenibilidad como su norte de trabajo y han sido pioneras en el tema han salido bastante airosas, y otras menos experimentadas siguen reconfigurándose y buscando el mejor camino.

El tema ambiental es uno de los ejes de la sostenibilidad. Su buena gestión asegura el funcionamiento de las empresas.

Lo cierto es que enfrentar la pandemia del Covid-19 ha sido el primer gran reto global para poner a prueba y demostrar que la sostenibilidad integral es el camino correcto para sobrevivir en los nuevos entornos de competitividad.

Elena Galante, experta en temas de sostenibilidad y asesora internacional, afirma: “esta crisis ha evidenciado la necesidad de estar preparados para la digitalización y ello implica tener las herramientas necesarias para potenciar el teletrabajo, pero también contar con jefes que sepan supervisar y gestionar teletrabajadores y mecanismos de ciberseguridad que blinden los datos con los que trabaja la empresa desde diferentes puntos geográficos”.

Por otro lado, Galante detalla que el tema de la salud de los empleados, que era una tendencia en alza, cobra mayor importancia. Durante esta crisis se ha hablado mucho de salud física, pero también de salud mental que era una gran olvidada. “Las empresas deben fortalecer la promoción de la salud entre sus empleados y sus familias de forma integral. Salud solo hay una y de ella depende el bienestar de la persona y su productividad como empleado”, explica la experta.

Otra área de acción es el fortalecimiento de la gestión responsable de la cadena de valor en estrecha colaboración y coordinación conjunta con los proveedores, que se convierten en aliados para hacer frente a nuevos requerimientos y de su correcta respuesta depende la producción de la empresa.

Karen Wantland, experta en sostenibilidad, directora de Estrategia3 y consultora asociada de la firma CEO Advisors, coincide con la experta española: “Las compañías sostenibles tienen una visión de largo plazo y por lo tanto tienen una estimación de sus riesgos. De ahí que estén más preparadas para enfrentar crisis como las del Covid-19, aunque claro está, esto es algo inesperado. Sin embargo, la crisis generada por esta pandemia está demostrando la importancia de mantener buenas relaciones con nuestros grupos de interés, de tener comités de salud y seguridad ocupacional y de fomentar esquemas más horizontales de trabajo, acciones que se vinculan con las estrategias de sostenibilidad y que deben considerar las empresas en esta coyuntura”.

Acciones por fortalecer

Se proyecta que para 2050 seremos 9.000 millones de personas en el mundo, y se estima que más del 80% vivirán en ciudades, en las cuales la generación de residuos va a aumentar hasta un 70%.

Cifras como esta dejan en claro que, la sostenibilidad integral se vislumbra como la mejor receta para contrarrestar la crisis que enfrentamos y dentro de esa ecuación el papel de las empresas es y será fundamental.

Andrea Prado, profesora de Sostenibilidad de Incae Business School, puntualiza que para que una empresa pueda operar bajo un modelo de negocio más sostenible debe tener muy claro que el concepto de sostenibilidad tiene tres ejes: el económico, social y ambiental. Por eso, necesita balancear esas tres áreas de acción.

“Para volvernos a un modelo de negocio más sostenible, hay que considerar todas las aristas: colaboradores, comunidad, los diferentes grupos de interés, ecoeficiencia, tecnologías que permitan productos eco amigables o amigables con el ambiente y la cadena de suministros. A esto se suma tener claro a quién estoy tratando y a quién le estoy comprando, cómo estoy vendiendo, qué estoy haciendo con mi producto una vez que lo ponga en el mercado, cómo hago para de manera responsable vender ese producto a la gente; sin olvidar el tema de los recursos naturales y la preparación para lo que es el cambio climático, tanto la disminución en emisiones, pero sobre todo, por el lugar del mundo donde estamos que es Centroamérica, es preguntarse cómo hago la operación de negocio más resiliente ante los nuevos retos”, detalla Prado.

Con todos estos retos por delante, es vital tener claro que, el respeto a los derechos humanos, al principio de legalidad, el comportamiento ético, la transparencia y la rendición de cuentas son principios indispensables de las empresas sostenibles, y estos deben hacerse valer también en estos difíciles tiempos de pandemia.

“El coronavirus ha demostrado la necesidad e importancia de potenciar las mejores prácticas de responsabilidad social hacia las personas, y principalmente los colaboradores de la empresa poniendo a estos por delante de otros intereses empresariales. El bienestar de los colaboradores y la sostenibilidad de sus proveedores deben ser la prioridad de las compañías, para asegurar la sostenibilidad del negocio, así como de las comunidades y países donde operan. En este sentido, la pandemia ha generado cambios significativos en la forma de operar de los negocios, muchos de los cuales, cambiarán para siempre”, agrega Aitor Llodio, director ejecutivo de Aliarse (organización promotora de alianzas público – privadas).

A esto se suman los desafíos inminentes, el cambio climático, la transformación de economías lineales en las que solo se produce, se consume y se tira, a economías circulares. En estas últimas se apuesta por la mínima extracción de materias primas y el máximo aprovechamiento de los residuos.

Se trata de un cambio transversal y global que también han reflejado los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU para 2030, donde hay que aprender a consumir de otra manera.

El gran desafío de las empresas en este contexto es asegurar su propia sostenibilidad, y reducir en la medida de lo posible sus impactos negativos, especialmente en relación con sus colaboradores y su cadena de proveedores, que son los grupos de interés más importantes, pero a la vez más vulnerables en este nuevo contexto para las compañías.

Ventajas de la sostenibilidad

El bienestar de los colaboradores y la sostenibilidad de sus proveedores deben ser prioridad de las compañías.

María Gómez, socia de Sustentabilidad y Riesgo de Deloitte en la región, enfatiza que la principal ventaja competitiva que puede tener la incorporación de una estrategia sostenible transversal dentro de una organización es la transparencia. “Al ser la sostenibilidad una rendición de cuentas de tipo voluntario, impera la transparencia en todos sus procesos, lo cual brinda un valor agregado a la marca, reputación, imagen y posicionamiento con relación a la competencia. Por lo tanto, las organizaciones sostenibles aplican herramientas de gestión, que a su vez, permiten medir indicadores que se traducen en oportunidades de mejora, optimización de los recursos, bienestar del capital humano, respeto a los derechos humanos, sentimiento de pertendencia, entre otros aspectos, los cuales generan réditos económicos, sociales y ambientales”.

Cada vez hay más conciencia y certeza en el empresariado regional de la importancia de la gestión sostenible de los negocios. Si bien persisten grandes oportunidades para avanzar en esta agenda, indispensable además, para asegurar el mismo desarrollo sostenible de Centroamérica, aún falta mayor participación.

“Las empresas sostenibles pueden tener importantes ventajas competitivas y comparativas, incluyendo oportunidades de mercado, la reducción de riesgos, y de costos de operación, la mejora de su reputación y la lealtad de sus clientes, entre otros muchos beneficios”, explica Llodio.

Por eso, entre los desafíos inmediatos está asegurar que las lecciones vividas y aprendidas durante la pandemia apoyen la planificación de la continuidad del negocio y de la anticipación de riesgos y evaluación de escenarios de crisis futuras.

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Karla Echavarría

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