Agua, recurso económico

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Agua, recurso económico

Pese a que la región centroamericana es privilegiada en lo referente al recurso hídrico, no es ningún secreto que, cada vez más, se está convirtiendo en un problema importante a nivel mundial.

Por ello, es fundamental concientizarse sobre su uso y tratamiento. Poco a poco, las empresas de la región van adquiriendo conciencia sobre su importancia, e incluyen en sus planes de acción el ahorro de agua, que además disminuye los costos de producción.

Todos debemos tener bien claro que apenas el 3% del agua que hay en el mundo es dulce, de la que apenas una tercera parte es fácilmente accesible; y eso, en un planeta en el que ya estamos como inquilinos 7.000 millones de personas. Eso quiere decir que racionalizar su uso es primordial para asegurarnos el futuro del orbe.

La industria consume el 20% del agua dulce del mundo, el segundo uso más importante tras la agricultura (que se lleva el 70% del recurso). Le sigue el consumo doméstico, con el 10% restante, según datos de la ONU.

Cuanto más desarrollados son los países, mayor es el porcentaje de agua que consume su industria.

De ahí la necesidad de racionalizar su uso en los procesos productivos, y de devolverla, en la medida de lo posible, lo más salubre a la naturaleza, para que siga su curso.
Ya hay algunas empresas que cumplen ambas condiciones, aunque no es, ni mucho menos, lo más habitual.

Según Ricardo Monsiváis, coordinador de la Alianza para la Gestión Sostenible del Agua en América Latina y el Caribe (AWS-ALC Alliance for Water Stewardship), en la región latinoamericana “ha habido buenas prácticas en términos de empresas; poco a poco están tratando de usar herramientas de medición y ser más eficientes en cantidad y calidad”.

A su juicio, los avances más significativos tienen que ver con la medición de la huella hídrica y con el reporte de uso cantidad y calidad de agua. En este sentido, “la responsabilidad social es fundamental, por un rol de imagen, tener la percepción de un líder en materia de agua, pero también implica que la industria encuentra ahorros significativos, con mejoras en la eficiencia de sus procesos”.

Gracias a la apuesta por la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), muchas empresas están cada vez más concientizadas de la necesidad de adoptar herramientas para el buen uso y manejo del recurso hídrico. Cuando una compañía adopta planes en agua, ve la importancia de trabajar al respecto. “Están conscientes, pero faltan planes y políticas específicas de agua como tal, no solo medioambientales”, explica Monsiváis. Existe una norma ISO ambiental, la 14000, así como otras herramientas, con elementos de agua, pero no hay una herramienta específica para este recurso. En este sentido, la AWS-ALS está promoviendo un plan de gestión de sostenibilidad del agua, una certificación internacional.

El reto, a juicio de Andrea Suárez, coordinadora general del Centro de Recursos Hídricos para Centroamérica y Caribe de la Universidad Nacional de Costa Rica, es “que haya conciencia de la empresa en querer medir realmente cuánta agua está usando para sus procesos productivos y sus productos, y que enfoquen su RSE en cómo hacer más eficiente el uso de este recurso. Y les genera beneficios económicos, si baja el consumo de agua, baja su gasto energético, porque existe una relación directa”.

Las empresas más conscientes en el buen uso y manejo del agua son las multinacionales, que lo vienen trabajando desde hace años en otros lugares, si bien existen esfuerzos de empresas nacionales, especialmente de corte regional.

Un ejemplo de multinacional en la región que trabaja en la protección del recurso hídrico es el de SCA (transnacional sueca dedicada a un tema tan sensible para el ambiente: la producción de papel). Sus oficinas regionales se ubican en San José.

En septiembre desarrolló un trabajo de recuperación del Cerro de la Trinidad, también conocido como El Guardián del Agua, por albergar importantes nacientes y por resguardar la biodiversidad y la vida de 35.000 habitantes de los cantones de Dota, Tarrazú y León Cortés.

Dicho cerro fue devorado parcialmente por las llamas en el 2008. SCA (representada con su marca Tork), de la mano de vecinos, grupos comunales y ONG, trabajan en regenerar esta montaña de vida, promoviendo la recuperación del bosque y la protección de las nacientes de agua limpia.

La iniciativa se denomina “Proyecto de Reforestación del Cerro La Trinidad: Protegiendo el agua de las comunidades de la región de Los Santos”, y está liderada por la Comisión de Protección de las Áreas de Recarga y Nacientes de los Santos y el Centro de Derecho Ambiental y de los Recursos Naturales.

Otra transnacional que está trabajando en este sentido es Walmart, cuyas metas son: “Ser abastecidos al 100% por energías renovables, generar cero desechos y ofrecer productos sostenibles para la gente y el ambiente”, expresa René Cedillos, director de Sostenibilidad en Centroamérica de la firma estadounidense. Walmart invierte en la región más de US$4 millones en sostenibilidad y alrededor de US$1 millón en RSE anuales.

La huella hídrica

El concepto de huella hídrica es bastante novedoso, apenas cuenta con una década de antigüedad. Calcula el volumen total de agua dulce usada para producir los bienes y servicios de una empresa, o consumidos por un individuo o comunidad. Se mide en el volumen de agua consumida, evaporada o contaminada, para cualquier grupo definido de consumidores (por ejemplo, individuos, familias, pueblos, ciudades, provincias, estados o naciones) o productores (organismos públicos, empresas privadas o el sector económico).

“Las diferencias en huella hídrica entre países están muy ligadas al Producto Interno Bruto”, detalla Suárez. A mayor PIB, mayor consumo de agua por parte de la industria. En Centroamérica, si bien el agua es un gran recurso, que afortunadamente no escasea como en otras regiones del planeta, hay que cuidarla. El uso de técnicas de cultivo de producción intensiva en la agricultura consume mucho recurso hídrico.

En lo referente a la industria y la agricultura, la huella hídrica se puede convertir en uno de los nuevos requerimientos que piden los mercados más evolucionados y exigentes.
Distingue entre tres componentes: agua azul, agua verde y agua gris. La huella de agua azul es el volumen de agua dulce consumida de los recursos hídricos del planeta (aguas superficiales y subterráneas). La huella del agua verde es el volumen de agua evaporada de los recursos hídricos del planeta (agua de lluvia almacenada en el suelo como humedad). La huella de agua gris es el volumen de agua contaminada que se asocia con la producción de los bienes y servicios.

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