Larga vida de millas náuticas

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Larga vida de millas náuticas

Un amigo que sea objetivo en sus recomendaciones puede ayudarle a identificar la mejor decisión.

Podría decirse que las millas náuticas forman parte de su código genético.

Las aeronaves pululan por las instantáneas de la vida de Enrique Beltranena (1962, Ciudad de Guatemala) desde su niñez. A su padre le gustaba volar, lo cual lo convirtió a él en “un loco” de la aviación.
Le ha dedicado prácticamente toda su trayectoria profesional al transporte aéreo, en el que se inició en 1988. Desempeñó varios cargos en Grupo TACA, por ejemplo, como vicepresidente ejecutivo y director de operaciones. El cofundador y director general de Volaris fue nombrado Emprendedor del Año para el Salón de la Fama en Mónaco, después de haber sido nominado por Ernst & Young-Innovación en el 2012, y también Empresario del Año en México en el 2011.

Es el cuarto de cinco hermanos que forman, junto con sus padres, una familia de sólidas raíces y tradición en Guatemala.

El legado de los Beltranena se remonta a la época de la Colonia. Llegaron desde el Reino de Navarra, “que era el que administraba las inversiones en México, Centroamérica y Perú”. Desde México se trasladaron a Guatemala y tuvieron un rol preponderante en aquella época, recuerda su descendiente.

El cariño por la tierra de sus ancestros se ha mantenido, pues su hija se graduó en Economía en la Universidad de Navarra, y se declara, entre risas, seguidor del fútbol español. Aún con el Mundial de Brasil en el ambiente en la fecha de la entrevista, era inevitable preguntar a este relativo seguidor del deporte del balompié cómo lo vivió. “Sufrí la salida de México –insisto que no fue penal [ríe]– y ver hasta dónde ha llegado Costa Rica, para mí con lo mucho que hice en ese país, con Lacsa, realmente fue maravilloso. Y también sufrí la salida de Brasil y ahora estoy con mucha añoranza esperando ver qué pasa con Argentina”, declaraba antes de la final. Seguro que con su ojo avizor empresarial acabó viéndole más de una arista positiva al triunfo alemán.

Correr coches y motos –tiene una que le permite sortear el desquiciante tráfico en México– es otra de sus pasiones. “Recientemente hemos estado corriendo un carrito de Volaris en la Nascar y este tema me tiene con mucha ilusión”.

Reconoce haber sido el más inquieto de los hermanos. Ya desde niño apuntaba maneras: las ventas de plastilina y calcomanías fueron sus primeros emprendimientos.

La RSE empieza por el líder, afirma Beltranena, de ahí su arraigado compromiso con compartir sus vivencias de liderazgo e insistir en propagar la necesidad de cultivar la ética profesional.

Myriam B. Moneo

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