• 27 febrero, 2026

De primogénitos, liderazgos positivos y empresas familiares inteligentes

De primogénitos, liderazgos positivos y empresas familiares inteligentes

Aprender a manejar los conflictos de manera constructiva antes de que los  conflictos determinen las relaciones familiares es fundamental.

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Por Raúl Serebrenik Ghitis

La humanidad, desde hace miles de años, ha conocido historias que ilustran los problemas entre hermanos hasta en las mejores familias. Entre las más nombradas se encuentran la de Caín y Abel, la de los hermanos de José, quienes lo vendieron a unos mercaderes (un escenario que hoy resulta difícil de concebir), y hasta la venta de la primogenitura de Esaú a Jacob con sus terribles consecuencias, según los relatos bíblicos.

El tema de los derechos hereditarios de los primogénitos es relevante en culturas como la semita, porque ellos reciben una doble porción; o en la hindú, porque el patrimonio se mantiene unido bajo la «representación legal» del primogénito.

Esta dinámica o normas similares también se han observado en familias de cultura musulmana e incluso en países occidentales católicos donde hasta el siglo pasado heredaba el primogénito varón (si era mujer la primera hija, pues no).

Las relaciones entre hermanos, especialmente en lo concerniente a la primogenitura, suelen generar rivalidades que, en ocasiones, los padres, de manera inconsciente, alimentan, fomentando una competencia entre los hijos.

Según describe Peter Leach, experto inglés en empresas familiares, en estos casos, la disyuntiva más importante radica en establecer reglas y normas objetivas en los asuntos empresariales y patrimoniales, o dejar que esta problemática se convierta en una fuerza destructiva.

Aprender a manejar los conflictos de manera constructiva antes de que los  conflictos determinen las relaciones familiares es fundamental. En muchos casos, cuando la familia aprende a gestionar sus conflictos, especialmente entre hermanos, el mensaje a las siguientes generaciones es poderoso y positivo. Y esto genera un liderazgo característico de las familias empresarias multi-generacionales, con un impacto positivo en las generaciones futuras.

Documentar estos momentos críticos e históricos de la familia es crucial. Aunque no es sencillo cuando el daño ya está hecho, vale la pena intentarlo. Con voluntad, compromiso y apelando a la generosidad, nobleza e inteligencia de los miembros de la familia, se pueden lograr resultados significativos.

Históricamente, aunque en algunos casos pasa desapercibido, favorecer al primogénito tiene sentido, especialmente cuando hay hermanos muy jóvenes para el manejo de lo legado. En el pasado, era frecuente el temor de los padres a morir jóvenes, especialmente en épocas donde la expectativa de vida era corta o había desastres naturales o epidemias que diezmaban a los pueblos.

Así que, de manera casi instintiva, los padres se preocupaban por el bienestar de sus hijos, y gran parte de estos temores se mitigaban transfiriendo «el poder» y «la autoridad» al primogénito en caso de su ausencia. Esto genera una carga psicológica en el primogénito, quien, sin una formación adecuada, asume la tremenda responsabilidad de cuidar o criar a sus hermanos menores solo por ser el mayor.

Según diversos estudios en consultoría de familias empresariales en diferentes culturas, se han identificado varias características en los diferentes hermanos según su orden de nacimiento.

Por ejemplo, en una familia de tres hijos, los psicólogos identifican las siguientes características en el primogénito:

  1. Tienen una mayor autoestima.
  2. Son más conformistas y conservadores.
  3. Son extrovertidos.
  4. Son más dominantes y autoritarios.
  5. Están orientados hacia el logro.
  6. Triunfan en entornos estructurados y se detienen ante situaciones que requieren cambios radicales, nuevas culturas o roles ambiguos.
  7. Son una extensión de la generación anterior.
  8. Son responsables.

En cuanto a las características en los hermanos segundos, los estudios revelan esto:

  1. Son más diplomáticos y abiertos con los demás.
  2. Son excelentes negociadores y conciliadores.
  3. Son más cercanos a sus compañeros y amigos que a su propia familia.
  4. Se interesan por lo nuevo.

Respecto a los rasgos que caracterizan a los hermanos menores, se destacan los siguientes:

  1. Su crianza se desarrolla en la necesidad de crear su propio espacio, lo que los prepara para el riesgo.
  2. Son más flexibles y abiertos a nuevas expe- riencias.
  3. Son empáticos y altruistas.
  4. Son más creativos e innovadores.
  5. Son rebeldes, liberales y amantes de otras culturas.
  6. Se guían por conceptos como justicia e igualdad.
  7. Son hábiles en la negociación.

Esto sin considerar otros aspectos que pueden influir, como cuestiones de género o circunstancias familiares. La cultura familiar es un factor importante. Por ejemplo, atendimos a una familia de origen musulmán en la que las tradiciones y leyes otorgan ciertos privilegios al hijo mayor sobre los demás hermanos. Esto influyó en la actitud emprendedora de los hermanos menores, quienes entendían que debían crear su propio patrimonio, ya que era evidente que el primogénito sería el encargado de manejar el patrimonio familiar.

Sin embargo, después de estudiar varias dinastías familiares, encontramos que estas prácticas pueden ser contraproducentes si el objetivo es mantener unido el patrimonio familiar. Esto sin entrar en debate sobre la tradición o las leyes de cada cultura o país. Existe la posibilidad de respetar estas obligaciones siendo más flexibles. Y esto se logra cuando los hermanos e incluso los primos aprenden y desarrollan habilidades esenciales para trabajar en equipo, lo que hemos identificado como una condición fundamental en las familias multi-generacionales.

Hay varias habilidades esenciales que se requieren para el buen manejo del trabajo en equipo, como la comunicación efectiva, la gestión adecuada de las emociones al tomar decisiones complejas, la resolución constructiva de conflictos en un ambiente de confianza, el compromiso con la familia y el legado familiar, y la rendición de cuentas de manera transparente bajo reglas claras y en un ambiente de juego limpio.

Todo esto se logra con un esfuerzo constante y programas de formación para las siguientes generaciones dentro de la cultura familiar, patrimonial y empresarial, desarrollados por las generaciones mayores, como parte del proceso de continuidad potenciado por las dinastías empresariales.

Etiquetas: cultura familiar / De primogénitos / empresas familiares / empresas familiares inteligentes / liderazgos positivos / primogénitos

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