La salud del planeta, un verdadero caso de estudio

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La salud del planeta, un verdadero caso de estudio

El cambio climático es el mayor reto de la humanidad. Proteger y mejorar la salud del lugar donde vivimos y operamos, debe ser un tema que nos preocupe y ocupe a todos

¿Cuánta electricidad, agua y combustible gasta usted al mes? ¿Cree que puede reducir alguno de estos rubros? Si conoce con cierto grado de exactitud las respuestas, podría estar dentro de ese reducido grupo de personas que está haciendo algo por el planeta.

Aunque a la fecha no hay datos claros sobre la cantidad de basura o residuos que genera cada persona, se dice que en promedio, cada uno de nosotros genera un kilo de residuos al día. Así las cosas, sería entonces fácil calcular cuántos residuos genera su familia.

Ante cifras como esta, distintas iniciativas y organizaciones buscan que la humanidad tome verdadera conciencia, haga cambios y actúe de inmediato.

Por esta razón, cada 22 de abril se celebra en varios países del mundo el Día Internacional de la Madre Tierra. Más que la conmemoración de una fecha del calendario, se trata de un momento para hacer un alto y preguntarnos: ¿qué está haciendo cada uno de nosotros por ayudar a mejorar la salud del planeta que habitamos?

¡Por el planeta!

Salvar la Tierra se ha convertido en la principal preocupación de importantes científicos de distintas latitudes, quienes señalan que la situación ha empeorado en los últimos 25 años, y por eso, son imprescindibles cambios drásticos, tanto a nivel político como en los comportamientos individuales, para evitar el colapso.

Datos puntuales de la revista científica Advances Science revelan que más de la mitad de los plásticos producidos en la historia se han fabricado en los últimos 16 años. De los producidos cada año, solo 5% se recicla de manera efectiva para uso futuro.

A esto podemos sumar otra cifra nada alentadora. Datos de la Fundación Aquae revelan que cada segundo se arrojan más de 200 kilos de plástico a mares y océanos. El 70% se va al fondo marino y el 15% se queda flotando. Lo más alarmante es que se estima que en 2020 el ritmo de producción de plástico habrá aumentado 900%.

“Los océanos del planeta están en alerta. Actualmente, más de 150 millones de toneladas de plástico representan una gran amenaza y toda la humanidad debe aportar su grano de arena para revertir esta situación, de lo contrario, para el año 2050 habrá más basura que peces en las aguas”, así de contundente es Karla Chaves, directora de Ecoins, primera moneda virtual que premia el reciclaje en Centroamérica.

Para reflexionar y actuar

Cada día dependemos del aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que comemos. A esto se le conoce como biodiversidad. Sin embargo, la deforestación, la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático, la globalización y otros factores de la vida moderna están provocando la desaparición de especies y dañando los ecosistemas a una escala sin precedentes.

El informe Planeta Vivo de WWF alerta que el sistema alimentario es insostenible y reclama cambios en las pautas de consumo para preservar el sustento biológico de la humanidad. Este informe, el más completo realizado hasta la fecha, indica que las poblaciones de animales se desplomaron en un 58% entre 1970 y 2012 y todo apunta a que esta pérdida podrá alcanzar el 67% en 2020.

El colapso de la vida silvestre es, junto con el cambio climático, la señal más llamativa del Antropoceno, una nueva era geológica en la que los seres humanos dominan de manera aplastante el planeta. “Ya no somos un pequeño mundo en un gran planeta. Ahora somos un gran mundo en un pequeño planeta, en donde hemos alcanzado el punto de saturación”, señaló el profesor Johan Rockström, director ejecutivo del Centro de Resiliencia de Estocolmo, en el prólogo del informe citado.

El peligro del cambio climático por el incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera, es el mayor reto al que se enfrenta ahora la humanidad. Un reto más difícil de resolver que la amenaza de una confrontación nuclear.

Christiana Figueres, costarricense coordinadora de la Misión 2020 y líder de las complejas negociaciones de la ONU para lograr en París el primer gran acuerdo contra el calentamiento del planeta, sostiene en su constante discurso alrededor del planeta: “El mundo debe reducir con urgencia la curva de emisiones de gases de efecto invernadero, y controlar esas emisiones de forma que la temperatura media no suba más de 1,5 grados, o de lo contrario los daños serán dramáticos”.

Su trabajo de estos últimos años ha sido nada menos que intentar convencer a 196 países de la necesidad de ir prescindiendo de los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas), causantes del calentamiento del planeta.

Ante esta realidad, todos tenemos una función que cumplir, empezando por la protección de los recursos naturales y la moderación del consumo. Después de todo, solo hay una Tierra, pero 7.000 millones de personas vivimos en ella y dependemos de sus preciosos recursos.

Karla Echavarría

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