Habitaciones remodeladas, una propuesta gastronómica renovada, experiencias de bienestar y mejoras en el acceso a Hacienda Pinilla marcan una nueva etapa del resort en Guanacaste.
Frente a Playa Mansita, en Guanacaste, el JW Marriott Guanacaste Beach Resort presenta una nueva etapa que integra habitaciones remodeladas, propuestas gastronómicas renovadas y experiencias de bienestar inspiradas en la naturaleza y el estilo de vida de la región.
La transformación responde a una visión de hospitalidad que busca conectar el descanso, la autenticidad de Guanacaste y el tiempo de calidad. Bajo la dirección de Juan Espinosa, gerente general del hotel, esta evolución pone el acento en experiencias que trascienden el hospedaje y permiten a los visitantes establecer una conexión más cercana con el entorno.
“Bajo mi visión, el JW Marriott Guanacaste Beach Resort debe seguir evolucionando como un lugar donde el verdadero lujo se mide por cómo se siente el huésped cuando regresa a casa”, afirma Espinosa.
La propuesta encuentra en los paisajes, la cultura y la biodiversidad guanacasteca los elementos para construir una experiencia que combina sofisticación, naturaleza y hospitalidad.
Entre las mejoras destaca la renovación del tramo de 2,4 kilómetros que conecta la carretera principal, ingresando por Hernández, con la entrada de Hacienda Pinilla.
Anteriormente, este recorrido podía tomar más de 25 minutos debido a las condiciones de la vía. Con la nueva infraestructura, el trayecto se realiza aproximadamente en tres o cuatro minutos, lo que representa una reducción cercana al 85 % en ese tramo.
La intervención también contempló la ampliación de los puentes, que pasaron de tener pasos de una sola vía a contar con carriles en ambos sentidos. Estas obras favorecen una circulación más ágil para quienes se trasladan hacia Hacienda Pinilla y el resort.
Blue Legacy: bienestar inspirado en Guanacaste
El bienestar ocupa un lugar central en esta nueva etapa mediante Blue Legacy, una filosofía que integra principios asociados al estilo de vida de las Zonas Azules y la relación de Guanacaste con la naturaleza.
La iniciativa propone incorporar hábitos de equilibrio a diferentes momentos de la estadía, mediante actividades como sound healing, yoga y pilates on board, además de experiencias vinculadas con la alimentación consciente, el descanso y el contacto con el océano.
La propuesta también invita a redescubrir actividades cotidianas: contemplar el paisaje, disfrutar alimentos recién cosechados de la huerta, conocer la cultura local y dedicar tiempo a la conexión personal.
“Lo que me gustaría que nuestros huéspedes se llevaran de vuelta a casa es una perspectiva diferente sobre el bienestar. Que recuerden que el verdadero lujo siempre está en sentirse mejor”, expresa Espinosa.
Con esta filosofía, el resort busca que las experiencias vividas durante las vacaciones inspiren hábitos de mayor equilibrio y conexión incluso después del viaje.
La gastronomía suma nuevos sabores
La evolución también llega a las mesas del hotel con la incorporación de Manuel Arenas como nuevo chef ejecutivo, quien lidera la actualización de las propuestas culinarias de los diferentes restaurantes.
La oferta reúne conceptos gastronómicos para distintos gustos y momentos. Pimento está dedicado a la cocina italiana; Tamarine ofrece inspiración asiática; Sabanero se especializa en carnes, mientras Azul destaca los productos del mar.
A estos espacios se suman Palapa, Barracuda, Waves & Cream y Sand Bar, que amplían las alternativas gastronómicas dentro de la propiedad.
Entre las experiencias especiales destaca Garden Dinner, una cena que conecta la cocina con la huerta del hotel. Durante esta actividad, el chef prepara diferentes platillos con ingredientes cultivados en la propiedad, acercando a los comensales al origen de los alimentos y al proceso que los convierte en parte de una experiencia culinaria.
La propuesta combina gastronomía, productos frescos y una mesa compartida en contacto con el entorno natural.
Las habitaciones también forman parte de esta evolución. Su remodelación incorpora una estética más contemporánea, luminosa y conectada con los paisajes de Guanacaste, al tiempo que conserva el carácter arquitectónico del hotel.
Los espacios integran tonalidades inspiradas en la tierra, el océano y los atardeceres del Pacífico, acompañadas de materiales naturales y ambientes diseñados para favorecer el descanso.
La renovación busca que cada habitación funcione como un refugio después de explorar las playas, conocer la cultura local o disfrutar de las actividades del resort.
“Muchos de nuestros huéspedes conocen el resort desde hace años y tienen una conexión especial con este lugar. Por eso, más que transformar su esencia, buscamos evolucionarla”, explica Espinosa.
Ubicado dentro de Hacienda Pinilla, frente a Playa Mansita, el JW Marriott Guanacaste Beach Resort combina playa, piscina, jardines y diferentes espacios gastronómicos en un entorno donde la naturaleza y los atardeceres del Pacífico forman parte de la experiencia.
“Me gustaría que las personas redescubrieran al JW Marriott Guanacaste Beach Resort como un refugio de elegancia serena; un lugar donde existe espacio para descansar, reconectar y vivir Costa Rica de una manera auténtica, sofisticada y profundamente memorable”, concluye el gerente general.
Con estas novedades, el resort destaca por una propuesta que integra hospitalidad, bienestar, gastronomía y conexión con el destino, apostando por una forma de viajar en la que el verdadero valor de la experiencia también está en disfrutar cada momento.
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