El eterno optimista dibuja el futuro

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El eterno optimista dibuja el futuro

¿Qué significan ESEN, sus logros, alumnos y exalumnos para usted?

De los proyectos que he emprendido a lo largo de mi vida, ESEN ha sido, y es, una de mis principales fuentes de satisfacción. Formamos profesionales integrales en tres carreras que tienen un impacto relevante en sus diferentes áreas (empresarial, social, académica y política). Hemos logrado dar a cientos de alumnos una oportunidad de superación personal a través de una educación superior de excelencia, apoyando a dos terceras partes de los estudiantes con becas o asistencia financiera.

Como rector, me siento muy orgulloso de nuestros alumnos y exalumnos, por su esfuerzo, dedicación, por su ética y valores morales, y por la mística universitaria que existe en ESEN.

¿Pudiera explicarnos los dilemas y los problemas que enfrentó en los 80 y 90 en la región y cómo los venció?

La década de los 80 fue muy dura para Centroamérica, y muy especialmente para El Salvador. Fue una década perdida, pero aprendimos muchas cosas. Aprendimos a sobrevivir en época de vacas flacas. Mantuvimos todas nuestras empresas y operamos bajo la premisa: el mercado dictará. Hicimos un gran esfuerzo por mantener nuestra organización intacta. Venimos de la creencia de que lo más (tal vez, lo único) importante es la gente, nuestra gente. También fue la década en la que creamos la Fundación Poma, la Fundación para la Salud y el Desarrollo Humano y otras iniciativas en el campo social.

La década de los 90 fue de expansión y crecimiento. Comenzamos una acelerada diversificación geográfica, particularmente en centros comerciales y hoteles. Fuimos pioneros del concepto de proyectos de usos múltiples. Nos logramos enfrentar exitosamente a los retos de la globalización; aprendimos a operar en diferentes ámbitos, diferentes mercados, creando bases operativas en varios países, lo que requirió conocer sobre otras leyes y afrontar otras burocracias e idiosincrasias.

Quisiera que nos dibujara el futuro, es decir los próximos 20 años. ¿Qué ve en la región? ¿A dónde la ve? ¿Qué hace para prepararse?

En los próximos 20 años, como familia y como grupo empresarial, seguiremos en un proceso activo de inversión social fortaleciendo nuestras fundaciones e instituciones, para que tengan mayor impacto en la superación de la pobreza y la creación de oportunidades.

En las divisiones operativas, vamos a esforzarnos para ser cada día más competitivos, productivos, eficientes, diferenciados y entrar a nuevos mercados, incluso en otros continentes.

En la región, debemos trabajar por mejorar la calidad de vida de la gente, promover, en la sociedad en general, que se haga lo correcto y lo que funciona. Necesitamos países seguros, con reglas del juego claras, donde exista una sólida institucionalidad que fortalezca la democracia y donde se generen oportunidades de desarrollo para sus ciudadanos.

Soy un eterno optimista; hemos vivido con altos y bajos pero veo que la curva es ascendente y tengo fe en Dios, veremos mejores tiempos.

Roberto J. Argüello

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